El jefe de Gabinete, Diego Santilli, aseguró que la reforma electoral impulsada por el Gobierno nacional será aprobada durante este trimestre y sostuvo que el oficialismo continúa negociando con distintos sectores políticos para avanzar con la suspensión de las elecciones PASO.
En declaraciones públicas, el funcionario reafirmó que el objetivo original del Ejecutivo sigue siendo la eliminación de las primarias, aunque reconoció que la iniciativa deberá adaptarse a los consensos que logre reunir en el Congreso.
La postura del Gobierno sobre las PASO
Consultado sobre las dificultades para eliminar las elecciones primarias, Santilli explicó que el proyecto enviado por el Gobierno responde a la visión del presidente Javier Milei de simplificar el calendario electoral.
«Nosotros mandamos un proyecto que tiene que ver cuál es la reforma que el presidente Milei tiene en la cabeza. Una reforma que sea hacia la gente, hacia la sociedad, que la gente no tenga que ir a votar seis veces en un año, que no le cueste 300 millones de dólares a los argentinos«, sostuvo.
Además, agregó: «Nosotros presentamos la eliminación, que es lo que queremos siempre. Discutiremos con los partidos«.
Respecto de un eventual regreso del sistema de colectoras, señaló que esa discusión forma parte de las negociaciones con las distintas fuerzas políticas.

El plan político rumbo a 2027
La reforma electoral se enmarca dentro de la estrategia política que el oficialismo proyecta hacia las elecciones presidenciales de 2027.
En ese esquema, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, impulsa la construcción de acuerdos con gobernadores aliados para fortalecer la expansión territorial de La Libertad Avanza, dejando abierta la posibilidad de conformar alianzas electorales en distintas provincias.
Dentro de esa estrategia, Santilli aparece como uno de los principales encargados de las negociaciones con los mandatarios provinciales y con los bloques legislativos que deberán acompañar la reforma.
Negociaciones y posible regreso de las colectoras
Ante la falta de los votos necesarios para eliminar definitivamente las PASO, el Gobierno trabaja para reunir consensos que permitan al menos suspenderlas en la próxima elección.
Como parte de esas conversaciones volvió a tomar fuerza la posibilidad de reintroducir el sistema de colectoras, una herramienta electoral que ya habría sido analizada junto a distintos gobernadores, incluso de sectores opositores.
No obstante, algunos mandatarios mantienen reservas sobre el cumplimiento de los futuros acuerdos políticos y reclaman garantías respecto de la conformación de las listas electorales.
Los próximos desafíos en el Congreso
El jefe de Gabinete también deberá avanzar en las negociaciones con bloques del PRO y de la Unión Cívica Radical, que todavía mantienen objeciones sobre distintos puntos del proyecto.
En ese marco, mantuvo reuniones con dirigentes del PRO para analizar posibles modificaciones que permitan facilitar el tratamiento legislativo.
Entre los aspectos que el Gobierno pretende conservar figuran la eliminación de los espacios publicitarios gratuitos del esquema electoral, cambios en el financiamiento público de las campañas y el impulso de una nueva iniciativa vinculada a Ficha Limpia, que podría incorporarse como parte de las negociaciones parlamentarias.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, afirmó que la reforma electoral impulsada por el Gobierno será aprobada durante este trimestre. Aunque el Ejecutivo mantiene su objetivo de eliminar las PASO, reconoce que no cuenta con los votos suficientes y trabaja para consensuar su suspensión, mientras negocia cambios con gobernadores y bloques aliados.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Eliminar las PASO ya no parece tan sencillo. Suspendarlas, en cambio, empezó a sonar bastante más posible. La matemática parlamentaria volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: recordarle al Gobierno que una mayoría en las encuestas no siempre se traduce en una mayoría en el Congreso.
El oficialismo sigue defendiendo el discurso original. Dice que los argentinos no deberían votar seis veces en un año, que el sistema cuesta cientos de millones de dólares y que las campañas terminan siendo un festival de publicidad que pocos miran. El problema aparece cuando ese argumento tiene que atravesar el Senado, donde los votos cuentan más que los discursos y las convicciones suelen venir con cláusulas de negociación.
Por eso apareció una palabra que hace unos meses parecía archivada junto a los viejos manuales de política: colectoras. Es uno de esos mecanismos electorales que, dependiendo de quién gobierne, puede ser presentado como una herramienta de representación o como la peor deformación del sistema democrático. En política, los principios también conocen el calendario electoral.
Mientras tanto, el verdadero partido se juega lejos de los micrófonos. Gobernadores que piden garantías, bloques dialoguistas que reclaman concesiones, dirigentes que negocian artículo por artículo y operadores que recorren despachos como si estuvieran armando un rompecabezas al que todos le cambiaron algunas piezas. La reforma todavía no está aprobada, pero las conversaciones ya parecen una campaña anticipada.
En paralelo, la estrategia oficial mira mucho más allá de la próxima sesión. El horizonte tiene nombre propio: 2027. Cada modificación electoral, cada acuerdo con un gobernador y cada voto conseguido en el Congreso también forman parte de un plan político que apunta a consolidar el proyecto de Javier Milei para buscar la reelección. La ingeniería electoral nunca trabaja únicamente para la próxima elección.
Entre la eliminación de las PASO, el posible regreso de las colectoras, Ficha Limpia y los cambios en el financiamiento de campañas, la discusión promete varios capítulos más. Porque en Argentina las reglas electorales casi siempre se discuten… mientras el próximo partido ya empezó a jugarse.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, aseguró que la reforma electoral impulsada por el Gobierno nacional será aprobada durante este trimestre y sostuvo que el oficialismo continúa negociando con distintos sectores políticos para avanzar con la suspensión de las elecciones PASO.
