La actividad económica argentina cayó un 0,6% durante el segundo trimestre de 2026 en la medición desestacionalizada, aunque mostró una expansión del 2% en la comparación interanual.
Según el informe de avance del nivel de actividad publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Producto Bruto Interno (PBI) mostró retrocesos en distintos componentes durante abril, mayo y junio, con señales de debilidad en inversión, consumo e industria.
Las exportaciones sostuvieron parte de la actividad
Uno de los componentes más dinámicos de la demanda global fueron las exportaciones de bienes y servicios reales. En términos interanuales, los despachos al exterior crecieron 13,7%, mientras que en la comparación trimestral desestacionalizada avanzaron 2,5%.
Las importaciones, en cambio, registraron una contracción del 8,6% interanual y del 3,5% frente al trimestre anterior. Esa caída reflejó un menor nivel de demanda de insumos y equipos por parte de la producción local.
Otro de los datos relevantes del informe fue el desempeño de la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF), un indicador clave para medir la inversión productiva, que mostró una baja interanual del 11,1%.
La caída alcanzó a la mayoría de sus componentes. Los equipos de transporte retrocedieron 22,1%, con una baja del 20,4% en los de origen nacional y del 24,9% en los importados.
La maquinaria y equipo cayó 15,2% interanual, con una disminución del 15,5% en la producción nacional y del 15% en la importada. Otras construcciones retrocedieron 8,2%, mientras que el rubro construcciones quedó prácticamente estable, con una variación negativa del 0,1%.

El consumo mostró nuevas señales de debilidad
El consumo privado registró un virtual estancamiento en la comparación interanual, con un avance de apenas 0,4%. Sin embargo, en la medición desestacionalizada mostró un deterioro más marcado: cayó 2,4% frente al primer trimestre del año.
Por su parte, el consumo público profundizó la tendencia contractiva, con una baja del 4,1% interanual y una caída del 2,3% en la serie desestacionalizada.
Pesca, minería y agro, entre los sectores con mayor crecimiento
En el análisis por sectores, la actividad pesquera encabezó las subas con un crecimiento del 44,7%. También se destacó Explotación de Minas y Canteras, que avanzó 16,4%, mientras que Agricultura registró una mejora del 6,9%.
La Industria Manufacturera, en cambio, cayó 2,1%, mientras que la Administración Pública mostró un retroceso del 1,4%.
El balance del segundo trimestre dejó así una combinación de crecimiento interanual y caída frente al período inmediatamente anterior, con el sector externo y algunas actividades primarias sosteniendo parte del desempeño, mientras la inversión, el consumo y la industria mostraron señales de menor dinamismo.
La economía argentina registró una caída desestacionalizada del 0,6% en el segundo trimestre de 2026, aunque mantuvo un crecimiento interanual del 2%. El retroceso estuvo marcado por la baja de la inversión, el consumo privado y la industria, mientras que las exportaciones, la pesca, la minería y la agricultura mostraron los mejores desempeños.
El PBI cayó 0,6% en el segundo trimestre y la economía volvió a mostrar que puede crecer en la comparación anual mientras tropieza contra el trimestre anterior. Una de esas postales estadísticas donde el vaso tiene agua, pero también una rajadura importante.
El dato más inquietante apareció en la inversión: la Formación Bruta de Capital Fijo retrocedió 11,1% interanual, con caídas fuertes en equipos de transporte y maquinaria. Traducido del dialecto económico: mientras algunos sectores todavía empujan el carro, comprar las ruedas nuevas se volvió bastante menos frecuente.
El consumo tampoco salió a festejar. El privado apenas avanzó 0,4% frente al mismo período del año anterior y cayó 2,4% respecto del primer trimestre, mientras que el consumo público retrocedió tanto en términos interanuales como desestacionalizados. La billetera, privada o estatal, parece estar administrando cada movimiento con la precisión de quien llega al supermercado con calculadora y una lista escrita en letra chica.
El comercio exterior fue una de las pocas zonas con viento a favor: las exportaciones crecieron 13,7% interanual, mientras las importaciones bajaron 8,6%. El problema es que una parte de esa caída también refleja menor demanda de insumos y equipos de la producción local, una señal menos simpática que el número bruto.
Por sectores, pesca, minería y agricultura fueron los que más crecieron, mientras que la industria manufacturera retrocedió. La economía argentina cerró así otro trimestre con números que permiten encontrar una buena noticia y una mala usando exactamente la misma planilla.