La intensa nevada y los temporales que desde la semana pasada afectan a sectores de la Cordillera de los Andes y la Puna impactaron también sobre uno de los rubros productivos de mayor expansión en el país: la actividad minera.
Las condiciones meteorológicas obligaron a suspender tareas, restringir accesos y desplegar operativos de traslado en tres emprendimientos: la mina de oro Veladero, el proyecto de litio Fénix y el proyecto de cobre Los Azules.
Veladero suspendió la producción y realizó traslados aéreos
Veladero, una de las principales operaciones auríferas de la Argentina, suspendió preventivamente sus actividades productivas debido al temporal que afecta a la alta montaña sanjuanina. La mina es operada mediante una sociedad integrada en partes iguales por Barrick y Shandong Gold.
En el yacimiento permanecieron únicamente los equipos encargados de funciones esenciales, entre ellas la supervisión, el mantenimiento de infraestructura crítica y la gestión ambiental. El personal continuó alojado en el campamento con suministros suficientes para permanecer en el lugar mientras persistieran las condiciones adversas.
Ante el cierre de los caminos de acceso y mientras avanzaban las tareas de despeje, la compañía inició traslados aéreos preventivos y puntuales. Los vuelos fueron planificados de acuerdo con las evaluaciones técnicas y se realizaron únicamente durante las ventanas meteorológicas que permitían operar con seguridad.
Rescataron a 14 personas vinculadas al proyecto Fénix
El temporal también alcanzó a Catamarca, donde Rio Tinto suspendió preventivamente las operaciones del proyecto de litio Fénix, ubicado en el Salar del Hombre Muerto.
La empresa confirmó el rescate de 14 personas, entre empleados y contratistas, que habían quedado aisladas. Parte del grupo fue trasladada por vía aérea y terrestre para someterse a controles médicos, mientras el acceso al proyecto continuó restringido.
Antes de restablecer la actividad, deberán realizarse evaluaciones técnicas y trabajos de reparación en los sectores afectados por el temporal. Fénix se encuentra en la provincia de Catamarca y produce carbonato de litio a partir de salmueras del Salar del Hombre Muerto.
Tras el operativo, la Asociación Obrera Minera Argentina de Catamarca cuestionó la aplicación de los protocolos preventivos y anticipó que promoverá una investigación para determinar si existieron fallas en las medidas adoptadas frente a las alertas meteorológicas. Rio Tinto, por su parte, aseguró que activó los procedimientos de emergencia previstos.
Los Azules retiró a 37 trabajadores de la cordillera
En San Juan, el temporal también modificó los planes del proyecto de cobre Los Azules, una de las principales iniciativas mineras que se prepara para ingresar en su etapa de construcción.
La compañía resolvió desmovilizar preventivamente el campamento Candadito, ubicado a más de 3.100 metros sobre el nivel del mar, ante los pronósticos de intensas nevadas y la posibilidad de que las condiciones adversas se prolongaran durante varios días.
El operativo contempló el traslado de 37 trabajadores mediante una caravana escoltada por maquinaria pesada, brigadas de emergencia y una ambulancia. La empresa aclaró que el campamento contaba con reservas de agua, combustible, gas y alimentos, pero decidió retirar al personal para evitar su exposición a un escenario de riesgo.
Durante el desarrollo del temporal, el Servicio Meteorológico Nacional emitió alertas de diferente nivel para las zonas cordilleranas afectadas. En Mendoza rigió una alerta naranja por nevadas, categoría que advierte sobre “fenómenos meteorológicos peligrosos para la sociedad, la vida, los bienes y el medio ambiente”.
En sectores de San Juan y Catamarca, la advertencia pasó de naranja a amarilla, ante “posibles fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas”. Las condiciones en la región continuaron bajo evaluación debido a la presencia de nieve, viento y dificultades de acceso.
