El jefe del Comando Central estadounidense (Centcom), Brad Cooper, anunció este sábado 7 de noviembre a través de un comunicado la conformación de este equipo de trabajo. La unidad estará integrada por 20 miembros civiles y militares y tendrá su base operativa en el estado de Florida. Según la Casa Blanca, el objetivo central consiste en neutralizar los corredores terrestres que se utilizan para el tráfico de armas y mercancías ilícitas.

De acuerdo con lo expresado por Cooper, la disposición «restringirá aún más la capacidad de Irán para financiar el terrorismo, reconstruir fábricas de armas y reponer sus fuerzas militares». La medida amplía de manera directa el bloqueo naval que las fuerzas armadas estadounidenses mantienen sobre las terminales portuarias iraníes en el contexto del conflicto bélico en la región.

El cerco naval y la respuesta de Teherán

Las cifras difundidas por el Centcom señalan que las operaciones de interdicción en los puertos han impedido que Irán concrete exportaciones de petróleo crudo por más de 25.000 millones de dólares. Estas restricciones sobre el comercio exterior se profundizaron tras la campaña de asfixia económica impulsada en agosto por Washington, implementada luego de que Teherán bloqueara el estrecho de Ormuz, donde buques que navegaban sin autorización sufrieron ataques periódicos de fuerzas iraníes. Por ese paso marítimo estratégico circulaba un quinto de los hidrocarburos mundiales antes de la escalada bélica.

Frente al despliegue anunciado desde Norteamérica, los Guardianes de la Revolución afirmaron que el nuevo proyecto «fracasará» y descartaron que provoque un desplome en la economía de la república islámica. En ese sentido, el portavoz del cuerpo militar de élite, Hossein Mohebi, remarcó que las fuerzas estadounidenses resultarán «incapaces de bloquear los canales de comunicación entre Irán y los países vecinos».