No tener suficiente percepción del riesgo frente a las infecciones de transmisión sexual (ITS) puede marcar la diferencia entre prevenirlas o contraerlas, y entre consultar a tiempo o no hacerlo. Así lo advierte el equipo de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) a cargo de una campaña de prevención y detección oportuna que pone el foco en ocho mitos que continúan apareciendo en las consultas médicas en todo el país.
Entre las creencias más frecuentes se encuentran pensar que haber tenido una ITS protege frente a una nueva infección, que el sexo oral no transmite enfermedades, que el contacto sin penetración evita el contagio o que solo es necesario preocuparse y avisar a una pareja cuando aparecen síntomas.
Estos conceptos, según los especialistas, contribuyen al avance de infecciones como sífilis, gonorrea, clamidia, herpes genital, VIH, viruela símica (Mpox) y hepatitis B y C, entre otras.
Los datos sobre sífilis muestran la dimensión del problema. Durante el primer semestre de 2026 se registraron 32.377 casos en la población general, frente a un promedio de 18.105 durante el mismo período de los cuatro años anteriores, entre 2022 y 2025. En el embarazo también aumentó la detección: frente a un promedio de 5779 mujeres con la infección en los primeros semestres de esos años, durante 2026 ya fueron diagnosticadas 7296.
“Gran parte de las ITS muestran sus primeros signos en la piel y las mucosas, pero suelen pasarse por alto. También pueden no dar ningún síntoma o molestia y ser detectadas a partir de un análisis”, señaló el equipo de la SAD a cargo de la campaña de prevención y detección oportuna de estas infecciones.
“Cualquier persona sexualmente activa puede adquirirlas, independientemente del sexo, orientación sexual, edad y nivel sociocultural”, insistieron los profesionales que integran el Grupo de Trabajo de ITS de la entidad.
La información también forma parte de la prevención
Este año, la SAD decidió concentrar parte de su campaña en conceptos, afirmaciones o ideas sin sustento que, en muchos casos, circulan y se amplifican a través de las redes sociales. Según la entidad, estos mensajes llegan a los consultorios junto con pacientes de todas las edades y de distintas provincias.
“Las creencias erróneas muchas veces reducen la percepción del riesgo y generan una falsa sensación de seguridad, de ‘A mí no me va a pasar’, y eso reduce el uso de protección”, explicó Patricia Fernández Pardal, coordinadora de la campaña.
“Por otro lado, a veces los mitos generan miedos; por ejemplo, no querer aplicarse vacunas que confieren protección, comunicarles un diagnóstico a los contactos sexuales o tener vergüenza de consultar en el sistema de salud”, detalló.
Desde la SAD remarcaron que las ITS pueden transmitirse por sangre, fluidos genitales, contacto directo piel con piel o mucosas y al compartir juguetes sexuales. También existe la posibilidad de transmisión vertical, es decir, de madre a hijo.
“Algunas, como la sífilis, atraviesan la placenta e infectan al bebé mientras está en el útero –detalló el grupo de trabajo–. Otras como la gonorrea, la infección por clamidia y el herpes genital pueden ser transmitidas al bebé cuando pasa por el canal vaginal al nacer”.
Fernández Pardal señaló además que, aunque las ITS son más frecuentes entre adolescentes y adultos jóvenes, también aparecen en personas que tuvieron una pareja estable durante largos períodos.
“personas que tuvieron una pareja estable durante décadas y, por alguna razón, comienzan a tener otra sin estar habituadas al uso de métodos de barrera como el preservativo para pene, el preservativo para vagina o el campo de látex. Entonces, no se protegen y contraen una infección”.
Los cuidados frente a los falsos conceptos
Tener información equivocada influye en los cuidados y esto ocurre más allá de la edad. Hernán Staiger, integrante del Grupo de Trabajo de ITS de la SAD y de la campaña de prevención, explicó que los errores de concepto pueden llevar a asumir riesgos que no existen o, por el contrario, a subestimar situaciones de exposición.
Ante la consulta sobre el trabajo específico con los mitos, sostuvo que estos conceptos “llevan a que las personas a veces se expongan a riesgos innecesarios o piensen o asuman que no lo hay. Decidimos, justamente, trabajar sobre los mitos: frases o conceptos que vamos recabando en nuestra práctica diaria con los pacientes, que muchas veces se sorprenden al momento de darles el diagnóstico de una ITS”.
Entre los planteos más habituales aparecen creer que solo se tuvo sexo oral o considerar innecesario el preservativo porque la otra persona parece saludable o no pertenece a determinados grupos.
“Estos errores de concepto pueden hacer que haya una gran cantidad de infecciones en aumento y que son, justamente, las que no requieren tanto los fluidos, el contacto y la penetración en sí, sino que simplemente el contacto con piel -detalló Staiger-. Lo que queremos es poder derribar estos mitos y tratar de explicarle a la población que disfrutar del sexo tiene que ser con protección y que, para eso, hay distintas medidas (desde vacunas y uso de preservativo y campo de látex hasta tratamiento pre y post exposición) como para poder disfrutar del sexo con un poco más de cuidado”, finalizó el dermatólogo.
