Tras meses de disputa, Nación definió quién tendrá prioridad eléctrica para los megaproyectos de cobre en San Juan

Redacción Cuyo News
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El Gobierno nacional dio un paso decisivo para el desarrollo de Josemaría y el Distrito Vicuña al autorizar el acceso a la capacidad de transporte eléctrico y aprobar las obras de alta tensión necesarias para abastecer la primera etapa del proyecto de cobre ubicado en la cordillera de San Juan.

A través de la Resolución 330/2026, publicada este miércoles 29 de julio en el Boletín Oficial, el Ente Nacional Regulador del Gas y la Electricidad (ENReGE) cerró un proceso administrativo que durante los últimos meses había enfrentado observaciones de organismos públicos, provincias y empresas vinculadas con otros proyectos mineros de la región.

La decisión autoriza el acceso solicitado por Vicuña Argentina para abastecer una demanda inicial de 260 MW correspondiente a la primera fase de Josemaría. También otorga el Certificado de Conveniencia y Necesidad Pública para ejecutar las ampliaciones requeridas para conectar el proyecto con el Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

Vicuña Argentina es la compañía que desarrolla el distrito integrado por Josemaría y Filo del Sol y está vinculada con BHP y Lundin Mining, que decidieron combinar ambos activos para avanzar sobre uno de los mayores desarrollos cupríferos proyectados en la región.

Una línea de 500 kV y 167 kilómetros

El plan autorizado comprende una serie de obras encargadas a la transportista Transener S.A. Entre ellas se encuentra la provisión y montaje del campo 05 de 500 kV en la Estación Transformadora Nueva San Juan y la construcción de la playa de 500 kV de la Estación Transformadora Rodeo.

También contempla la desconexión de la línea Nueva San Juan-Rodeo de los campos de 132 kV para vincularla a campos de 500 kV, la construcción de la nueva Estación Transformadora Chaparro de 500/220 kV y el tendido de una Línea de Extra Alta Tensión (LEAT) de 500 kV entre Rodeo y Chaparro.

Esta última tendrá aproximadamente 167 kilómetros de extensión y constituye una de las piezas centrales del esquema diseñado para garantizar el suministro eléctrico que necesitará el complejo minero.

La disponibilidad de energía era uno de los principales condicionantes para el avance de Josemaría. Una operación minera de esta escala necesita suministro permanente para plantas de trituración y molienda, sistemas de bombeo, talleres, campamentos y el resto de la infraestructura industrial asociada al procesamiento del mineral.

Sin capacidad adicional de transporte, la red existente aparecía como una limitación frente a la incorporación de nuevas demandas industriales de gran escala. La resolución busca despejar ese obstáculo mediante infraestructura financiada bajo un esquema privado.

Vicuña tendrá prioridad durante 25 años

Uno de los puntos centrales de la resolución es el tratamiento de la capacidad eléctrica que generarán las nuevas obras. El ENReGE otorgó a Vicuña Argentina «la prioridad de uso de la capacidad disponible frente a terceros solicitada sobre la nueva LEAT en 500 kV de aproximadamente 167 kilómetros de longitud entre las EETT Rodeo y Chaparro, a efectos de abastecer la demanda del proyecto por hasta el 90% de la capacidad de transporte de la mencionada ampliación».

La normativa también encomienda otorgar «la prioridad de uso frente a terceros del 90% de la capacidad de transporte remanente que, según los cálculos de CAMMESA, alcanza al 71% de la capacidad total de la línea Nueva San Juan – Rodeo, operando en 500 kV».

Sobre la nueva ET Chaparro 500/220 kV, Vicuña mantendrá además «la prioridad de uso de la capacidad disponible frente a terceros (…) por hasta el 90% de su capacidad de transporte».

El Directorio estableció que estas prioridades «tendrán una duración de 25 años -vida útil del proyecto de demanda asociado-, a partir de la habilitación comercial de cada una de las obras mencionadas».

La decisión fue uno de los aspectos más discutidos durante el procedimiento administrativo. Empresas con proyectos mineros vecinos plantearon que reservar buena parte de la capacidad durante un período prolongado podía convertirse en una restricción para otros emprendimientos que también necesitarán grandes cantidades de energía.

Entre las observaciones estuvieron las formuladas por Andes Corporación Minera S.A. (ACMSA), titular del proyecto Los Azules, que cuestionó las metodologías utilizadas por CAMMESA para calcular la capacidad remanente y advirtió sobre eventuales restricciones para otros desarrollos del corredor de 500 kV.

También se presentaron cuestionamientos de la provincia de La Rioja, el municipio sanjuanino de Iglesia y compañías como Minera Argentina del Sol, Golden Mining y Minera Casposo, entre otros actores que participaron del proceso.

El organismo regulador rechazó que la prioridad otorgada implique un bloqueo de la infraestructura para terceros. Según los fundamentos de la resolución, «el otorgamiento de la prioridad de uso sobre la capacidad remanente no obstaculiza el acceso de terceros al sistema de transporte, en tanto los eventuales interesados ejecuten las adecuaciones o ampliaciones que resulten necesarias a tal fin, conforme a los principios de acceso abierto y no discriminatorio establecidos en la Ley N° 24.065».

