La tasa de desocupación alcanzó el 7,9% durante el segundo trimestre de 2026, según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El indicador aumentó 0,3 puntos porcentuales en la comparación interanual, luego de haberse ubicado en 7,6% durante el segundo trimestre de 2025.
De esta manera, el nivel de desempleo se convirtió en uno de los más elevados registrados desde la salida de la pandemia. En el tercer trimestre de 2022 había alcanzado el 8,2%, luego de superar el 10% durante 2020.
La tasa de actividad se ubicó en 48,9%, mientras que la tasa de empleo llegó al 45% en los 31 aglomerados urbanos relevados por la EPH. En este último caso, la comparación interanual mostró una suba de 0,8 puntos porcentuales.
Cuántas personas están desocupadas
Los 31 aglomerados urbanos incluidos en la medición representan aproximadamente 30,2 millones de personas.
Dentro de esa población, 14,7 millones integraron la población económicamente activa, mientras que 15,4 millones permanecieron fuera de ella.
La cantidad de personas ocupadas alcanzó los 13,6 millones, mientras que los desocupados sumaron aproximadamente 1,2 millones.
Si la tasa de desocupación del 7,9% se proyectara de manera arbitraria sobre el conjunto de la población económicamente activa del país, el número de personas sin empleo podría rondar los 1,8 millones. Sin embargo, esa estimación excede el universo específico relevado por la EPH.
Aumentó la presión sobre el mercado de trabajo
El informe también mostró un incremento de la presión sobre el mercado laboral. Durante el segundo trimestre, el 30,8% de la población económicamente activa estuvo compuesto por personas desocupadas, ocupados que buscaban activamente otro empleo y trabajadores que, aunque no realizaban una búsqueda activa, estaban disponibles para trabajar más horas.
Un año antes, ese indicador se había ubicado en 30,5%.
Dentro de ese conjunto, los desocupados representaron el 7,9% de la población económicamente activa, mientras que los ocupados demandantes de empleo alcanzaron el 16,9%.
Otro 6% correspondió a personas ocupadas que no buscaban activamente otro empleo, pero estaban disponibles para incrementar su cantidad de horas de trabajo.
La informalidad laboral llegó al 45%
El INDEC incorporó en esta edición del informe una sección específica dedicada a la informalidad laboral. Durante el segundo trimestre de 2026, el 45% de los ocupados se encontraba en situación de informalidad, frente a una tasa de formalidad del 54,9%.
La informalidad aumentó un punto porcentual respecto del mismo período de 2025, una variación que el organismo estadístico calificó como significativa.
Entre las personas ocupadas, los asalariados representaron el 70,5%, equivalentes a 9,6 millones de trabajadores, mientras que los no asalariados alcanzaron el 29,5%, con unos 4 millones de personas.
Dentro del universo de asalariados, el 62,1% tenía descuento jubilatorio, mientras que el 37,9% no contaba con ese aporte.
El informe también analizó la informalidad según el sector de actividad. Dentro del sector formal, el empleo informal representó el 18,9%, mientras que en el sector informal alcanzó el 81,1%.
En el sector hogares, el 79,6% de las personas ocupadas estaba en condiciones de informalidad y sólo el 20,4% tenía un vínculo laboral formal.
Otro de los cambios destacados fue el crecimiento del peso de los trabajadores cuentapropistas dentro del universo informal. Su participación pasó del 34,3% en el segundo trimestre de 2025 al 37,3% en igual período de 2026, lo que representó una suba de tres puntos porcentuales.
Los datos del segundo trimestre reflejaron así un mercado laboral con mayor desocupación interanual, un incremento de la informalidad y una presión creciente entre quienes buscan empleo, pretenden cambiar de trabajo o necesitan sumar horas para mejorar sus ingresos.
La desocupación alcanzó el 7,9% en el segundo trimestre de 2026 y subió 0,3 puntos porcentuales frente al mismo período de 2025, según el INDEC. En los 31 aglomerados urbanos relevados hubo 1,2 millones de personas desocupadas, mientras que la informalidad laboral llegó al 45% y también mostró un incremento interanual.
7,9% de desocupación y 45% de informalidad laboral. El mercado de trabajo argentino cerró el segundo trimestre con dos números que explican bastante sin necesidad de PowerPoint: conseguir empleo sigue siendo difícil y tenerlo tampoco garantiza necesariamente estabilidad.
El desempleo subió 0,3 puntos porcentuales en un año y alcanzó su nivel más alto desde el tercer trimestre de 2022. En los 31 principales aglomerados urbanos relevados por el INDEC hubo 1,2 millones de personas sin trabajo, mientras otras tantas siguieron buscando cambiar de empleo o sumar horas. El mercado laboral se parece cada vez más a esos colectivos llenos donde todos están adentro, pero nadie viaja cómodo.
La presión total sobre el mercado llegó al 30,8% de la población económicamente activa. Ahí entran desocupados, personas con empleo que buscan otro y trabajadores disponibles para sumar horas. Tener trabajo dejó de ser, para una parte considerable de la población, el final del problema y pasó a ser apenas una estación intermedia.
La informalidad, además, alcanzó al 45% de los ocupados y creció un punto porcentual frente al mismo trimestre de 2025. Entre los asalariados, casi cuatro de cada diez no tuvieron descuento jubilatorio. El recibo de sueldo formal, mientras tanto, empieza a tener el aura de esos electrodomésticos que todavía funcionan pero ya no se fabrican tanto.
También creció el peso de los cuentapropistas dentro del universo informal: pasaron del 34,3% al 37,3% en un año. El emprendedurismo obligado sigue siendo una categoría estadística con mucho entusiasmo en el nombre y bastante menos romanticismo cuando llega fin de mes.
La foto del trimestre deja menos margen para el maquillaje: más desocupación, más informalidad y mayor presión sobre quienes buscan mejorar sus ingresos. El empleo sigue ahí; la tranquilidad laboral, bastante más lejos.