La mina Veladero, operada por Barrick Mining y Shandong Gold, confirmó este martes que mantiene temporalmente suspendida parte de sus actividades productivas como medida preventiva ante las condiciones climáticas que afectan la alta montaña de San Juan.
En paralelo, durante la jornada comenzó un operativo para el descenso de un primer grupo de trabajadores que permanecía en el yacimiento desde hacía cerca de un mes, según indicaron fuentes vinculadas con la operación y representantes gremiales.
La empresa informó oficialmente que la mina de oro mantiene “temporalmente suspendidas” sus actividades de producción en forma preventiva ante “el evento climático extraordinario que afecta la alta montaña de San Juan”.
Además, señaló que permanecen 938 personas en el campamento, “todas en buenas condiciones de salud y con acceso a alojamiento, alimentación, atención médica y los recursos necesarios para permanecer en el campamento de manera segura”.
La suspensión podría extenderse
Respecto de la logística para el recambio de personal, la compañía explicó que “durante cada ventana climática favorable”, los equipos avanzan con las tareas de despeje del camino de acceso a Veladero, cuyo estado es evaluado de manera permanente.
La minera no precisó cuánto tiempo permanecerá suspendida la actividad productiva. Sin embargo, fuentes gremiales describieron un panorama complejo y estimaron que la interrupción podría prolongarse durante un mes más, hasta completar alrededor de 60 días.
De concretarse ese escenario, se trataría de la suspensión más extensa registrada durante los 20 años de funcionamiento del yacimiento. La recuperación plena de la operación sería gradual y dependería principalmente de la evolución de las condiciones meteorológicas en la alta cordillera.
En relación con el traslado de trabajadores, la empresa indicó que “en paralelo, y siempre que las condiciones meteorológicas lo permitieron, se realizan traslados aéreos puntuales que se han planificado de acuerdo con criterios de seguridad, salud, bienestar de las personas y necesidades operacionales, priorizando funciones críticas y casos puntuales que así lo requerían”.
Comenzó el descenso de unos 200 trabajadores
Fuentes vinculadas con el operativo y representantes gremiales informaron que este martes comenzó el descenso de un primer contingente integrado por alrededor de 200 trabajadores. La prioridad fue otorgada a quienes llevaban cerca de un mes en el campamento.
El procedimiento requiere una logística especial debido al estado de los caminos. El primer tramo no se realiza en colectivos, sino en “ategos”, camiones con cajas adaptadas para trasladar personas y considerados confiables para circular sobre hielo y barro.
“Son más seguros que un colectivo, pero más incómodos, tienen asientos duros», confiaron las fuentes.
Los vehículos serán utilizados para transportar a los trabajadores hasta Peñasquito, a través de un trayecto de aproximadamente 170 kilómetros que demandará entre tres horas y media y cuatro horas.
En ese punto se realizará el trasbordo a colectivos de larga distancia, que completarán el recorrido hasta la ciudad de San Juan. Si las condiciones meteorológicas lo permiten, este miércoles se intentará que los colectivos asciendan para relevar al resto del personal.
Traslados aéreos y abastecimiento
Durante las últimas semanas, el helicóptero de la empresa fue utilizado para atender situaciones específicas que requerían traslados urgentes, siempre que las condiciones climáticas permitieran realizar los vuelos.
Entre esos casos se incluyó el descenso de un trabajador por el fallecimiento de un familiar directo y el traslado de un operario con diabetes. La aeronave también fue utilizada para movilizar personal médico y enviar medicamentos al campamento.
Durante esta semana, la ventana climática favorable también está siendo aprovechada para reforzar el abastecimiento de alimentos frescos, mientras continúan las tareas destinadas a recuperar las condiciones necesarias para normalizar progresivamente la operación.