En declaraciones públicas, el funcionario reafirmó que el objetivo original del Ejecutivo sigue siendo la eliminación de las primarias, aunque reconoció que la iniciativa deberá adaptarse a los consensos que logre reunir en el Congreso.
La postura del Gobierno sobre las PASO
Consultado sobre las dificultades para eliminar las elecciones primarias, Santilli explicó que el proyecto enviado por el Gobierno responde a la visión del presidente Javier Milei de simplificar el calendario electoral.
«Nosotros mandamos un proyecto que tiene que ver cuál es la reforma que el presidente Milei tiene en la cabeza. Una reforma que sea hacia la gente, hacia la sociedad, que la gente no tenga que ir a votar seis veces en un año, que no le cueste 300 millones de dólares a los argentinos«, sostuvo.
Además, agregó: «Nosotros presentamos la eliminación, que es lo que queremos siempre. Discutiremos con los partidos«.
Respecto de un eventual regreso del sistema de colectoras, señaló que esa discusión forma parte de las negociaciones con las distintas fuerzas políticas.

El plan político rumbo a 2027
La reforma electoral se enmarca dentro de la estrategia política que el oficialismo proyecta hacia las elecciones presidenciales de 2027.
En ese esquema, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, impulsa la construcción de acuerdos con gobernadores aliados para fortalecer la expansión territorial de La Libertad Avanza, dejando abierta la posibilidad de conformar alianzas electorales en distintas provincias.
Dentro de esa estrategia, Santilli aparece como uno de los principales encargados de las negociaciones con los mandatarios provinciales y con los bloques legislativos que deberán acompañar la reforma.
Negociaciones y posible regreso de las colectoras
Ante la falta de los votos necesarios para eliminar definitivamente las PASO, el Gobierno trabaja para reunir consensos que permitan al menos suspenderlas en la próxima elección.
Como parte de esas conversaciones volvió a tomar fuerza la posibilidad de reintroducir el sistema de colectoras, una herramienta electoral que ya habría sido analizada junto a distintos gobernadores, incluso de sectores opositores.
No obstante, algunos mandatarios mantienen reservas sobre el cumplimiento de los futuros acuerdos políticos y reclaman garantías respecto de la conformación de las listas electorales.
Los próximos desafíos en el Congreso
El jefe de Gabinete también deberá avanzar en las negociaciones con bloques del PRO y de la Unión Cívica Radical, que todavía mantienen objeciones sobre distintos puntos del proyecto.
En ese marco, mantuvo reuniones con dirigentes del PRO para analizar posibles modificaciones que permitan facilitar el tratamiento legislativo.
Entre los aspectos que el Gobierno pretende conservar figuran la eliminación de los espacios publicitarios gratuitos del esquema electoral, cambios en el financiamiento público de las campañas y el impulso de una nueva iniciativa vinculada a Ficha Limpia, que podría incorporarse como parte de las negociaciones parlamentarias.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, afirmó que la reforma electoral impulsada por el Gobierno será aprobada durante este trimestre. Aunque el Ejecutivo mantiene su objetivo de eliminar las PASO, reconoce que no cuenta con los votos suficientes y trabaja para consensuar su suspensión, mientras negocia cambios con gobernadores y bloques aliados.
Eliminar las PASO ya no parece tan sencillo. Suspendarlas, en cambio, empezó a sonar bastante más posible. La matemática parlamentaria volvió a hacer lo que mejor sabe hacer: recordarle al Gobierno que una mayoría en las encuestas no siempre se traduce en una mayoría en el Congreso.
El oficialismo sigue defendiendo el discurso original. Dice que los argentinos no deberían votar seis veces en un año, que el sistema cuesta cientos de millones de dólares y que las campañas terminan siendo un festival de publicidad que pocos miran. El problema aparece cuando ese argumento tiene que atravesar el Senado, donde los votos cuentan más que los discursos y las convicciones suelen venir con cláusulas de negociación.
Por eso apareció una palabra que hace unos meses parecía archivada junto a los viejos manuales de política: colectoras. Es uno de esos mecanismos electorales que, dependiendo de quién gobierne, puede ser presentado como una herramienta de representación o como la peor deformación del sistema democrático. En política, los principios también conocen el calendario electoral.
Mientras tanto, el verdadero partido se juega lejos de los micrófonos. Gobernadores que piden garantías, bloques dialoguistas que reclaman concesiones, dirigentes que negocian artículo por artículo y operadores que recorren despachos como si estuvieran armando un rompecabezas al que todos le cambiaron algunas piezas. La reforma todavía no está aprobada, pero las conversaciones ya parecen una campaña anticipada.
En paralelo, la estrategia oficial mira mucho más allá de la próxima sesión. El horizonte tiene nombre propio: 2027. Cada modificación electoral, cada acuerdo con un gobernador y cada voto conseguido en el Congreso también forman parte de un plan político que apunta a consolidar el proyecto de Javier Milei para buscar la reelección. La ingeniería electoral nunca trabaja únicamente para la próxima elección.
Entre la eliminación de las PASO, el posible regreso de las colectoras, Ficha Limpia y los cambios en el financiamiento de campañas, la discusión promete varios capítulos más. Porque en Argentina las reglas electorales casi siempre se discuten… mientras el próximo partido ya empezó a jugarse.