El complejo de Mendoza que nació para turistas del Mundial 78 y hoy es un ícono urbano

Redacción Cuyo News
Redacción Cuyo News
7 min

Las torres de San Juan y Siria, ubicadas en el centro de la ciudad de Mendoza, fueron construidas entre 1976 y 1977 por la firma Danilo De Pellegrin. El proyecto fue concebido originalmente como una alternativa de alojamiento para turistas y visitantes que llegarían a la provincia con motivo del Mundial de Fútbol de 1978.

La obra se desarrolló en un contexto histórico complejo, durante los primeros años de la última dictadura cívico-militar en Argentina, un período atravesado por el terrorismo de Estado, la censura y la persecución política. En paralelo, la provincia de Mendoza fue escenario de hechos que marcaron su historia reciente, como la explosión en la planta de Gas del Estado de Godoy Cruz en 1977 y el terremoto de Caucete, que impactó en la región meses después.

Con el paso del tiempo, el complejo dejó de ser una infraestructura pensada para un evento puntual y se transformó en un espacio residencial permanente. Actualmente, funciona como un conjunto habitacional con servicios propios y una fuerte dinámica comercial interna.

Dentro del predio, los residentes cuentan con despensas, rotiserías, locales de limpieza y otros servicios que permiten cubrir necesidades cotidianas sin salir del complejo. Esta característica refuerza su autonomía y su funcionamiento como una suerte de “barrio vertical”.

Vecinos y comerciantes destacan que la actividad interna permite sostener una vida cotidiana independiente del entorno inmediato del centro mendocino. También señalan que los precios de los productos y servicios resultan, en muchos casos, más accesibles que en el área central de la ciudad.

Casi medio siglo después de su construcción, las torres de San Juan y Siria continúan ocupando un lugar relevante en el paisaje urbano de Mendoza. Su presencia no solo responde a su escala arquitectónica, sino también a la dinámica social que se desarrolla en su interior.

El complejo ha trascendido su función original y se consolidó como un espacio de vida comunitaria estable, donde miles de personas residen, trabajan y realizan actividades cotidianas sin necesidad de salir del predio.

En 2024, las torres volvieron a aparecer en el imaginario público a través de una campaña de la Asociación del Fútbol Argentino, en el marco de la conmemoración del segundo aniversario de la obtención de la tercera Copa del Mundo.

Hoy, el conjunto habitacional se mantiene como un ejemplo de urbanización vertical con vida propia, integrado a la ciudad pero con una dinámica interna que lo distingue del resto del tejido urbano mendocino.

Compartir
🔺 Tendencia
Redacción Cuyo News