Momentos de tensión se vivieron a bordo de un vuelo de Ryanair que cubría la ruta entre la isla griega de Corfú y la ciudad alemana de Berlín, luego de que se detectara una rotura en una de las ventanillas cuando la aeronave ya se encontraba en pleno vuelo.
El incidente ocurrió el miércoles y obligó a la tripulación a activar los protocolos de seguridad. Tras advertir el desperfecto, el comandante decidió declarar una emergencia y modificar el recorrido para realizar un aterrizaje preventivo.
Aterrizaje de emergencia en Italia
Según relataron algunos pasajeros, primero se escuchó un fuerte ruido en la cabina y, poco después, la tripulación informó que se había detectado un problema en una de las ventanillas, por lo que era necesario descender como medida de precaución.
El piloto desvió el vuelo hacia el aeropuerto de Ancona, en Italia, donde el avión aterrizó sin inconvenientes. Una vez en tierra, los pasajeros descendieron de manera normal y fueron asistidos por personal aeroportuario mientras técnicos inspeccionaban la aeronave.
Qué informó Ryanair
Desde la compañía aérea explicaron que la decisión de aterrizar respondió a los protocolos de seguridad previstos para este tipo de situaciones y remarcaron que en ningún momento estuvo comprometida la integridad de los ocupantes del vuelo.
Tras permanecer varias horas en el aeropuerto italiano, los pasajeros pudieron continuar viaje hacia Berlín en otra aeronave dispuesta por la empresa.
Investigan el origen de la falla
Las autoridades aeronáuticas iniciaron una investigación para determinar qué provocó el desperfecto en la ventanilla y establecer si existió algún problema técnico previo que pudiera haber derivado en el incidente.
Hasta el momento no se reportaron personas heridas y el episodio quedó bajo análisis mientras avanzan las pericias sobre la aeronave.
Un vuelo de Ryanair que viajaba desde la isla griega de Corfú hacia Berlín debió realizar un aterrizaje preventivo en Italia luego de que se detectara una rotura en una de las ventanillas cuando la aeronave ya estaba en pleno vuelo. El avión descendió sin inconvenientes y los pasajeros continuaron viaje horas después en otra aeronave.
Escuchar un ruido extraño en un avión nunca entra en la lista de experiencias recomendadas para las vacaciones. Menos todavía cuando la explicación llega unos minutos después y menciona una ventanilla dañada mientras el vuelo sigue a miles de metros de altura.
Los manuales de seguridad dicen que hay que mantener la calma. La imaginación, en cambio, suele despegar mucho antes que el avión. Alcanzó un estruendo en la cabina para que más de un pasajero repasara mentalmente si había contratado seguro de viaje o simplemente había confiado en la buena suerte.
La tripulación aplicó el protocolo previsto y el piloto decidió desviar el recorrido hacia Italia. Es una de esas decisiones que todos prefieren escuchar cuando el problema recién empieza y no cuando ya es demasiado tarde. Porque en aviación, aterrizar antes de tiempo suele ser la mejor noticia posible.
Mientras algunos miraban por la ventanilla para comprobar que seguía donde debía estar, otros buscaban respuestas en sus teléfonos apenas recuperaron la señal. Al final, el episodio terminó con un aterrizaje seguro, una inspección técnica y varias historias que seguramente volverán a aparecer en cada reunión familiar.
El avión llegó al suelo sin incidentes y los pasajeros continuaron viaje en otra aeronave. La adrenalina, en cambio, tardó bastante más en encontrar un aeropuerto donde aterrizar.