Lo afirmó este domingo 8 de noviembre, en una entrevista telefónica de 20 minutos, y ató cualquier decisión a lo que haga Teherán: «Depende de si firman o no un acuerdo muy sólido», dijo sobre Irán. Aseguró además que las fuerzas estadounidenses están posicionadas en la región por si da la orden.
Qué dijo Irán el mismo domingo
El canciller de Irán, Abás Araqchi, declaró ese mismo domingo a la televisión estatal de su país que las conversaciones con Washington están estancadas por el «shock» que provocaron las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. «Ahora debemos ver cuánto tiempo tardan en asimilar estos resultados para determinar cómo avanzaremos», sostuvo.
El Partido Republicano de Trump perdió el martes pasado el control de las dos cámaras del Congreso frente a los demócratas. El presidente reconoció que la guerra con Irán fue responsable de la dura derrota que sufrió su partido en esos comicios.
Ocho meses de guerra y Ormuz bloqueado
Ocho meses después del inicio de la ofensiva estadounidense e israelí, la guerra sigue en un punto muerto, sin grandes operaciones militares ni avances en las negociaciones. Irán continúa bloqueando el tránsito de petroleros por el estrecho de Ormuz, lo que afectó los suministros de petróleo del golfo y disparó los precios de la gasolina en Estados Unidos.
La impopularidad de la guerra entre los votantes estadounidenses y el encarecimiento de la gasolina figuraron entre las principales causas de la derrota republicana del martes. Según Araqchi, las negociaciones seguirán en suspenso hasta que Washington y Teherán definan cómo avanzar: en los últimos días no hubo más viajes de mediadores.
Donald Trump dijo este domingo que es «muy poco probable» que ordene nuevos ataques a Irán si Teherán firma un acuerdo sólido y se reabre Ormuz. El canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó el mismo día que las negociaciones están estancadas por el «shock» de las elecciones legislativas en Estados Unidos. Ocho meses de guerra siguen sin definición.
Donald Trump descubrió repentinamente las virtudes de la diplomacia zen tras constatar que ocho meses de conflicto bélico y surtidores de combustible ardiendo en llamas le costaron a su partido la pérdida de ambas cámaras del Congreso. En una llamada telefónica de veinte minutos este domingo 8 de noviembre, el mandatario reconoció que semejante aventura militar fue la gran culpable de la catástrofe electoral republicana en las legislativas, por lo que ahora ve «muy poco probable» ordenar nuevos ataques a gran escala si avanzan las tratativas sobre el programa nuclear y la reapertura del estrecho de Ormuz. Por supuesto, la amenaza de siempre no podía faltar: recordó que las tropas estadounidenses continúan apostadas en la zona y sentenció que todo «Depende de si firman o no un acuerdo muy sólido», demostrando que nada aplaca tanto los impulsos belicistas como una contundente paliza en las urnas.
Del otro lado del planeta, el canciller iraní Abás Araqchi contempló el terremoto político de Washington con la serenidad de quien no tiene ningún apuro. En declaraciones a la televisión estatal, el diplomático confirmó que el diálogo bilateral permanece completamente congelado gracias al «shock» que sufrieron en la Casa Blanca tras los comicios del martes pasado, advirtiendo que habrá que aguardar a que los funcionarios norteamericanos terminen de procesar semejante revés para definir el rumbo de las conversaciones. Con el canal de diálogo paralizado y sin vuelos de mediadores en los últimos días, Teherán se limita a mirar el reloj mientras sus contrapartes intentan asimilar el duelo democrático.
El panorama global se resume en un estancamiento absoluto tras ocho meses de ofensiva estadounidense e israelí: la guerra se encuentra en un callejón sin salida, Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, los envíos de crudo están comprometidos y la gasolina por las nubes dinamitó la paciencia del votante norteamericano. Toda una lección magistral de estrategia contemporánea que dejó en claro una verdad incómoda: resulta infinitamente más sencillo planear bombardeos en Medio Oriente que explicarle a un ciudadano enfurecido por qué llenar el tanque del auto cuesta una auténtica fortuna.