Las intensas nevadas y los temporales registrados en la Cordillera de los Andes y la Puna obligaron a suspender actividades y evacuar trabajadores en Veladero, Fénix y Los Azules. Las compañías mantuvieron únicamente tareas esenciales, restringieron los accesos y desplegaron operativos aéreos y terrestres para proteger al personal.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
La cordillera decidió recordar que, antes de ser una postal para campañas publicitarias, es una gigantesca pared de piedra capaz de interrumpir operaciones multimillonarias con la sencilla colaboración de una nube. Las nevadas golpearon proyectos de oro, litio y cobre, confirmando que el clima no consulta cotizaciones internacionales ni revisa presentaciones para inversores antes de cerrar un camino.
En Veladero, la producción quedó suspendida y los accesos terrestres permanecieron bloqueados, por lo que comenzaron traslados aéreos aprovechando las ventanas de estabilidad. En términos prácticos, la mina quedó funcionando bajo un régimen en el que cada helicóptero necesitó la autorización simultánea de técnicos, meteorólogos y una cordillera que últimamente responde los pedidos con varios metros de nieve.
En Catamarca, catorce personas vinculadas al proyecto Fénix fueron rescatadas después de quedar aisladas por el temporal. El episodio provocó cuestionamientos sindicales sobre los protocolos preventivos, porque en la Argentina incluso después de vencer al viento blanco comienza otra tormenta, generalmente integrada por expedientes, declaraciones cruzadas y una comisión destinada a averiguar por qué las advertencias meteorológicas no fueron suficientemente convincentes.
Los Azules, por su parte, retiró a 37 trabajadores del campamento Candadito mediante una caravana escoltada por maquinaria pesada, brigadas de emergencia y una ambulancia. El campamento tenía agua, combustible, gas y alimentos, pero la compañía prefirió no comprobar cuánto tiempo puede durar la convivencia entre una dotación minera y una nevada extraordinaria a más de 3.100 metros de altura.
Así, tres proyectos centrales de la minería argentina debieron ajustar sus cronogramas frente a un fenómeno que no acepta incentivos fiscales, reuniones de directorio ni promesas de inversión. Oro, litio y cobre quedaron momentáneamente subordinados al recurso más poderoso de la alta montaña: el pronóstico. La producción podrá tener planes trimestrales, pero la cordillera conserva el privilegio de responder “se verá” sin necesidad de emitir comunicado.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La intensa nevada y los temporales que desde la semana pasada afectan a sectores de la Cordillera de los Andes y la Puna impactaron también sobre uno de los rubros productivos de mayor expansión en el país: la actividad minera.
Las condiciones meteorológicas obligaron a suspender tareas, restringir accesos y desplegar operativos de traslado en tres emprendimientos: la mina de oro Veladero, el proyecto de litio Fénix y el proyecto de cobre Los Azules.
Veladero suspendió la producción y realizó traslados aéreos
Veladero, una de las principales operaciones auríferas de la Argentina, suspendió preventivamente sus actividades productivas debido al temporal que afecta a la alta montaña sanjuanina. La mina es operada mediante una sociedad integrada en partes iguales por Barrick y Shandong Gold.
En el yacimiento permanecieron únicamente los equipos encargados de funciones esenciales, entre ellas la supervisión, el mantenimiento de infraestructura crítica y la gestión ambiental. El personal continuó alojado en el campamento con suministros suficientes para permanecer en el lugar mientras persistieran las condiciones adversas.
Ante el cierre de los caminos de acceso y mientras avanzaban las tareas de despeje, la compañía inició traslados aéreos preventivos y puntuales. Los vuelos fueron planificados de acuerdo con las evaluaciones técnicas y se realizaron únicamente durante las ventanas meteorológicas que permitían operar con seguridad.
Rescataron a 14 personas vinculadas al proyecto Fénix
El temporal también alcanzó a Catamarca, donde Rio Tinto suspendió preventivamente las operaciones del proyecto de litio Fénix, ubicado en el Salar del Hombre Muerto.
La empresa confirmó el rescate de 14 personas, entre empleados y contratistas, que habían quedado aisladas. Parte del grupo fue trasladada por vía aérea y terrestre para someterse a controles médicos, mientras el acceso al proyecto continuó restringido.
Antes de restablecer la actividad, deberán realizarse evaluaciones técnicas y trabajos de reparación en los sectores afectados por el temporal. Fénix se encuentra en la provincia de Catamarca y produce carbonato de litio a partir de salmueras del Salar del Hombre Muerto.
