Representantes de 22 empresas de la provincia china de Zhejiang participaron esta semana en Buenos Aires de una ronda de negocios orientada a fortalecer los vínculos comerciales y explorar nuevas oportunidades de inversión con empresas argentinas. El encuentro se desarrolló en el marco de la Argentina Trade and Investment Conference, organizada por el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional (Ccpit) de Zhejiang.
La delegación se convirtió en la más numerosa que llegó al país en este tipo de misiones empresariales. Habitualmente estos grupos están integrados por alrededor de diez compañías, pero en esta oportunidad la representación superó ampliamente esa cifra.
Zhejiang, una potencia industrial con interés en Argentina
Las empresas participantes provinieron de Zhejiang, la cuarta provincia de China por producto bruto interno, sede de gigantes tecnológicos como Alibaba y hogar del puerto de Ningbo-Zhoushan, considerado el más activo del mundo por volumen de carga.
La visita se produjo en un contexto de creciente intercambio bilateral. China se consolidó como el segundo socio comercial de Argentina, detrás de Brasil, y el principal destino de sus exportaciones. Durante 2025, las ventas argentinas al gigante asiático alcanzaron un récord histórico de US$9700 millones, con un crecimiento del 61% respecto del año anterior.
La tendencia continuó durante el primer trimestre de 2026. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, las exportaciones argentinas crecieron 16,9% interanual, y China explicó 9,7 puntos porcentuales de esa expansión. Entre los productos más demandados se destacaron el trigo, el oro y las semillas y aceite de girasol.
“En los últimos años consolidamos nuestra relación como socios estratégicos. China ha sido el segundo socio comercial y el más importante en exportación”, señaló An Guanghui, consejero económico y comercial de la Embajada china en Argentina.
Una ronda de negocios con foco en tecnología, energía y producción
La actividad central del encuentro fue una ronda de negocios desarrollada en el Gran Salón Montserrat del Hotel Intercontinental. Allí, empresarios argentinos y chinos mantuvieron reuniones de diez minutos para presentar proyectos, intercambiar contactos y evaluar oportunidades de cooperación.
Los sectores representados reflejaron el perfil industrial de Zhejiang. Participaron firmas vinculadas a ascensores, autopartes, maquinaria minera, herramientas eléctricas, textiles, logística internacional, energías renovables, centros de datos y repuestos para maquinaria agrícola, entre otros rubros.
Los representantes chinos manifestaron interés en ampliar su presencia comercial en Argentina mediante acuerdos con importadores, distribuidores y proveedores de servicios locales.
Las oportunidades que ofrece la economía argentina
La exposición sobre el clima de negocios estuvo a cargo de Marcelo Diez, director de la Cámara del Asia, quien destacó indicadores económicos recientes como el superávit fiscal primario de 1,4% del PBI durante 2025, la estabilidad cambiaria y la desaceleración de la inflación.
“El país pasó del desorden a la previsibilidad; lo que viene ahora es la etapa de la inversión y queremos que China sea protagonista”, afirmó.
Durante su presentación también mencionó las oportunidades asociadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el desarrollo de Vaca Muerta, el potencial del litio y las exportaciones de la economía del conocimiento, que en 2025 alcanzaron los US$9563 millones.
Por su parte, Luciano Ojea Quintana, vicepresidente de la Cámara del Asia, sostuvo que el vínculo con el continente asiático trasciende el intercambio comercial. “La relación con Asia no es solo comercial, es una relación de futuro. En los últimos años vimos cómo empresas chinas encontraron en nuestro país talento, innovación y recursos estratégicos”, señaló.
La jornada concluyó con una presentación institucional de la provincia de Zhejiang. Allí, uno de los funcionarios chinos cerró su exposición con una referencia que despertó aplausos entre los asistentes: “Esperemos que la selección argentina tenga un buen resultado en el Mundial”.
Una delegación integrada por representantes de 22 empresas de la provincia china de Zhejiang visitó Argentina para participar de una ronda de negocios y explorar nuevas oportunidades de inversión y comercio. El encuentro se desarrolló en Buenos Aires en un contexto de fuerte crecimiento de las exportaciones argentinas hacia China, que en 2025 alcanzaron un récord histórico de US$9700 millones.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Durante años, la imagen clásica de una ronda de negocios incluía ejecutivos intercambiando tarjetas personales, café tibio y promesas de futuras reuniones que terminaban archivadas junto a decenas de correos electrónicos sin respuesta. Esta vez, sin embargo, la escena tuvo una escala distinta. Veintidós empresas chinas aterrizaron en Buenos Aires con la determinación de quien llega a una feria tecnológica después de estudiar el plano completo del predio.
