El gobierno de la provincia de Santa Fe tomó posesión de un edificio de tres pisos y 27 departamentos ubicado sobre calle Buenos Aires al 1000, en pleno centro de Rosario, en el marco de una causa judicial vinculada a una megaestafa inmobiliaria. La propiedad pertenecía a un imputado en el expediente y será incorporada al patrimonio estatal para su posterior subasta.
El procedimiento estuvo encabezado por el secretario de Gestión en Registros Provinciales, Matías Figueroa Escauriza, y el secretario de Gestión Institucional, Federico Angelini, quienes supervisaron además el desalojo de un grupo de personas que había intentado ocupar el inmueble durante la noche anterior.
Un inmueble que generaba millonarios ingresos
Figueroa Escauriza explicó que la toma de posesión se concretó luego de haber notificado, con más de un mes de anticipación, a quienes ocupaban los departamentos mediante alquileres temporarios.
«Ellos alquilaban a mes, mes a mes y algunos por plazo de 15 días», explicó el funcionario, quien sostuvo que el objetivo fue interrumpir una maniobra que seguía generando beneficios económicos para los imputados.
Según indicó, el edificio producía alrededor de 20 millones de pesos mensuales en concepto de alquileres. «Tengamos presente que los propietarios y los imputados levantaban 20 millones de pesos por mes con esta administración. Entonces, cada día que pasaba era plata que recaudaban y es lo que nosotros queremos cortar», afirmó sobre el inmueble que perteneció al imputado Leandro Pérez.
El intento de ocupación durante la noche
Durante el operativo también se resolvió una situación inesperada. De acuerdo con lo informado por las autoridades, unas 15 personas ingresaron al edificio tras violentar los accesos con el objetivo de ocupar los departamentos.
«Por incentivo de que no sabemos todavía quién, ya nos vamos a enterar, vinieron más de 15 personas anoche que se metieron a las habitaciones, barroteando las puertas para poder usurpar la propiedad», describió Figueroa Escauriza.
El funcionario agregó que el grupo fue desalojado para impedir que el inmueble «se convierta en un aguantadero en pleno microcentro de la ciudad de Rosario» y sostuvo que este tipo de situaciones suelen producirse «cuando tocamos la plata de los delincuentes».
La propiedad será subastada
Por su parte, Federico Angelini afirmó que el decomiso forma parte de la política impulsada por el gobernador Maximiliano Pullaro para atacar el patrimonio económico de las organizaciones delictivas.
«Vamos tras toda la cadena que cometen delitos. Desde aquel que vende en la calle, narcomenudeo, desde aquel que distribuye, del que tiene el búnker, del que tiene el arma de fuego, el que comete violencia lesiva, pero también de los delincuentes de guantes blancos, de los delincuentes que avanzaron y se enriquecieron muchísimo en todos estos años», expresó.
Las autoridades señalaron que el próximo paso será realizar un cerramiento integral del edificio y evaluar su estado de conservación para incorporarlo a una futura subasta pública.
«La prepararemos para la próxima subasta en la ciudad de Rosario, seguramente en el mes de marzo, abril del año que viene», concluyó Figueroa Escauriza.
El gobierno de Santa Fe tomó posesión de un edificio de 27 departamentos ubicado en el centro de Rosario, vinculado a una causa de megaestafa inmobiliaria. Durante el operativo desalojó a un grupo que había intentado ocupar el inmueble y confirmó que la propiedad será acondicionada para ser subastada en 2027, como parte de la política de decomiso de bienes obtenidos mediante actividades delictivas.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Veintisiete departamentos, una causa por megaestafa y un intento de usurpación en la misma noche. El edificio cambió de manos más rápido que un departamento publicado a precio de oportunidad, aunque esta vez el aviso no estaba en una inmobiliaria sino en un expediente judicial.
Durante años, el inmueble siguió generando ingresos mientras avanzaba la investigación. Según las autoridades, la recaudación rondaba los 20 millones de pesos mensuales. Hay inversiones que prometen renta; otras terminan explicándose frente a un juez y con funcionarios cambiando las cerraduras.
El operativo no terminó cuando llegaron los funcionarios. Horas antes, un grupo de unas 15 personas había ingresado tras violentar accesos con la intención de ocupar el edificio. La escena dejó en evidencia que los inmuebles vacíos, especialmente en zonas estratégicas, suelen atraer interesados con una velocidad que ni el mercado inmobiliario consigue igualar.
La provincia sostuvo que el objetivo no es solamente recuperar un edificio, sino cortar el circuito económico de quienes obtuvieron beneficios a través de actividades ilícitas. Porque el patrimonio también forma parte del negocio: cuando deja de producir dinero, el golpe suele sentirse bastante más que un titular de diario.
