La Justicia Civil y Comercial Federal condenó a Edenor y Edesur a pagar indemnizaciones millonarias en tres expedientes vinculados con cortes prolongados o reiterados del servicio eléctrico. El juez Patricio Maraniello consideró acreditada una prestación deficiente, aunque rechazó parte de los rubros reclamados por los usuarios.
Las resoluciones se apoyaron, entre otros elementos, en registros de consumo, reclamos de los damnificados, información proporcionada por las propias distribuidoras y actuaciones del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE).
Edenor deberá pagar más de $18,5 millones
Uno de los expedientes tuvo como protagonista a la Fundación Quiropraxia para Todos, que demandó a Edenor por interrupciones del suministro que afectaron durante casi un año un inmueble ubicado en el barrio porteño de Belgrano.
La entidad sostuvo que los cortes dificultaron el normal desarrollo de sus actividades, entre ellas la atención de pacientes y la realización de cursos de capacitación, y reclamó una indemnización por distintos conceptos.
Edenor negó que hubiera existido una interrupción de la magnitud denunciada y también cuestionó que la fundación estuviera habilitada para reclamar debido a que el suministro figuraba a nombre de un tercero.
El tribunal, sin embargo, consideró que esa situación no impedía reclamar por los daños propios. La prueba contable tuvo un papel central, ya que los registros de la propia compañía mostraron períodos con consumo cero y otros con apenas 1, 18 y 19 kWh, además de diferentes reclamos realizados por los usuarios.
El expediente también incorporó una actuación del ENRE que había determinado incumplimientos de Edenor y aplicado una sanción.
Para el magistrado, los reclamos, los consumos registrados, las interrupciones informadas por la distribuidora y la intervención del organismo regulador permitieron establecer una secuencia coherente sobre las deficiencias del servicio.
La sentencia aclaró que no se consideró acreditado que el suministro hubiera permanecido interrumpido de manera constante durante todo el período reclamado, sino que existió una prestación deficiente marcada por cortes y lapsos de ausencia o reducción extraordinaria del servicio.
Como consecuencia, Edenor fue condenada a pagar $18.559.802,97, más intereses, en concepto de lucro cesante.
El juez rechazó, en cambio, los reclamos por pérdida de chance, daño al prestigio institucional y daño punitivo. También quedó fuera de la condena Allianz, aseguradora citada en el proceso, debido a que la póliza no contemplaba daños derivados de fallas o interrupciones del suministro eléctrico.
Edesur: casi 247 horas de cortes acreditados
Otros dos expedientes tuvieron como demandada a Edesur. En uno de ellos, usuarios particulares reclamaron compensaciones por los perjuicios generados por sucesivos cortes de electricidad en la localidad bonaerense de Wilde.
El ENRE aportó información sobre numerosas interrupciones y el juzgado calculó que los cortes acreditados sumaron 14.817 minutos, equivalentes a 246 horas y 57 minutos.
El magistrado utilizó esos datos para considerar que Edesur había incumplido su obligación de garantizar la continuidad del servicio eléctrico.
La distribuidora argumentó que el contrato de concesión admitía determinados períodos de interrupción y que los usuarios pertenecían a una categoría con una tolerancia de hasta 60 horas por semestre.
El tribunal rechazó ese planteo como argumento suficiente para desconocer la obligación de continuidad y sostuvo que existieron incumplimientos relacionados con la prestación, vigilancia y control del suministro.
La sentencia condenó a Edesur a pagar $1.984.399,88. De ese total, $1.240.249,93 correspondieron a daño material y $744.149,96 a daño moral, además de los intereses previstos. El reclamo por daño punitivo fue rechazado.
Un tercer caso con cortes registrados durante años
El último expediente involucró a una pareja que reclamó contra Edesur por interrupciones registradas en su domicilio de la localidad de Guillón.
En este caso, el informe del ENRE registró cortes de electricidad entre 2004 y 2020, aunque parte del período quedó fuera del análisis judicial por una discusión vinculada con la prescripción.
Edesur sostuvo que una porción importante de los reclamos había quedado fuera de plazo. El tribunal aplicó distintos criterios según cada etapa y resolvió analizar las interrupciones ocurridas entre el 26 de agosto de 2010 y el 31 de julio de 2020, mientras que las anteriores quedaron alcanzadas por la prescripción.
Tras evaluar los informes del organismo regulador y el resto de las pruebas incorporadas al expediente, el juzgado condenó a Edesur a pagar $3.145.980,30, distribuidos a razón de $1.572.990,15 para cada uno de los dos demandantes, en concepto de daño material y daño moral.
La Justicia Civil y Comercial Federal condenó a Edenor y Edesur a pagar indemnizaciones millonarias por cortes prolongados y reiterados de electricidad. Los fallos alcanzaron a una fundación y a usuarios particulares, luego de que el tribunal considerara acreditada una prestación deficiente a partir de registros de consumo, reclamos y documentación aportada por el ENRE.
Más de $18,5 millones para una fundación, casi $2 millones para usuarios de Wilde y otros $3,1 millones en un tercer expediente. La Justicia puso números a algo que durante años muchos clientes midieron con velas, linternas y la clásica ceremonia de mirar por la ventana para comprobar si el corte era propio o del barrio entero.
Los fallos analizaron interrupciones prolongadas y reiteradas atribuidas a Edenor y Edesur, con registros del ENRE, consumos prácticamente inexistentes y una colección de reclamos que terminó siendo bastante más útil en un expediente que en la espera telefónica. La electricidad, aparentemente, también deja huellas cuando decide no aparecer.
En el caso de la Fundación Quiropraxia para Todos, los registros de Edenor mostraron períodos con consumo cero y otros de apenas 1, 18 y 19 kWh. La empresa cuestionó la magnitud de las interrupciones y hasta la posibilidad de que la entidad reclamara porque el suministro estaba a nombre de un tercero, pero el tribunal consideró que podía exigir una reparación por los daños propios.
Con Edesur, la calculadora tuvo todavía más trabajo: en uno de los expedientes se acreditaron 14.817 minutos de cortes, equivalentes a 246 horas y 57 minutos. Casi diez días completos sin servicio sumados en interrupciones, una estadística capaz de convertir cualquier freezer en un experimento científico no solicitado.
Las distribuidoras discutieron distintos aspectos de los reclamos y varios rubros fueron rechazados, incluido el daño punitivo. El tribunal, sin embargo, entendió que existieron incumplimientos en la continuidad del suministro y ordenó indemnizaciones por lucro cesante, daño material y daño moral, según cada caso.
Después de años de cortes, expedientes, peritajes y organismos reguladores, la Justicia terminó haciendo lo que el tablero eléctrico no podía: poner cada responsabilidad en su casillero.