El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, explicó ante el Senado qué ocurrió con parte del oro que estaba depositado en las bóvedas de la entidad y aseguró que los movimientos realizados fueron documentados, registrados y sometidos a auditorías.
La exposición se produjo durante el debate por la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, donde el funcionario respondió preguntas vinculadas con la administración de las reservas internacionales.
“Todos los movimientos del oro están documentados y están registrados”, afirmó Bausili.
Según explicó, parte de la información no fue difundida inmediatamente al público porque se trata de datos sensibles dentro de la administración de las reservas. “Hay cierta información que se resguarda del mercado para que no le estén operando constantemente en contra”, sostuvo.
El titular del BCRA agregó que los balances correspondientes a 2023, 2024 y 2025 fueron revisados por auditorías internas, externas y por la Auditoría General de la Nación.
“2023, 2024 y 2025 (…) están y no tienen comentarios”, señaló al defender la trazabilidad de las operaciones.
Parte del oro fue trasladada a Suiza
Bausili detalló que el Banco Central mantenía dos modalidades de tenencia de oro: una parte en formato físico dentro de sus propias bóvedas y otra ya depositada en el Bank for International Settlements (BIS), con sede en Suiza.
“Nosotros teníamos en oro, en cuanto respecta al oro, dos tipos de reservas de oro: el oro físico, que está depositado en las bóvedas del Banco Central, y una porción del oro que está depositado en el BIS”, explicó.
Durante 2024, la entidad decidió trasladar parte de los lingotes físicos para mantenerlos depositados en ese organismo internacional.
El funcionario argumentó que la decisión respondió a una oportunidad de mercado relacionada con las distintas calidades y niveles de aceptación comercial de los lingotes.
Para explicar esa diferencia utilizó la comparación “como los dólares cara grande y cara chica”.
Según Bausili, a comienzos de 2024 apareció una oportunidad para transformar barras con menor aceptación comercial en otras de mayor liquidez y calidad.
“Tomamos una oportunidad. Era óptimo en la administración de las reservas del Banco Central aprovechar esa ventana de oportunidad y, a un costo mucho más bajo del histórico, convertir esos oros de calidad más baja (…) en oro de calidad más alta”, sostuvo.
Luego precisó que el metal “se trasladó y se depositó en el BIS, en Suiza, que es donde sigue estando”.
La reserva de información y las auditorías
Bausili sostuvo que la administración del oro forma parte de la gestión de las reservas internacionales y que revelar en tiempo real determinadas operaciones puede perjudicar al Banco Central frente a otros actores del mercado.
Según su explicación, un participante de gran tamaño que expone públicamente todas sus posiciones puede facilitar operaciones especulativas en su contra y encarecer sus transacciones.
Por esa razón, afirmó que determinada información se publica con demora, aunque insistió en que los organismos de control tuvieron acceso a todos los movimientos.
“La información está disponible, está auditada y están los informes de auditoría”, aseguró.
Bausili indicó que tanto la Auditoría General de la Nación como la firma Pricewaterhouse revisaron las operaciones sin formular observaciones.
El funcionario diferenció esa política de confidencialidad de cualquier falta de registración y sostuvo que los datos quedaron asentados en los estados contables y fueron remitidos a los organismos correspondientes.
La reforma de la Carta Orgánica del Banco Central
La explicación sobre el oro surgió durante la presentación de Bausili y del vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, ante el Senado para defender el proyecto de reforma de la Carta Orgánica de la entidad.
La iniciativa busca concentrar el mandato institucional en la preservación del valor de la moneda y limitar distintas formas de financiamiento del Banco Central al Tesoro.
Bausili argumentó que el marco vigente asigna cinco objetivos diferentes al organismo, pese a que cuenta principalmente con la política monetaria como instrumento.
Según sostuvo, metas vinculadas con el crecimiento económico, el empleo o la equidad pueden entrar en conflicto con la estabilidad de precios.

Fin de los adelantos transitorios y límites al Tesoro
Entre los principales cambios propuestos figura la eliminación del artículo 20 de la Carta Orgánica, que permite otorgar adelantos transitorios al Tesoro.
Sobre ese mecanismo, Bausili afirmó que “resultaron ser permanentes, lejos de ser transitorios”.
La reforma también busca restringir la distribución de utilidades contables del Banco Central cuando esas ganancias no representan ingresos efectivos.
Según el presidente de la entidad, esas transferencias generaron emisión monetaria y contribuyeron a las presiones inflacionarias.
Otro de los ejes apunta a modificar la gobernanza del BCRA. El proyecto propone que una eventual destitución de autoridades requiera participación vinculante del Congreso, además de la decisión del Poder Ejecutivo.
También se pretende limitar las vías mediante las cuales el Tesoro puede acceder a las reservas internacionales, incluidas las letras intransferibles.
Werning estimó un daño patrimonial de USD 550 mil millones
Durante la misma exposición, Vladimir Werning estimó que la relación financiera entre el Banco Central y el Tesoro produjo un daño patrimonial acumulado superior a USD 550 mil millones, equivalente, según sus cálculos, al 85% del Producto Interno Bruto.