Veladero mantiene suspendida temporalmente parte de su producción por el evento climático que afecta la alta montaña sanjuanina. Este martes comenzó el descenso de unos 200 trabajadores que llevaban cerca de un mes en el yacimiento. En el campamento permanecen 938 personas, mientras continúan el despeje de caminos, los traslados aéreos y el abastecimiento.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La alta cordillera volvió a recordar que, por más planificación, maquinaria y comunicados corporativos que existan, la montaña conserva el cargo de gerente general del clima y no suele consultar el cronograma de producción. Veladero mantiene parte de sus actividades suspendidas mientras la nieve, el hielo y el barro administran los accesos con una eficiencia burocrática capaz de hacer parecer ágil cualquier trámite estatal.
En el campamento permanecen 938 personas con alojamiento, comida, atención médica y los recursos necesarios, una cifra que transforma al yacimiento en una pequeña ciudad de altura donde el pronóstico meteorológico tiene más poder de decisión que un directorio completo. Cada ventana climática favorable es aprovechada para despejar el camino, mover personal y abastecer alimentos, porque en la cordillera una mejora del tiempo no es un dato: es prácticamente una autorización firmada por la atmósfera.
El primer grupo de unos 200 trabajadores inició el descenso en “ategos”, camiones adaptados que ofrecen seguridad sobre hielo y barro, aunque no necesariamente una experiencia diseñada por especialistas en confort lumbar. El recorrido hasta Peñasquito comprende unos 170 kilómetros y puede extenderse durante cuatro horas antes del trasbordo a colectivos, una logística que combina minería, resistencia física y la certeza de que todo asiento acolchado es un privilegio civilizatorio.
Mientras tanto, el helicóptero cumple funciones críticas: traslada trabajadores ante emergencias familiares o médicas, transporta profesionales de la salud y lleva medicamentos. La recuperación de la operación dependerá del clima, que podría prolongar la suspensión hasta completar 60 días. De concretarse, sería un récord en los 20 años de la mina, porque incluso la industria extractiva necesita aceptar que hay jornadas en las que la cordillera decide extraer paciencia.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La mina Veladero, operada por Barrick Mining y Shandong Gold, confirmó este martes que mantiene temporalmente suspendida parte de sus actividades productivas como medida preventiva ante las condiciones climáticas que afectan la alta montaña de San Juan.
En paralelo, durante la jornada comenzó un operativo para el descenso de un primer grupo de trabajadores que permanecía en el yacimiento desde hacía cerca de un mes, según indicaron fuentes vinculadas con la operación y representantes gremiales.
La empresa informó oficialmente que la mina de oro mantiene “temporalmente suspendidas” sus actividades de producción en forma preventiva ante “el evento climático extraordinario que afecta la alta montaña de San Juan”.
Además, señaló que permanecen 938 personas en el campamento, “todas en buenas condiciones de salud y con acceso a alojamiento, alimentación, atención médica y los recursos necesarios para permanecer en el campamento de manera segura”.
La suspensión podría extenderse
Respecto de la logística para el recambio de personal, la compañía explicó que “durante cada ventana climática favorable”, los equipos avanzan con las tareas de despeje del camino de acceso a Veladero, cuyo estado es evaluado de manera permanente.
La minera no precisó cuánto tiempo permanecerá suspendida la actividad productiva. Sin embargo, fuentes gremiales describieron un panorama complejo y estimaron que la interrupción podría prolongarse durante un mes más, hasta completar alrededor de 60 días.
De concretarse ese escenario, se trataría de la suspensión más extensa registrada durante los 20 años de funcionamiento del yacimiento. La recuperación plena de la operación sería gradual y dependería principalmente de la evolución de las condiciones meteorológicas en la alta cordillera.
En relación con el traslado de trabajadores, la empresa indicó que “en paralelo, y siempre que las condiciones meteorológicas lo permitieron, se realizan traslados aéreos puntuales que se han planificado de acuerdo con criterios de seguridad, salud, bienestar de las personas y necesidades operacionales, priorizando funciones críticas y casos puntuales que así lo requerían”.