De esta manera, el ENReGE sostuvo que el esquema reconoce la inversión de quien financia la ampliación sin impedir que nuevos agentes puedan incorporarse posteriormente al sistema, siempre que afronten las obras adicionales necesarias para atender sus propias demandas.

La única excepción relevante quedó vinculada con el equipamiento de transformación de la ET Rodeo. La resolución estableció que «en relación con la construcción de la playa de 500 kV de la ET Rodeo, con transformador 500/132/33 kV – 600 MVA y ampliación en la playa de 132 kV, el estado de carga del transformador mencionado no depende de forma apreciable de la demanda del proyecto, por lo cual no se consideró factible otorgar la prioridad de uso de la capacidad disponible frente a terceros solicitada».

El Ente Provincial Regulador de la Electricidad de San Juan (EPRE San Juan) y la Secretaría de Energía de La Rioja también habían formulado observaciones vinculadas con la seguridad del abastecimiento provincial, derechos financieros correspondientes a ampliaciones anteriores y una futura interconexión de 500 kV entre ambas provincias.

Frente a esos planteos, el organismo nacional consideró resguardadas las demandas de los sistemas regionales. El esquema aprobado establece además que la financiación estará a cargo del solicitante, bajo las reglas correspondientes a ampliaciones mediante contratos entre partes, sin trasladar esos costos a los usuarios de las redes provinciales.

Dos proyectos de escala mundial disputan protagonismo

La definición regulatoria adquiere una dimensión mayor por el volumen de los proyectos involucrados. El Distrito Vicuña reúne a Josemaría y Filo del Sol, dos depósitos ubicados en la cordillera sanjuanina que forman parte de una de las principales apuestas de la Argentina para regresar al mercado internacional del cobre.

Para sus distintas etapas de desarrollo, Vicuña contempla un desembolso inicial estimado superior a los u$s9.700 millones, junto con una compleja infraestructura logística y energética de alta montaña. A lo largo de toda su vida útil, las inversiones proyectadas podrían superar los u$s18.000 millones.

El proyecto solicitó además su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), herramienta que contempla estabilidad fiscal, cambiaria y beneficios vinculados con proyectos de gran escala.

En plena capacidad, las proyecciones ubican la producción promedio anual del distrito entre 300.000 y 500.000 toneladas de cobre fino, además de oro y plata. Las estimaciones incluidas para el desarrollo prevén exportaciones superiores a los u$s3.000 millones anuales una vez alcanzado el régimen operativo proyectado.

La integración entre Josemaría y Filo del Sol apunta a compartir infraestructura y reducir costos operativos. Dentro de ese esquema, el abastecimiento eléctrico aparece como una condición fundamental para sostener el cronograma de construcción y posterior operación.

Del otro lado de la discusión aparece Los Azules, proyecto ubicado en Calingasta e impulsado por McEwen Copper a través de Andes Corporación Minera. El emprendimiento contempla una inversión inicial aproximada de u$s2.600 millones, de acuerdo con el esquema presentado bajo el RIGI para la construcción de la mina y su planta de procesamiento.

Los Azules prevé utilizar un modelo de lixiviación e hidrometalurgia para producir cátodos de cobre con una pureza del 99,99% directamente en el yacimiento. Su planificación contempla una vida útil inicial de 27 años y una producción proyectada de 175.000 toneladas anuales de cobre electrolítico.

Las estimaciones ubican sus potenciales exportaciones por encima de los u$s1.500 millones anuales. En conjunto, Vicuña y Los Azules podrían representar más de u$s4.500 millones anuales en ventas externas si alcanzan los niveles de producción previstos.

La autorización eléctrica también abre una etapa de ejecución que demandará obras de ingeniería de alta complejidad, construcción de estaciones transformadoras, tendido de líneas, movimientos de suelo, transporte pesado y servicios logísticos.

El esquema de contrataciones deberá ser definido por Vicuña Argentina. La magnitud de las obras abre oportunidades para constructoras, firmas de ingeniería, fabricantes de transformadores, proveedores de estructuras metálicas, conductores y equipamiento eléctrico, además de empresas de servicios vinculadas con la actividad minera y energética.

Con la publicación de la Resolución 330/2026 queda cerrada la etapa central de revisión administrativa del esquema de transmisión eléctrica para Josemaría. El foco pasa ahora a la construcción y montaje de la infraestructura que deberá garantizar los 260 MW requeridos para su primera fase.

La decisión también fija un antecedente para los demás proyectos de cobre que buscan desarrollarse en San Juan y otras provincias: la expansión minera necesitará inversiones no sólo dentro de los yacimientos, sino también en líneas eléctricas, rutas, estaciones transformadoras y otras obras capaces de acompañar demandas industriales de gran escala.

Con Josemaría, Filo del Sol y Los Azules entre los principales desarrollos en carpeta, San Juan concentra una parte sustancial de esa nueva etapa. La Resolución 330/2026 despeja uno de los cuellos de botella que condicionaban al Distrito Vicuña y establece, al mismo tiempo, las reglas con las que otros emprendimientos deberán disputar y ampliar la capacidad eléctrica disponible en la cordillera.

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