El vicepresidente sostuvo que ese monto incluye pérdidas por letras intransferibles, adelantos transitorios, distribución de utilidades, mecanismos indirectos de financiamiento y costos derivados de la esterilización monetaria.
Según detalló, las letras intransferibles generaron un perjuicio estimado en USD 116 mil millones, los adelantos transitorios sumaron USD 142 mil millones, la distribución de dividendos alcanzó USD 113 mil millones y los mecanismos indirectos otros USD 43 mil millones.
A esas cifras agregó USD 138 mil millones por los costos vinculados con la absorción del exceso de emisión.
Werning también calculó en USD 390 mil millones el denominado “impuesto inflacionario” soportado por ahorros, salarios y jubilaciones durante el período analizado.
Independencia del BCRA y estabilidad monetaria
En el tramo final de su exposición, Bausili vinculó directamente la independencia del Banco Central con la prohibición de financiar al Tesoro.
“Cuanto más débil es el balance del Banco Central, menos valen sus pasivos. Cuanto menos valen sus pasivos, más inflación hay”, expresó.
El funcionario afirmó que la inflación tiene un impacto más severo sobre los sectores de menores ingresos y defendió la reforma como una herramienta para fortalecer la calidad de los activos que respaldan la moneda.
También respaldó la eliminación del artículo 61 de la Ley de Administración Financiera y propuso excluir a representantes del Ministerio de Economía del Directorio del Banco Central.

El debate por las garantías y las reservas
Otro de los puntos analizados fue la modificación del artículo 33, relacionado con las garantías que puede utilizar el Banco Central en operaciones de liquidez.
Bausili señaló que la propuesta mantiene el carácter inembargable de las reservas internacionales dentro de la jurisdicción argentina.
Según explicó, el nuevo marco permitiría mantener activos externos en depósitos, oro y otros instrumentos líquidos, además de utilizarlos como garantía en operaciones propias de banca central.
Aclaró, sin embargo, que esa facultad no habilitaría el uso de esas garantías para financiar actividades del sector público.
También sostuvo que la modificación no afecta depósitos ni encajes bancarios, ya que los depósitos forman parte del pasivo del BCRA mientras las reservas internacionales integran sus activos.
Bausili rechazó usar el Central para financiar gasto o direccionar crédito
Durante el debate, el presidente del BCRA negó además que la reforma busque extender los mandatos de sus autoridades y recordó que los períodos continuarían siendo de seis años.
Señaló que entre 2012 y 2024 hubo ocho presidentes del Banco Central, pese a que durante ese período deberían haberse completado apenas dos mandatos.
Bausili también cuestionó el uso del organismo como fuente permanente de financiamiento público o como herramienta para direccionar crédito hacia determinados sectores.
“El Banco Central tiene que ser agnóstico”, afirmó.
Según su postura, los subsidios de tasa o los esquemas de crédito dirigido deberían ser definidos y financiados por el Congreso o el Poder Ejecutivo, sin comprometer el balance de la autoridad monetaria.
El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, afirmó ante el Senado que una parte del oro de la entidad fue trasladada durante 2024 al Bank for International Settlements, en Suiza, para mejorar su liquidez y calidad comercial. Aseguró que todos los movimientos fueron registrados, auditados y permanecen documentados, y defendió además la reforma de la Carta Orgánica del BCRA.
El oro del Banco Central no desapareció: según Santiago Bausili, una parte terminó en Suiza. El presidente del BCRA explicó en el Senado que los lingotes fueron trasladados al Bank for International Settlements y que cada movimiento quedó documentado, registrado y auditado.
La aclaración llegó después de meses de preguntas sobre qué había pasado con las reservas físicas, una discusión que en la Argentina adquirió el tono de esas reuniones familiares donde alguien pregunta quién se llevó la fuente de asado y todos miran para otro lado. Bausili sostuvo que la decisión respondió a una cuestión de administración financiera y no a una mudanza clandestina del tesoro nacional.
Según explicó, había barras con distinto nivel de aceptación en el mercado y apareció una oportunidad para convertir oro de menor liquidez en otro de mayor calidad comercial. Para graficarlo recurrió a una comparación bien conocida: “como los dólares cara grande y cara chica”.
También defendió que la información no se hubiera difundido en tiempo real. Argumentó que mostrar cada movimiento de reservas permitiría que otros actores operaran en contra del Banco Central, algo así como sentarse a jugar al truco y anunciar antes de cada mano qué cartas tenés.
La discusión por los lingotes apareció en medio de un debate bastante más grande: la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. Bausili quiere cortar varias vías de financiamiento al Tesoro, mientras su vicepresidente, Vladimir Werning, calculó en más de USD 550 mil millones el daño patrimonial acumulado por esas prácticas.
Los lingotes siguen siendo del Banco Central; simplemente ahora duermen en Suiza, que para el oro debe ser algo parecido a guardar los dólares debajo del colchón, pero con mejores auditorías.