La región de Cuyo atraviesa una situación laboral marcada por contrastes. Mientras algunas provincias exhiben niveles de desempleo entre los más bajos del país, los datos oficiales muestran un fenómeno que crece en toda la región: cada vez más personas tienen empleo, pero necesitan buscar otro para complementar ingresos.
Los datos surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondiente al primer trimestre de 2026. El promedio nacional de desocupación alcanzó el 7,8%, mientras que el promedio regional de Cuyo se ubicó en torno al 5,5%, aunque con diferencias significativas entre provincias.
Mendoza: menos desempleo que el promedio nacional, pero más trabajadores buscando otro ingreso
«Tienen trabajo, pero ya no alcanza». Esa podría ser la síntesis de la situación mendocina.
Según el INDEC, el Gran Mendoza registró una tasa de desocupación del 7,3%, apenas por debajo del promedio nacional del 7,8%, aunque por encima de la media cuyana.
Más preocupante aún resulta otro indicador: el 22,4% de los trabajadores ocupados está buscando otro empleo. La subocupación alcanzó el 13,8% y, según explicó el economista Carlos Vargas, unas 21.000 personas adicionales comenzaron a buscar un segundo o tercer trabajo para afrontar el costo de vida.
«Quienes tienen un empleo evidentemente están buscando un segundo o un tercer ingreso para cubrir sus necesidades básicas», señaló el especialista al analizar el deterioro del poder adquisitivo frente al aumento del costo de las canastas básicas.
Los sectores más afectados fueron comercio, construcción y servicios, actividades que históricamente constituyen parte central de la matriz económica mendocina.
San Juan: una de las tasas más bajas del país, pero crece la presión laboral
«El desempleo baja, pero la preocupación sigue subiendo».
El Gran San Juan registró una tasa de desocupación del 3,1%, ubicándose entre las más bajas de Argentina y muy por debajo del promedio nacional.
La tasa de empleo alcanzó el 46,9%, superando la media nacional. Sin embargo, los informes muestran que la mejora estadística convive con una realidad más compleja.
Más de 100.000 sanjuaninos enfrentan problemas laborales vinculados a ingresos insuficientes. El fenómeno se refleja en el crecimiento de los llamados «ocupados demandantes»: trabajadores que tienen empleo pero buscan otro ingreso para llegar a fin de mes.
En términos prácticos, más de uno de cada cinco trabajadores activos intenta complementar sus ingresos mediante otro empleo o actividad adicional.
San Luis: el oasis laboral de Argentina enfrenta otros desafíos
«La provincia con menos desempleo también enfrenta problemas invisibles».
El Gran San Luis registró una tasa de desocupación de apenas 1,5%, una de las más bajas de todo el país y muy distante del promedio nacional.
Sin embargo, detrás de ese dato aparecen desafíos estructurales importantes. Más del 40% de los trabajadores se desempeña en condiciones de informalidad, mientras que los niveles de pobreza urbana continúan afectando a una porción significativa de la población.
El caso puntano muestra que una baja tasa de desempleo no necesariamente implica ausencia de problemas laborales, especialmente cuando una parte importante de los trabajadores carece de estabilidad y protección social.
La Rioja: la caída de la obra pública golpea el empleo formal
«Menos desempleo que la media nacional, pero una economía cada vez más dependiente del Estado».
La Rioja registró una tasa de desocupación del 6,1%, por debajo del promedio nacional, aunque enfrenta dificultades crecientes para sostener el empleo privado registrado.
La paralización de la obra pública y la reducción de puestos formales en sectores como la construcción y la industria impactaron de lleno sobre el mercado laboral riojano.
La subocupación alcanzó el 10,4% y una parte importante de los trabajadores busca ampliar sus horas laborales para incrementar ingresos.
En este contexto, el empleo público continúa funcionando como principal sostén de la economía provincial, una característica histórica que se profundizó durante los últimos años.
El verdadero problema detrás del desempleo
Si bien las cifras oficiales muestran que tres de las cuatro provincias analizadas presentan tasas de desocupación inferiores al promedio nacional, los especialistas advierten que el principal desafío ya no pasa únicamente por conseguir empleo.
La creciente cantidad de trabajadores que buscan un segundo ingreso, el avance de la informalidad, la subocupación y la pérdida de poder adquisitivo aparecen como señales de una transformación profunda del mercado laboral argentino.
La pregunta que emerge de los datos es tan simple como incómoda: ¿alcanza con tener trabajo cuando cada vez más personas necesitan dos o tres empleos para sostener su nivel de vida?
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), informes económicos provinciales y análisis de especialistas del mercado laboral correspondientes al primer trimestre de 2026.