Los ocho mitos más comunes
Si no hay penetración, no hay riesgo. Los especialistas en ITS de la SAD aclaran que existen infecciones que también pueden transmitirse a través del sexo oral y del contacto directo piel con piel.
Si ya tuve sífilis, soy inmune a una nueva infección, ya no me puedo volver a contagiar. La sífilis no deja inmunidad, según explican desde la SAD. Al igual que la gonorrea y las infecciones por clamidia, puede volver a contraerse ante una nueva exposición a la bacteria.
Si siempre uso preservativo, no puedo contraer ITS. El Grupo de Trabajo en ITS explica que el uso correcto y consistente del preservativo reduce significativamente el riesgo de algunas ITS, como VIH, hepatitis B, sífilis, gonorrea y clamidia. Sin embargo, no evita por completo la transmisión de infecciones como el virus del papiloma humano (VPH), el herpes y la viruela símica (Mpox), que pueden transmitirse mediante contacto piel con piel fuera del área cubierta.
Si tengo una ITS, pero mi pareja no tiene síntomas y sus análisis están bien, mi pareja no necesita tratamiento. Muchas ITS son asintomáticas y, en un primer momento, los análisis pueden no mostrar alteraciones. Frente a un diagnóstico de sífilis, gonorrea o infección por clamidia, la pareja y otros contactos sexuales recientes deben recibir tratamiento incluso cuando los estudios sean normales.
Solo tuve sexo oral. Durante el sexo oral sin protección, desde la SAD recuerdan que pueden transmitirse diversas ITS, entre ellas sífilis, hepatitis, gonorrea e infecciones por clamidia. En el caso del VIH, el riesgo es menor, aunque la eyaculación dentro de la boca y la presencia de lastimaduras pueden incrementar la posibilidad de infección.
No uso preservativo porque tengo relaciones sexuales con personas de hábitos saludables. El aspecto físico o los hábitos de una persona no permiten determinar si tiene o no una ITS, según advierten desde la SAD. Quienes no mantienen una relación sexual exclusiva deben tomar todas las medidas de cuidado posibles.
Las ITS no pueden curarse. Todas las ITS tienen tratamiento, afirma el equipo de especialistas de la SAD. La sífilis, la gonorrea y las infecciones por clamidia se curan al completar el tratamiento, mientras que otras, como el herpes, la hepatitis B y el VIH, cuentan con tratamientos que permiten a las personas vivir en plenitud.
Si tuve una relación sexual sin protección, solo el tiempo dirá si contraje alguna ITS. El Grupo de Trabajo de ITS de la SAD insiste en que, ante una relación sexual sin protección, se debe consultar lo más rápido posible, hasta las 72 horas posteriores al encuentro, para recibir tratamiento de prevención del VIH y otras ITS.
La Sociedad Argentina de Dermatología advirtió sobre ocho mitos que reducen la percepción del riesgo frente a las infecciones de transmisión sexual. La campaña busca corregir conceptos frecuentes sobre contagio, síntomas, preservativos, tratamientos y prevención. En el primer semestre de 2026 se registraron 32.377 casos de sífilis, casi el doble del promedio del mismo período entre 2022 y 2025.
32.377 casos de sífilis en seis meses. Mientras tanto, todavía circulan ocho mitos capaces de convertir una consulta médica en una partida de “yo pensé que no pasaba nada”. La falsa sensación de seguridad sigue siendo uno de los obstáculos para prevenir y detectar a tiempo las infecciones de transmisión sexual.
El problema es que algunas creencias tienen la lógica de un trámite que alguien asegura que “no hace falta presentar”: si no hubo penetración, si la otra persona parece saludable, si ya tuviste sífilis o si no hay síntomas, entonces supuestamente el riesgo desaparece. La biología, bastante poco afecta a las excusas administrativas, no funciona con ese sistema.
La Sociedad Argentina de Dermatología puso el foco en estas ideas porque aparecen en consultas de pacientes de distintas edades y provincias, tanto en el sistema público como en el privado. Algunas también se amplifican en redes sociales, donde una afirmación repetida suficientes veces puede terminar adquiriendo la autoridad científica de una cadena de WhatsApp con foto de un atardecer.
Entre los errores más frecuentes aparecen creer que el sexo oral no transmite infecciones, que el preservativo elimina todos los riesgos o que una pareja sin síntomas no necesita tratamiento. También persiste la idea de que las ITS no tienen cura, cuando el grupo de especialistas señala que todas tienen tratamiento y que varias pueden curarse al completarlo.
La campaña busca recuperar algo bastante menos sofisticado que un algoritmo: percepción del riesgo, información confiable y consulta temprana. Porque las ITS pueden transmitirse por sangre, fluidos genitales, mucosas, contacto piel con piel y también al compartir juguetes sexuales, mientras algunas pueden pasar de la madre al bebé durante el embarazo o el nacimiento.
Y si después de una relación sin protección querés esperar a ver “qué pasa”, la medicina tiene una respuesta bastante menos cinematográfica: consultar cuanto antes, incluso dentro de las 72 horas posteriores, puede permitir acceder a medidas de prevención frente al VIH y otras ITS. El mito espera; la prevención tiene reloj.