Las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre una eventual cotización del dólar de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses generaron un fuerte malestar dentro del Ministerio de Economía. En el Palacio de Hacienda consideran que ese tipo de proyecciones contradicen el mensaje que el Gobierno viene sosteniendo sobre la solidez del programa económico y pueden introducir incertidumbre innecesaria en el mercado.
Malestar en Economía por las declaraciones
En la cartera que conduce Luis Caputo manifestaron sorpresa por las expresiones del sucesor de Manuel Adorni, quien asumió el cargo a fines de junio y ya protagonizó diversas controversias por sus declaraciones públicas. Según la visión del Ministerio, anticipar una suba de esa magnitud del tipo de cambio atenta contra la confianza que buscan transmitir tanto el ministro como el presidente Javier Milei.
Durante una entrevista con el streaming Carajo, Ravier sostuvo que «es una posibilidad que el dólar se vaya a 1.700 o 1.800 en los próximos meses», aunque también reiteró la postura oficial de que «no hay atraso cambiario».
La postura del Gobierno sobre el tipo de cambio
A comienzos de julio, Caputo había afirmado que “el peso argentino replicó el comportamiento que tuvieron las demás monedas del mundo respecto al dólar”. Además, sostuvo: “Si en $1.400 militan atraso cambiario, no pueden militar preocupación en $1.500. Está todo muy bien con el dólar”.
Por su parte, a fines de mayo el presidente Milei había señalado: “Si no estuviéramos comprando, el tipo de cambio estaría en $1.100″.
El mandatario también explicó: “El dólar está muy lejos de las bandas, estamos acumulando dólares. Para que eso no se vaya a precios, los esterilizamos. Hay que elegir cómo se paga el seguro, o se paga con inflación o con tasa de interés y lo compensamos con una política fiscal austera. Que el seguro lo pague el Estado achicándose”.
Qué proyecta el mercado
De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el Banco Central, el promedio de las proyecciones ubicó el tipo de cambio nominal en $1.482 por dólar para julio. Para diciembre, el conjunto de los participantes estimó una cotización de $1.673, lo que representa una variación interanual esperada del 15,5% respecto de diciembre de 2025.
En tanto, el Top 10 de analistas relevados por el Banco Central proyectó un tipo de cambio nominal promedio de $1.621 por dólar para diciembre, una estimación inferior al promedio general de las consultoras participantes.
Las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre una posible suba del dólar hasta los $1.700 o $1.800 en los próximos meses generaron un fuerte malestar en el Ministerio de Economía. En el Palacio de Hacienda consideran que ese pronóstico contradice el mensaje oficial sobre la estabilidad cambiaria y puede generar incertidumbre en el mercado.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
$1.700, $1.800. Alcanzaron un par de números para que en el Ministerio de Economía se encendieran más alarmas que cuando alguien pregunta dónde quedó la planilla de Excel con las reservas. No fue una corrida cambiaria: fue una declaración.
Mientras el Gobierno repite que no hay atraso cambiario y que el plan económico marcha con la precisión de un reloj suizo, apareció un vocero describiendo un escenario que sonó bastante distinto. Es como si el encargado del asado dijera que la carne está perfecta mientras otro ya va comprando pizzas por las dudas.
En Hacienda interpretaron que anticipar una posible cotización del dólar en esos niveles no ayuda precisamente a sostener la narrativa oficial. Los mercados suelen reaccionar a expectativas tanto como a hechos, y cuando la expectativa sale desde un funcionario nacional, el comentario deja de ser una sobremesa para convertirse en un factor que todos empiezan a mirar con lupa.
La incomodidad también tiene una cuestión de método. Desde hace meses, el equipo económico insiste en que el peso no está apreciado artificialmente y que el tipo de cambio refleja el equilibrio buscado por el programa. En ese contexto, hablar de un dólar considerablemente más alto en pocos meses abre una puerta que el propio Gobierno venía manteniendo cerrada con doble llave.
El contraste se vuelve más evidente porque las principales figuras del Ejecutivo sostuvieron públicamente que el mercado cambiario está ordenado. Cuando cada integrante de la orquesta toca una partitura distinta, el problema ya no es el instrumento: es que el público empieza a preguntarse cuál era la melodía. En economía, a veces una frase mueve más que una calculadora. Y después hay que convencer al Excel de que no escuchó nada.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre una eventual cotización del dólar de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses generaron un fuerte malestar dentro del Ministerio de Economía. En el Palacio de Hacienda consideran que ese tipo de proyecciones contradicen el mensaje que el Gobierno viene sosteniendo sobre la solidez del programa económico y pueden introducir incertidumbre innecesaria en el mercado.