<p>Mientras la desocupación promedio en Argentina alcanzó el 7,8% durante el primer trimestre de 2026, las provincias de Cuyo mostraron realidades muy distintas. San Luis registró una de las tasas más bajas del país con 1,5%, San Juan se ubicó en 3,1%, La Rioja alcanzó el 6,1% y Mendoza trepó al 7,3%. Sin embargo, detrás de esos números aparece un fenómeno común: cada vez más trabajadores buscan un segundo empleo porque un salario ya no alcanza para cubrir los gastos básicos.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Durante años, la gran obsesión económica de los argentinos fue conseguir trabajo. En 2026 apareció un nuevo desafío: conseguir uno que alcance. Y si no alcanza, conseguir dos. Y si tampoco alcanza, quizás tres. El mercado laboral argentino decidió innovar y transformó el pluriempleo en una especie de deporte extremo donde el premio consiste en llegar al día 30 sin que la tarjeta de crédito empiece a enviar señales de auxilio.
Los números del primer trimestre dejaron una postal curiosa en Cuyo. San Luis exhibe una desocupación tan baja que podría despertar sospechas en cualquier país europeo. San Juan aparece entre los mejores registros nacionales. Mendoza mantiene niveles relativamente contenidos. La Rioja sigue debajo de la media nacional. Todo parece marchar bien hasta que alguien hace una pregunta imprudente: ¿cuánta gente tiene trabajo y aun así necesita otro?
Ahí la historia cambia. Porque los indicadores descubrieron una nueva especie laboral que se multiplica silenciosamente por toda la región: el trabajador ocupado que busca desesperadamente seguir trabajando. No porque disfrute particularmente levantarse temprano o responder mensajes fuera de horario, sino porque las cuentas tienen una costumbre desagradable de seguir llegando todos los meses.
La paradoja es fascinante. Las estadísticas muestran menos desempleo en varias provincias, pero más personas buscando un segundo ingreso. Es como celebrar que un barco tiene menos filtraciones mientras los pasajeros aprenden a nadar por las dudas.
En Mendoza, más de 21.000 personas se sumaron a la búsqueda de otro empleo. En San Juan, más de uno de cada cinco trabajadores intenta conseguir ingresos adicionales. En La Rioja, el empleo público sigue funcionando como columna vertebral de una economía golpeada por la caída de la obra pública. En San Luis, la desocupación es baja, pero la informalidad supera el 40%.
Las cifras parecen decir algo que los números de desempleo por sí solos no alcanzan a mostrar. Conseguir trabajo sigue siendo importante. Pero cada vez más argentinos enfrentan una pregunta distinta: ¿cuántos trabajos hacen falta para vivir?
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
La región de Cuyo atraviesa una situación laboral marcada por contrastes. Mientras algunas provincias exhiben niveles de desempleo entre los más bajos del país, los datos oficiales muestran un fenómeno que crece en toda la región: cada vez más personas tienen empleo, pero necesitan buscar otro para complementar ingresos.
Los datos surgen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondiente al primer trimestre de 2026. El promedio nacional de desocupación alcanzó el 7,8%, mientras que el promedio regional de Cuyo se ubicó en torno al 5,5%, aunque con diferencias significativas entre provincias.
Mendoza: menos desempleo que el promedio nacional, pero más trabajadores buscando otro ingreso
«Tienen trabajo, pero ya no alcanza». Esa podría ser la síntesis de la situación mendocina.
Según el INDEC, el Gran Mendoza registró una tasa de desocupación del 7,3%, apenas por debajo del promedio nacional del 7,8%, aunque por encima de la media cuyana.
Más preocupante aún resulta otro indicador: el 22,4% de los trabajadores ocupados está buscando otro empleo. La subocupación alcanzó el 13,8% y, según explicó el economista Carlos Vargas, unas 21.000 personas adicionales comenzaron a buscar un segundo o tercer trabajo para afrontar el costo de vida.
«Quienes tienen un empleo evidentemente están buscando un segundo o un tercer ingreso para cubrir sus necesidades básicas», señaló el especialista al analizar el deterioro del poder adquisitivo frente al aumento del costo de las canastas básicas.
Los sectores más afectados fueron comercio, construcción y servicios, actividades que históricamente constituyen parte central de la matriz económica mendocina.
San Juan: una de las tasas más bajas del país, pero crece la presión laboral
«El desempleo baja, pero la preocupación sigue subiendo».
El Gran San Juan registró una tasa de desocupación del 3,1%, ubicándose entre las más bajas de Argentina y muy por debajo del promedio nacional.
La tasa de empleo alcanzó el 46,9%, superando la media nacional. Sin embargo, los informes muestran que la mejora estadística convive con una realidad más compleja.
