La diputada nacional Marcela Pagano denunció penalmente a Manuel Adorni por la presunta utilización de custodia de la Policía Federal Argentina y de un vehículo oficial luego de haber dejado su cargo como vocero presidencial.
La presentación judicial también alcanza a los funcionarios del Ministerio de Seguridad, la Jefatura de Gabinete y la Policía Federal Argentina que, de acuerdo con la denuncia, podrían haber autorizado la continuidad de esos recursos estatales. La causa quedó radicada en el juzgado federal a cargo de Julián Ercolini.
Los argumentos de la denuncia
En el escrito, Pagano sostiene que, tras la salida de Adorni del Gobierno nacional, «cesó todo título jurídico que lo habilitara a gozar de los bienes y servicios que el Estado Nacional destina, por razón del cargo, a quienes ejercen la función pública».
Además, afirma que «Adorni habría continuado usufructuando, con posterioridad a su renuncia, custodia personal a cargo de efectivos de la Policía Federal Argentina y vehículos oficiales del Estado Nacional para su desplazamiento», y que esa situación se habría extendido por tiempo indefinido.
Según la denuncia, la continuidad de esos beneficios se habría fundamentado en presuntas amenazas recibidas por el exfuncionario. Sin embargo, el escrito sostiene que esas amenazas no habrían sido formalmente denunciadas ni judicializadas y que la eventual prórroga de la protección todavía estaría pendiente de oficialización en el ámbito del Ministerio de Seguridad.
Los delitos que solicita investigar
La presentación agrega que «la afectación de personal y de bienes públicos a favor de un particular estaría teniendo lugar sin acto administrativo que la disponga, sin evaluación de riesgo formalmente labrada y sin sustento normativo alguno que la legitime».
Asimismo, recuerda que anteriormente trascendieron cuestionamientos por el presunto uso de vehículos oficiales y de la custodia para actividades de carácter privado.
Finalmente, Pagano solicitó que la Justicia investigue a Manuel Adorni por los presuntos delitos de peculado, malversación de caudales públicos, abuso de autoridad y violación de los deberes de funcionario público, además de determinar las eventuales responsabilidades de quienes habrían autorizado la continuidad de esos recursos estatales.
La diputada nacional Marcela Pagano presentó una denuncia contra Manuel Adorni por la presunta utilización de custodia policial y un vehículo oficial tras dejar su cargo como vocero presidencial. La causa quedó radicada en el juzgado federal de Julián Ercolini y apunta también a funcionarios que habrían autorizado la continuidad de esos recursos estatales.
Dejar un cargo y seguir con custodia oficial es como devolver las llaves de un departamento alquilado, pero quedarse con el portero y el ascensor. La denuncia sostiene que los beneficios siguieron incluso después de que terminara la función pública.
El debate ya no pasa solamente por un auto o por una custodia. La discusión es quién firma, quién autoriza y bajo qué norma recursos que pagan todos. Porque los bienes públicos tienen la costumbre de volverse muy privados cuando nadie encuentra el papel que los respalde.
La presentación judicial asegura que la continuidad de la protección se habría justificado por presuntas amenazas. El detalle es que, según la denuncia, esas amenazas no habrían sido formalmente denunciadas ni judicializadas, mientras la eventual prórroga de la custodia seguiría esperando una oficialización administrativa. En otras palabras, el expediente parecería viajar a una velocidad distinta de los vehículos oficiales.
El planteo también vuelve sobre una discusión conocida cada vez que aparecen privilegios asociados al poder. Cuando un funcionario deja el despacho, también deberían terminar los beneficios vinculados al cargo, salvo que exista una decisión debidamente fundada. Lo contrario abre una pregunta incómoda: dónde termina la función pública y dónde empieza el uso personal de recursos del Estado.
La causa ahora quedó en manos de la Justicia, que deberá determinar si existió respaldo legal para mantener esos servicios y si hubo responsabilidades administrativas o penales. Porque en la Argentina los expedientes suelen tener más capítulos que una serie, pero los autos oficiales nunca se quedan sin combustible.