En el subsuelo de un hotel porteño, entre auriculares para traducción simultánea y banderas perfectamente alineadas, se desarrolló un ritual que combina diplomacia, comercio y paciencia estratégica. Porque hacer negocios entre Argentina y China exige algo más que una buena presentación de PowerPoint: requiere traducir idiomas, culturas, formas de negociación y, ocasionalmente, hasta conceptos básicos sobre los tiempos de ejecución de un proyecto.
Mientras algunos participantes intentaban resumir años de experiencia empresarial en apenas diez minutos de reunión, otros descubrían que el país asiático no llegaba solamente buscando soja o minerales. Ascensores, maquinaria minera, autopartes, energías renovables, logística, centros de datos y tecnología desfilaron por las mesas como un catálogo ambulante de la industria global. Era menos una ronda de negocios y más una demostración práctica de que el comercio internacional ya no se parece a los viejos manuales de exportación.
La visita también dejó una postal curiosa: empresas provenientes de Zhejiang, una de las provincias más dinámicas de China, recorriendo un país que intenta convencer al mundo de que dejó atrás años de incertidumbre económica. De un lado de la mesa se hablaba de superávit fiscal, estabilidad e inversiones. Del otro, de expansión internacional, cadenas de suministro y oportunidades comerciales. Ambos grupos compartían algo en común: el interés por comprobar si las promesas podían transformarse en contratos.
Y como suele ocurrir cuando la geopolítica se mezcla con los negocios, aparecieron los temas inevitables. Litio, energía, alimentos, tecnología, Vaca Muerta y economía del conocimiento circularon por los salones con la misma frecuencia que las tarjetas personales. A esta altura, cualquier reunión económica argentina parece incluir una especie de bingo temático donde tarde o temprano alguien menciona esos sectores estratégicos.
Pero la escena final se llevó buena parte de la simpatía del encuentro. Después de hablar sobre miles de millones de dólares en comercio, cadenas logísticas globales y oportunidades de inversión, un funcionario chino decidió cerrar su exposición con un deseo mucho más simple: que la Selección Argentina tenga una buena actuación en el próximo Mundial. La frase arrancó aplausos instantáneos. Porque hay acuerdos complejos que pueden tardar años en concretarse, pero el apoyo a la Scaloneta sigue siendo uno de los activos diplomáticos más rentables del planeta.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Representantes de 22 empresas de la provincia china de Zhejiang participaron esta semana en Buenos Aires de una ronda de negocios orientada a fortalecer los vínculos comerciales y explorar nuevas oportunidades de inversión con empresas argentinas. El encuentro se desarrolló en el marco de la Argentina Trade and Investment Conference, organizada por el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional (Ccpit) de Zhejiang.
La delegación se convirtió en la más numerosa que llegó al país en este tipo de misiones empresariales. Habitualmente estos grupos están integrados por alrededor de diez compañías, pero en esta oportunidad la representación superó ampliamente esa cifra.
Zhejiang, una potencia industrial con interés en Argentina
Las empresas participantes provinieron de Zhejiang, la cuarta provincia de China por producto bruto interno, sede de gigantes tecnológicos como Alibaba y hogar del puerto de Ningbo-Zhoushan, considerado el más activo del mundo por volumen de carga.
La visita se produjo en un contexto de creciente intercambio bilateral. China se consolidó como el segundo socio comercial de Argentina, detrás de Brasil, y el principal destino de sus exportaciones. Durante 2025, las ventas argentinas al gigante asiático alcanzaron un récord histórico de US$9700 millones, con un crecimiento del 61% respecto del año anterior.
La tendencia continuó durante el primer trimestre de 2026. Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, las exportaciones argentinas crecieron 16,9% interanual, y China explicó 9,7 puntos porcentuales de esa expansión. Entre los productos más demandados se destacaron el trigo, el oro y las semillas y aceite de girasol.
“En los últimos años consolidamos nuestra relación como socios estratégicos. China ha sido el segundo socio comercial y el más importante en exportación”, señaló An Guanghui, consejero económico y comercial de la Embajada china en Argentina.
Una ronda de negocios con foco en tecnología, energía y producción
La actividad central del encuentro fue una ronda de negocios desarrollada en el Gran Salón Montserrat del Hotel Intercontinental. Allí, empresarios argentinos y chinos mantuvieron reuniones de diez minutos para presentar proyectos, intercambiar contactos y evaluar oportunidades de cooperación.
Los sectores representados reflejaron el perfil industrial de Zhejiang. Participaron firmas vinculadas a ascensores, autopartes, maquinaria minera, herramientas eléctricas, textiles, logística internacional, energías renovables, centros de datos y repuestos para maquinaria agrícola, entre otros rubros.
