En una nueva audiencia del juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña, ocurrida el 13 de junio de 2024 en Corrientes, Antonio Benítez prestó declaración y reconstruyó ante el tribunal las horas anteriores y posteriores al momento en que se perdió el rastro del niño.
Benítez, de 40 años y pareja de Laudelina Peña, tía de Loan, sostuvo que perdió de vista al menor de 5 años después del almuerzo realizado en la vivienda de la abuela Catalina y durante el recorrido que un grupo de adultos y niños realizó hacia un naranjal cercano.
Qué hizo Benítez durante las horas previas
Durante su exposición, el acusado comenzó por describir sus movimientos durante la mañana de aquella jornada. Según explicó, alrededor de las 8 trasladó a su pareja, Laudelina Peña, hasta el campo de Catalina para que pudiera cocinar.
Posteriormente realizó otros traslados personales hasta que, aproximadamente a las 11.30, retiró a su hijo de la escuela.
Más tarde llegó a la vivienda familiar donde se desarrolló el almuerzo. Allí se encontraban, entre otros, Pérez, Caillava, Ramírez, Camila y Mónica Millapi.
De acuerdo con su declaración, Loan permaneció sentado durante la comida junto a José.
Benítez también explicó por qué decidió retirarse de la mesa y dirigirse hacia el sector del naranjal. “Son de clase alta, me sentía incómodo porque empezaban a hablar de temas de política que no entendía nada”, manifestó ante las autoridades judiciales sobre Pérez y Caillava.
El recorrido al naranjal y el momento en que advirtieron que faltaba Loan
Según su relato, comenzó a juntar frutas y minutos después se incorporaron otros adultos y los niños. Los menores jugaron y comieron naranjas mientras Ramírez se apartó momentáneamente para atender una llamada telefónica.
Posteriormente, el grupo emprendió el regreso atravesando un puente en fila india. Benítez sostuvo que él caminaba adelante y que Mónica Millapi ocupaba la última posición.
Durante ese recorrido, uno de los niños gritó “tío, tío” para advertir que faltaba uno de los integrantes del grupo.
Benítez afirmó que, tras comprobar la ausencia de Loan, intentó comunicarse con Laudelina a las 14.24 y 14.25 para saber si el niño había regresado a la vivienda de Catalina.
Ante la respuesta negativa, sostuvo que comenzó inmediatamente la búsqueda en el terreno.
La búsqueda durante los primeros minutos
El imputado declaró que regresó junto a Ramírez al sector de los naranjos para intentar localizar al niño, pero no obtuvo resultados.
Según su reconstrucción, alrededor de las 14.35 se encontró con Camila, quien también aseguró no haber visto a Loan. A partir de ese momento, Benítez afirmó que utilizó su motocicleta para ampliar el radio de búsqueda.
Durante ese recorrido llegó hasta un campo ubicado aproximadamente a dos kilómetros, perteneciente a un vecino de apellido González, y posteriormente pidió a familiares que se incorporaran al operativo.
“Lo fui a buscar y me entró la desesperación”, aseveró Benítez al describir los primeros momentos posteriores a la desaparición.
La declaración forma parte de las pruebas que analiza el tribunal en Corrientes, donde continúan los testimonios y la incorporación de informes destinados a reconstruir lo ocurrido aquel 13 de junio de 2024 y determinar las responsabilidades en torno a la desaparición de Loan.
Antonio Benítez, uno de los acusados en el juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña, declaró ante la Justicia y reconstruyó las horas previas y posteriores a la desaparición del niño, ocurrida el 13 de junio de 2024 en Corrientes. Afirmó que perdió de vista al menor durante el regreso desde un naranjal y relató cómo comenzó la búsqueda.
El juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña volvió a colocar bajo la lupa uno de los momentos más discutidos del caso: aquella caminata hacia el naranjal y el instante en que el grupo advirtió que faltaba el niño. Antonio Benítez tomó la palabra y reconstruyó una jornada que había comenzado con traslados familiares, un almuerzo y una excursión aparentemente cotidiana, pero que terminó convirtiéndose en una de las búsquedas más estremecedoras del país.
Benítez explicó incluso por qué decidió abandonar la mesa antes de dirigirse hacia el naranjal. “Son de clase alta, me sentía incómodo porque empezaban a hablar de temas de política que no entendía nada”, manifestó al referirse a Pérez y Caillava. Una frase que, en cualquier otro almuerzo, probablemente habría quedado sepultada debajo de una sobremesa incómoda. En este expediente, en cambio, hasta el motivo para levantarse de una silla terminó convertido en pieza judicial.
Según su versión, adultos y niños se sumaron después a la búsqueda de frutas. El regreso se hizo en fila india y, en algún punto del recorrido, uno de los menores gritó “tío, tío”. Entonces apareció la ausencia que todavía domina el expediente: Loan ya no estaba con el grupo. Benítez sostuvo que llamó inmediatamente a su esposa para saber si el niño había regresado a la casa y que luego empezó a recorrer el terreno junto a otros presentes.
“Lo fui a buscar y me entró la desesperación”, aseveró sobre aquellos primeros minutos. Desde entonces, cada horario, llamada, recorrido y movimiento de esa tarde quedó convertido en material de análisis judicial. A casi dos años del hecho, el tribunal intenta reconstruir con precisión una secuencia en la que unos pocos minutos siguen siendo enormes. El naranjal continúa siendo el escenario alrededor del cual giran preguntas que, hasta ahora, nadie consiguió responder de manera definitiva.