El comerciante Fernando Daniel Rubiño fue beneficiado este lunes con la suspensión del juicio a prueba, conocida como probation, luego de quedar involucrado en una investigación por una maniobra vinculada con la adulteración de un contrato de alquiler que habría sido utilizada para pagar menos impuestos y tasas.
El conflicto comenzó cuando Rubiño alquiló un salón a una mujer con el objetivo de utilizarlo para la explotación de un boliche y la realización de eventos durante varios años. Según se determinó durante la investigación, el propio comerciante se encargó de redactar el contrato de locación.
En ese documento se consignó un monto de alquiler considerablemente inferior al acordado realmente. La finalidad de esa diferencia era reducir la base utilizada para calcular impuestos y tasas requeridas por la Municipalidad, la división de Bomberos y otros organismos encargados de autorizar y controlar la realización de eventos.
La propietaria detectó que la firma no era suya
La maniobra quedó expuesta cuando la dueña del inmueble accedió al contrato que había sido presentado ante las autoridades. Allí descubrió una irregularidad determinante: la firma incorporada al documento no le pertenecía.
Ante esa situación, la mujer presentó una denuncia penal por falsificación. A partir de allí se inició una investigación que involucró tanto a la propietaria como a la Fiscalía de Estado, debido a que la operatoria también había provocado un perjuicio sobre los recursos públicos.
La causa quedó en manos de la UFI de Delitos Especiales. Estaba prevista una audiencia de formalización de la investigación preparatoria en la que Rubiño iba a ser imputado formalmente, pero antes de llegar a esa instancia la defensa avanzó en la búsqueda de una salida alternativa.
Un año de probation y una reparación de $1.300.000
Finalmente, las partes alcanzaron un acuerdo antes de la imputación. El fiscal Iván Grassi, quien intervino en subrogancia del fiscal Adolfo Díaz, la defensa del comerciante y la Fiscalía de Estado, constituida como querellante, acordaron aplicar una suspensión del juicio a prueba.
La jueza de Garantías Gloria Verónica Chicón homologó el acuerdo luego de verificar también el consentimiento expreso de la propietaria del inmueble.
Como parte de las condiciones impuestas, Rubiño deberá cumplir un año de suspensión del juicio a prueba y realizar tareas comunitarias no remuneradas en la Municipalidad de Rawson.
Además, deberá afrontar una reparación económica por el perjuicio ocasionado. El comerciante se comprometió a devolver $1.300.000, monto estimado como dinero evadido, que será abonado en tres cuotas.
El comerciante Fernando Daniel Rubiño obtuvo este lunes una suspensión del juicio a prueba tras una investigación por la adulteración de un contrato de alquiler utilizado para reducir impuestos y tasas vinculadas a un salón de eventos. Deberá realizar tareas comunitarias en Rawson y devolver $1.300.000 en tres cuotas.
Fernando Daniel Rubiño quiso que el contrato de alquiler tuviera una virtud muy apreciada por cualquier bolsillo: que ante los organismos públicos pareciera bastante más económico de lo que realmente era. El problema fue que la creatividad contable terminó cruzando esa incómoda frontera donde una idea para pagar menos deja de parecer ahorro y empieza a interesarle a una fiscalía. El comerciante había alquilado un salón para explotar un boliche y realizar eventos, pero en el documento presentado para las habilitaciones apareció un valor inferior al verdadero. Hasta allí, el plan parecía diseñado para que impuestos y tasas también ingresaran con descuento.
La ingeniería perdió estabilidad cuando la propietaria accedió al contrato y encontró un detalle bastante difícil de incluir entre las diferencias administrativas: la firma que figuraba allí no era la suya. El documento, que pretendía reducir gastos municipales y otros costos asociados a las habilitaciones, terminó produciendo exactamente el fenómeno contrario. Aparecieron una denuncia penal, la UFI de Delitos Especiales, la Fiscalía de Estado y una audiencia que podía colocar al comerciante formalmente frente a una imputación. Una notable multiplicación de actores para alguien que originalmente pretendía achicar números.
Antes de llegar a esa instancia, las partes encontraron una salida mediante la suspensión del juicio a prueba. Rubiño deberá cumplir un año de probation, realizar tareas comunitarias no remuneradas en la Municipalidad de Rawson y devolver $1.300.000 en tres cuotas. La maniobra destinada a conseguir un alquiler fiscalmente más liviano terminó así con una factura bastante más pesada: trabajo comunitario, reparación económica y un expediente judicial para recordar que algunas rebajas salen considerablemente más caras que pagar el precio completo.