Más de 100.000 sanjuaninos enfrentan problemas laborales vinculados a ingresos insuficientes. El fenómeno se refleja en el crecimiento de los llamados «ocupados demandantes»: trabajadores que tienen empleo pero buscan otro ingreso para llegar a fin de mes.
En términos prácticos, más de uno de cada cinco trabajadores activos intenta complementar sus ingresos mediante otro empleo o actividad adicional.
San Luis: el oasis laboral de Argentina enfrenta otros desafíos
«La provincia con menos desempleo también enfrenta problemas invisibles».
El Gran San Luis registró una tasa de desocupación de apenas 1,5%, una de las más bajas de todo el país y muy distante del promedio nacional.
Sin embargo, detrás de ese dato aparecen desafíos estructurales importantes. Más del 40% de los trabajadores se desempeña en condiciones de informalidad, mientras que los niveles de pobreza urbana continúan afectando a una porción significativa de la población.
El caso puntano muestra que una baja tasa de desempleo no necesariamente implica ausencia de problemas laborales, especialmente cuando una parte importante de los trabajadores carece de estabilidad y protección social.
La Rioja: la caída de la obra pública golpea el empleo formal
«Menos desempleo que la media nacional, pero una economía cada vez más dependiente del Estado».
La Rioja registró una tasa de desocupación del 6,1%, por debajo del promedio nacional, aunque enfrenta dificultades crecientes para sostener el empleo privado registrado.
La paralización de la obra pública y la reducción de puestos formales en sectores como la construcción y la industria impactaron de lleno sobre el mercado laboral riojano.
La subocupación alcanzó el 10,4% y una parte importante de los trabajadores busca ampliar sus horas laborales para incrementar ingresos.
En este contexto, el empleo público continúa funcionando como principal sostén de la economía provincial, una característica histórica que se profundizó durante los últimos años.
El verdadero problema detrás del desempleo
Si bien las cifras oficiales muestran que tres de las cuatro provincias analizadas presentan tasas de desocupación inferiores al promedio nacional, los especialistas advierten que el principal desafío ya no pasa únicamente por conseguir empleo.
La creciente cantidad de trabajadores que buscan un segundo ingreso, el avance de la informalidad, la subocupación y la pérdida de poder adquisitivo aparecen como señales de una transformación profunda del mercado laboral argentino.
La pregunta que emerge de los datos es tan simple como incómoda: ¿alcanza con tener trabajo cuando cada vez más personas necesitan dos o tres empleos para sostener su nivel de vida?
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), informes económicos provinciales y análisis de especialistas del mercado laboral correspondientes al primer trimestre de 2026.
Durante años, la gran obsesión económica de los argentinos fue conseguir trabajo. En 2026 apareció un nuevo desafío: conseguir uno que alcance. Y si no alcanza, conseguir dos. Y si tampoco alcanza, quizás tres. El mercado laboral argentino decidió innovar y transformó el pluriempleo en una especie de deporte extremo donde el premio consiste en llegar al día 30 sin que la tarjeta de crédito empiece a enviar señales de auxilio.
Los números del primer trimestre dejaron una postal curiosa en Cuyo. San Luis exhibe una desocupación tan baja que podría despertar sospechas en cualquier país europeo. San Juan aparece entre los mejores registros nacionales. Mendoza mantiene niveles relativamente contenidos. La Rioja sigue debajo de la media nacional. Todo parece marchar bien hasta que alguien hace una pregunta imprudente: ¿cuánta gente tiene trabajo y aun así necesita otro?
Ahí la historia cambia. Porque los indicadores descubrieron una nueva especie laboral que se multiplica silenciosamente por toda la región: el trabajador ocupado que busca desesperadamente seguir trabajando. No porque disfrute particularmente levantarse temprano o responder mensajes fuera de horario, sino porque las cuentas tienen una costumbre desagradable de seguir llegando todos los meses.
La paradoja es fascinante. Las estadísticas muestran menos desempleo en varias provincias, pero más personas buscando un segundo ingreso. Es como celebrar que un barco tiene menos filtraciones mientras los pasajeros aprenden a nadar por las dudas.
En Mendoza, más de 21.000 personas se sumaron a la búsqueda de otro empleo. En San Juan, más de uno de cada cinco trabajadores intenta conseguir ingresos adicionales. En La Rioja, el empleo público sigue funcionando como columna vertebral de una economía golpeada por la caída de la obra pública. En San Luis, la desocupación es baja, pero la informalidad supera el 40%.
Las cifras parecen decir algo que los números de desempleo por sí solos no alcanzan a mostrar. Conseguir trabajo sigue siendo importante. Pero cada vez más argentinos enfrentan una pregunta distinta: ¿cuántos trabajos hacen falta para vivir?