Los representantes chinos manifestaron interés en ampliar su presencia comercial en Argentina mediante acuerdos con importadores, distribuidores y proveedores de servicios locales.
Las oportunidades que ofrece la economía argentina
La exposición sobre el clima de negocios estuvo a cargo de Marcelo Diez, director de la Cámara del Asia, quien destacó indicadores económicos recientes como el superávit fiscal primario de 1,4% del PBI durante 2025, la estabilidad cambiaria y la desaceleración de la inflación.
“El país pasó del desorden a la previsibilidad; lo que viene ahora es la etapa de la inversión y queremos que China sea protagonista”, afirmó.
Durante su presentación también mencionó las oportunidades asociadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el desarrollo de Vaca Muerta, el potencial del litio y las exportaciones de la economía del conocimiento, que en 2025 alcanzaron los US$9563 millones.
Por su parte, Luciano Ojea Quintana, vicepresidente de la Cámara del Asia, sostuvo que el vínculo con el continente asiático trasciende el intercambio comercial. “La relación con Asia no es solo comercial, es una relación de futuro. En los últimos años vimos cómo empresas chinas encontraron en nuestro país talento, innovación y recursos estratégicos”, señaló.
La jornada concluyó con una presentación institucional de la provincia de Zhejiang. Allí, uno de los funcionarios chinos cerró su exposición con una referencia que despertó aplausos entre los asistentes: “Esperemos que la selección argentina tenga un buen resultado en el Mundial”.
Una delegación integrada por representantes de 22 empresas de la provincia china de Zhejiang visitó Argentina para participar de una ronda de negocios y explorar nuevas oportunidades de inversión y comercio. El encuentro se desarrolló en Buenos Aires en un contexto de fuerte crecimiento de las exportaciones argentinas hacia China, que en 2025 alcanzaron un récord histórico de US$9700 millones.
Durante años, la imagen clásica de una ronda de negocios incluía ejecutivos intercambiando tarjetas personales, café tibio y promesas de futuras reuniones que terminaban archivadas junto a decenas de correos electrónicos sin respuesta. Esta vez, sin embargo, la escena tuvo una escala distinta. Veintidós empresas chinas aterrizaron en Buenos Aires con la determinación de quien llega a una feria tecnológica después de estudiar el plano completo del predio.
En el subsuelo de un hotel porteño, entre auriculares para traducción simultánea y banderas perfectamente alineadas, se desarrolló un ritual que combina diplomacia, comercio y paciencia estratégica. Porque hacer negocios entre Argentina y China exige algo más que una buena presentación de PowerPoint: requiere traducir idiomas, culturas, formas de negociación y, ocasionalmente, hasta conceptos básicos sobre los tiempos de ejecución de un proyecto.
Mientras algunos participantes intentaban resumir años de experiencia empresarial en apenas diez minutos de reunión, otros descubrían que el país asiático no llegaba solamente buscando soja o minerales. Ascensores, maquinaria minera, autopartes, energías renovables, logística, centros de datos y tecnología desfilaron por las mesas como un catálogo ambulante de la industria global. Era menos una ronda de negocios y más una demostración práctica de que el comercio internacional ya no se parece a los viejos manuales de exportación.
La visita también dejó una postal curiosa: empresas provenientes de Zhejiang, una de las provincias más dinámicas de China, recorriendo un país que intenta convencer al mundo de que dejó atrás años de incertidumbre económica. De un lado de la mesa se hablaba de superávit fiscal, estabilidad e inversiones. Del otro, de expansión internacional, cadenas de suministro y oportunidades comerciales. Ambos grupos compartían algo en común: el interés por comprobar si las promesas podían transformarse en contratos.
Y como suele ocurrir cuando la geopolítica se mezcla con los negocios, aparecieron los temas inevitables. Litio, energía, alimentos, tecnología, Vaca Muerta y economía del conocimiento circularon por los salones con la misma frecuencia que las tarjetas personales. A esta altura, cualquier reunión económica argentina parece incluir una especie de bingo temático donde tarde o temprano alguien menciona esos sectores estratégicos.
Pero la escena final se llevó buena parte de la simpatía del encuentro. Después de hablar sobre miles de millones de dólares en comercio, cadenas logísticas globales y oportunidades de inversión, un funcionario chino decidió cerrar su exposición con un deseo mucho más simple: que la Selección Argentina tenga una buena actuación en el próximo Mundial. La frase arrancó aplausos instantáneos. Porque hay acuerdos complejos que pueden tardar años en concretarse, pero el apoyo a la Scaloneta sigue siendo uno de los activos diplomáticos más rentables del planeta.