Malestar en Economía por las declaraciones
En la cartera que conduce Luis Caputo manifestaron sorpresa por las expresiones del sucesor de Manuel Adorni, quien asumió el cargo a fines de junio y ya protagonizó diversas controversias por sus declaraciones públicas. Según la visión del Ministerio, anticipar una suba de esa magnitud del tipo de cambio atenta contra la confianza que buscan transmitir tanto el ministro como el presidente Javier Milei.
Durante una entrevista con el streaming Carajo, Ravier sostuvo que «es una posibilidad que el dólar se vaya a 1.700 o 1.800 en los próximos meses», aunque también reiteró la postura oficial de que «no hay atraso cambiario».
La postura del Gobierno sobre el tipo de cambio
A comienzos de julio, Caputo había afirmado que “el peso argentino replicó el comportamiento que tuvieron las demás monedas del mundo respecto al dólar”. Además, sostuvo: “Si en $1.400 militan atraso cambiario, no pueden militar preocupación en $1.500. Está todo muy bien con el dólar”.
Por su parte, a fines de mayo el presidente Milei había señalado: “Si no estuviéramos comprando, el tipo de cambio estaría en $1.100″.
El mandatario también explicó: “El dólar está muy lejos de las bandas, estamos acumulando dólares. Para que eso no se vaya a precios, los esterilizamos. Hay que elegir cómo se paga el seguro, o se paga con inflación o con tasa de interés y lo compensamos con una política fiscal austera. Que el seguro lo pague el Estado achicándose”.
Qué proyecta el mercado
De acuerdo con el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que publica el Banco Central, el promedio de las proyecciones ubicó el tipo de cambio nominal en $1.482 por dólar para julio. Para diciembre, el conjunto de los participantes estimó una cotización de $1.673, lo que representa una variación interanual esperada del 15,5% respecto de diciembre de 2025.
En tanto, el Top 10 de analistas relevados por el Banco Central proyectó un tipo de cambio nominal promedio de $1.621 por dólar para diciembre, una estimación inferior al promedio general de las consultoras participantes.
Las declaraciones del vocero presidencial, Adrián Ravier, sobre una posible suba del dólar hasta los $1.700 o $1.800 en los próximos meses generaron un fuerte malestar en el Ministerio de Economía. En el Palacio de Hacienda consideran que ese pronóstico contradice el mensaje oficial sobre la estabilidad cambiaria y puede generar incertidumbre en el mercado.
$1.700, $1.800. Alcanzaron un par de números para que en el Ministerio de Economía se encendieran más alarmas que cuando alguien pregunta dónde quedó la planilla de Excel con las reservas. No fue una corrida cambiaria: fue una declaración.
Mientras el Gobierno repite que no hay atraso cambiario y que el plan económico marcha con la precisión de un reloj suizo, apareció un vocero describiendo un escenario que sonó bastante distinto. Es como si el encargado del asado dijera que la carne está perfecta mientras otro ya va comprando pizzas por las dudas.
En Hacienda interpretaron que anticipar una posible cotización del dólar en esos niveles no ayuda precisamente a sostener la narrativa oficial. Los mercados suelen reaccionar a expectativas tanto como a hechos, y cuando la expectativa sale desde un funcionario nacional, el comentario deja de ser una sobremesa para convertirse en un factor que todos empiezan a mirar con lupa.
La incomodidad también tiene una cuestión de método. Desde hace meses, el equipo económico insiste en que el peso no está apreciado artificialmente y que el tipo de cambio refleja el equilibrio buscado por el programa. En ese contexto, hablar de un dólar considerablemente más alto en pocos meses abre una puerta que el propio Gobierno venía manteniendo cerrada con doble llave.
El contraste se vuelve más evidente porque las principales figuras del Ejecutivo sostuvieron públicamente que el mercado cambiario está ordenado. Cuando cada integrante de la orquesta toca una partitura distinta, el problema ya no es el instrumento: es que el público empieza a preguntarse cuál era la melodía. En economía, a veces una frase mueve más que una calculadora. Y después hay que convencer al Excel de que no escuchó nada.