Comenzó el descenso de unos 200 trabajadores
Fuentes vinculadas con el operativo y representantes gremiales informaron que este martes comenzó el descenso de un primer contingente integrado por alrededor de 200 trabajadores. La prioridad fue otorgada a quienes llevaban cerca de un mes en el campamento.
El procedimiento requiere una logística especial debido al estado de los caminos. El primer tramo no se realiza en colectivos, sino en “ategos”, camiones con cajas adaptadas para trasladar personas y considerados confiables para circular sobre hielo y barro.
“Son más seguros que un colectivo, pero más incómodos, tienen asientos duros», confiaron las fuentes.
Los vehículos serán utilizados para transportar a los trabajadores hasta Peñasquito, a través de un trayecto de aproximadamente 170 kilómetros que demandará entre tres horas y media y cuatro horas.
En ese punto se realizará el trasbordo a colectivos de larga distancia, que completarán el recorrido hasta la ciudad de San Juan. Si las condiciones meteorológicas lo permiten, este miércoles se intentará que los colectivos asciendan para relevar al resto del personal.
Traslados aéreos y abastecimiento
Durante las últimas semanas, el helicóptero de la empresa fue utilizado para atender situaciones específicas que requerían traslados urgentes, siempre que las condiciones climáticas permitieran realizar los vuelos.
Entre esos casos se incluyó el descenso de un trabajador por el fallecimiento de un familiar directo y el traslado de un operario con diabetes. La aeronave también fue utilizada para movilizar personal médico y enviar medicamentos al campamento.
Durante esta semana, la ventana climática favorable también está siendo aprovechada para reforzar el abastecimiento de alimentos frescos, mientras continúan las tareas destinadas a recuperar las condiciones necesarias para normalizar progresivamente la operación.
Veladero mantiene suspendida temporalmente parte de su producción por el evento climático que afecta la alta montaña sanjuanina. Este martes comenzó el descenso de unos 200 trabajadores que llevaban cerca de un mes en el yacimiento. En el campamento permanecen 938 personas, mientras continúan el despeje de caminos, los traslados aéreos y el abastecimiento.
La alta cordillera volvió a recordar que, por más planificación, maquinaria y comunicados corporativos que existan, la montaña conserva el cargo de gerente general del clima y no suele consultar el cronograma de producción. Veladero mantiene parte de sus actividades suspendidas mientras la nieve, el hielo y el barro administran los accesos con una eficiencia burocrática capaz de hacer parecer ágil cualquier trámite estatal.
En el campamento permanecen 938 personas con alojamiento, comida, atención médica y los recursos necesarios, una cifra que transforma al yacimiento en una pequeña ciudad de altura donde el pronóstico meteorológico tiene más poder de decisión que un directorio completo. Cada ventana climática favorable es aprovechada para despejar el camino, mover personal y abastecer alimentos, porque en la cordillera una mejora del tiempo no es un dato: es prácticamente una autorización firmada por la atmósfera.
El primer grupo de unos 200 trabajadores inició el descenso en “ategos”, camiones adaptados que ofrecen seguridad sobre hielo y barro, aunque no necesariamente una experiencia diseñada por especialistas en confort lumbar. El recorrido hasta Peñasquito comprende unos 170 kilómetros y puede extenderse durante cuatro horas antes del trasbordo a colectivos, una logística que combina minería, resistencia física y la certeza de que todo asiento acolchado es un privilegio civilizatorio.
Mientras tanto, el helicóptero cumple funciones críticas: traslada trabajadores ante emergencias familiares o médicas, transporta profesionales de la salud y lleva medicamentos. La recuperación de la operación dependerá del clima, que podría prolongar la suspensión hasta completar 60 días. De concretarse, sería un récord en los 20 años de la mina, porque incluso la industria extractiva necesita aceptar que hay jornadas en las que la cordillera decide extraer paciencia.