Tras el operativo, la Asociación Obrera Minera Argentina de Catamarca cuestionó la aplicación de los protocolos preventivos y anticipó que promoverá una investigación para determinar si existieron fallas en las medidas adoptadas frente a las alertas meteorológicas. Rio Tinto, por su parte, aseguró que activó los procedimientos de emergencia previstos.
Los Azules retiró a 37 trabajadores de la cordillera
En San Juan, el temporal también modificó los planes del proyecto de cobre Los Azules, una de las principales iniciativas mineras que se prepara para ingresar en su etapa de construcción.
La compañía resolvió desmovilizar preventivamente el campamento Candadito, ubicado a más de 3.100 metros sobre el nivel del mar, ante los pronósticos de intensas nevadas y la posibilidad de que las condiciones adversas se prolongaran durante varios días.
El operativo contempló el traslado de 37 trabajadores mediante una caravana escoltada por maquinaria pesada, brigadas de emergencia y una ambulancia. La empresa aclaró que el campamento contaba con reservas de agua, combustible, gas y alimentos, pero decidió retirar al personal para evitar su exposición a un escenario de riesgo.
Durante el desarrollo del temporal, el Servicio Meteorológico Nacional emitió alertas de diferente nivel para las zonas cordilleranas afectadas. En Mendoza rigió una alerta naranja por nevadas, categoría que advierte sobre “fenómenos meteorológicos peligrosos para la sociedad, la vida, los bienes y el medio ambiente”.
En sectores de San Juan y Catamarca, la advertencia pasó de naranja a amarilla, ante “posibles fenómenos meteorológicos con capacidad de daño y riesgo de interrupción momentánea de actividades cotidianas”. Las condiciones en la región continuaron bajo evaluación debido a la presencia de nieve, viento y dificultades de acceso.
Las intensas nevadas y los temporales registrados en la Cordillera de los Andes y la Puna obligaron a suspender actividades y evacuar trabajadores en Veladero, Fénix y Los Azules. Las compañías mantuvieron únicamente tareas esenciales, restringieron los accesos y desplegaron operativos aéreos y terrestres para proteger al personal.
La cordillera decidió recordar que, antes de ser una postal para campañas publicitarias, es una gigantesca pared de piedra capaz de interrumpir operaciones multimillonarias con la sencilla colaboración de una nube. Las nevadas golpearon proyectos de oro, litio y cobre, confirmando que el clima no consulta cotizaciones internacionales ni revisa presentaciones para inversores antes de cerrar un camino.
En Veladero, la producción quedó suspendida y los accesos terrestres permanecieron bloqueados, por lo que comenzaron traslados aéreos aprovechando las ventanas de estabilidad. En términos prácticos, la mina quedó funcionando bajo un régimen en el que cada helicóptero necesitó la autorización simultánea de técnicos, meteorólogos y una cordillera que últimamente responde los pedidos con varios metros de nieve.
En Catamarca, catorce personas vinculadas al proyecto Fénix fueron rescatadas después de quedar aisladas por el temporal. El episodio provocó cuestionamientos sindicales sobre los protocolos preventivos, porque en la Argentina incluso después de vencer al viento blanco comienza otra tormenta, generalmente integrada por expedientes, declaraciones cruzadas y una comisión destinada a averiguar por qué las advertencias meteorológicas no fueron suficientemente convincentes.
Los Azules, por su parte, retiró a 37 trabajadores del campamento Candadito mediante una caravana escoltada por maquinaria pesada, brigadas de emergencia y una ambulancia. El campamento tenía agua, combustible, gas y alimentos, pero la compañía prefirió no comprobar cuánto tiempo puede durar la convivencia entre una dotación minera y una nevada extraordinaria a más de 3.100 metros de altura.
Así, tres proyectos centrales de la minería argentina debieron ajustar sus cronogramas frente a un fenómeno que no acepta incentivos fiscales, reuniones de directorio ni promesas de inversión. Oro, litio y cobre quedaron momentáneamente subordinados al recurso más poderoso de la alta montaña: el pronóstico. La producción podrá tener planes trimestrales, pero la cordillera conserva el privilegio de responder “se verá” sin necesidad de emitir comunicado.