Ahora vendrá el relevamiento, el cerramiento del inmueble y la preparación para una futura subasta. Del edificio que alguna vez fue símbolo de una investigación millonaria pasará a quedar una nueva historia administrativa. Hay propiedades que cambian de dueño con una firma. Otras necesitan primero un operativo completo. Y un cerrajero con paciencia.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El gobierno de la provincia de Santa Fe tomó posesión de un edificio de tres pisos y 27 departamentos ubicado sobre calle Buenos Aires al 1000, en pleno centro de Rosario, en el marco de una causa judicial vinculada a una megaestafa inmobiliaria. La propiedad pertenecía a un imputado en el expediente y será incorporada al patrimonio estatal para su posterior subasta.
El procedimiento estuvo encabezado por el secretario de Gestión en Registros Provinciales, Matías Figueroa Escauriza, y el secretario de Gestión Institucional, Federico Angelini, quienes supervisaron además el desalojo de un grupo de personas que había intentado ocupar el inmueble durante la noche anterior.
Un inmueble que generaba millonarios ingresos
Figueroa Escauriza explicó que la toma de posesión se concretó luego de haber notificado, con más de un mes de anticipación, a quienes ocupaban los departamentos mediante alquileres temporarios.
«Ellos alquilaban a mes, mes a mes y algunos por plazo de 15 días», explicó el funcionario, quien sostuvo que el objetivo fue interrumpir una maniobra que seguía generando beneficios económicos para los imputados.
Según indicó, el edificio producía alrededor de 20 millones de pesos mensuales en concepto de alquileres. «Tengamos presente que los propietarios y los imputados levantaban 20 millones de pesos por mes con esta administración. Entonces, cada día que pasaba era plata que recaudaban y es lo que nosotros queremos cortar», afirmó sobre el inmueble que perteneció al imputado Leandro Pérez.
El intento de ocupación durante la noche
Durante el operativo también se resolvió una situación inesperada. De acuerdo con lo informado por las autoridades, unas 15 personas ingresaron al edificio tras violentar los accesos con el objetivo de ocupar los departamentos.
«Por incentivo de que no sabemos todavía quién, ya nos vamos a enterar, vinieron más de 15 personas anoche que se metieron a las habitaciones, barroteando las puertas para poder usurpar la propiedad», describió Figueroa Escauriza.
El funcionario agregó que el grupo fue desalojado para impedir que el inmueble «se convierta en un aguantadero en pleno microcentro de la ciudad de Rosario» y sostuvo que este tipo de situaciones suelen producirse «cuando tocamos la plata de los delincuentes».
La propiedad será subastada
Por su parte, Federico Angelini afirmó que el decomiso forma parte de la política impulsada por el gobernador Maximiliano Pullaro para atacar el patrimonio económico de las organizaciones delictivas.
«Vamos tras toda la cadena que cometen delitos. Desde aquel que vende en la calle, narcomenudeo, desde aquel que distribuye, del que tiene el búnker, del que tiene el arma de fuego, el que comete violencia lesiva, pero también de los delincuentes de guantes blancos, de los delincuentes que avanzaron y se enriquecieron muchísimo en todos estos años», expresó.
Las autoridades señalaron que el próximo paso será realizar un cerramiento integral del edificio y evaluar su estado de conservación para incorporarlo a una futura subasta pública.
«La prepararemos para la próxima subasta en la ciudad de Rosario, seguramente en el mes de marzo, abril del año que viene», concluyó Figueroa Escauriza.
El gobierno de Santa Fe tomó posesión de un edificio de 27 departamentos ubicado en el centro de Rosario, vinculado a una causa de megaestafa inmobiliaria. Durante el operativo desalojó a un grupo que había intentado ocupar el inmueble y confirmó que la propiedad será acondicionada para ser subastada en 2027, como parte de la política de decomiso de bienes obtenidos mediante actividades delictivas.
Veintisiete departamentos, una causa por megaestafa y un intento de usurpación en la misma noche. El edificio cambió de manos más rápido que un departamento publicado a precio de oportunidad, aunque esta vez el aviso no estaba en una inmobiliaria sino en un expediente judicial.
Durante años, el inmueble siguió generando ingresos mientras avanzaba la investigación. Según las autoridades, la recaudación rondaba los 20 millones de pesos mensuales. Hay inversiones que prometen renta; otras terminan explicándose frente a un juez y con funcionarios cambiando las cerraduras.
El operativo no terminó cuando llegaron los funcionarios. Horas antes, un grupo de unas 15 personas había ingresado tras violentar accesos con la intención de ocupar el edificio. La escena dejó en evidencia que los inmuebles vacíos, especialmente en zonas estratégicas, suelen atraer interesados con una velocidad que ni el mercado inmobiliario consigue igualar.
La provincia sostuvo que el objetivo no es solamente recuperar un edificio, sino cortar el circuito económico de quienes obtuvieron beneficios a través de actividades ilícitas. Porque el patrimonio también forma parte del negocio: cuando deja de producir dinero, el golpe suele sentirse bastante más que un titular de diario.
Ahora vendrá el relevamiento, el cerramiento del inmueble y la preparación para una futura subasta. Del edificio que alguna vez fue símbolo de una investigación millonaria pasará a quedar una nueva historia administrativa. Hay propiedades que cambian de dueño con una firma. Otras necesitan primero un operativo completo. Y un cerrajero con paciencia.