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El primer Resident Evil Showcase de 2026 nos agarró con la guardia baja, como un zombi que limpia espejos después de una noche de copas. Resident Evil Requiem, al parecer, no es una nueva entrega; es una tesis doctoral sobre cómo redefinir una saga con protagonistas duales, mecánicas inéditas y colaboraciones tan sorprendentes que uno espera ver a la Reina de Inglaterra como DLC. El evento, casi enteramente dedicado a Requiem, nos soltó una catarata de anuncios para que los fans tengan material para sus foros, y los demás, para nuestros memes.

Capcom, en un giro narrativo tan arriesgado como comer sushi de la calle, confirmó que Leon S. Kennedy y Grace Ashcroft serán jugables, ¡y en primera o tercera persona! Porque en medio del apocalipsis zombi, la flexibilidad de la perspectiva es clave para no perder el hilo de la trama… o para decidir si queremos verle la cara de susto a Leon en alta definición. Nuestro querido Leon, que ha visto más virus que un técnico de computadoras, ahora combina armas y combate cuerpo a cuerpo con un ¡hacha nueva! Sí, un hacha. Quizás es un guiño a su frustrada carrera de talador de árboles o simplemente la convicción de que contra el calentamiento global zombie, un buen filo es más efectivo que cualquier vacuna. Grace, por su parte, inicia su viaje en un sanatorio. Porque, ¿dónde más iba a empezar una heroína moderna si no es en un lugar que ya te da escalofríos de por sí? Su dispositivo especial para fabricar objetos con sangre infectada es la demostración irrefutable de que, en Capcom, el reciclaje tiene límites que rozan lo profano. Y su revólver Requiem, con un nombre tan esperanzador como ‘funeraria’, será su último recurso. Dicen que no hay nada como el optimismo para salir de un apocalipsis.

Pero agárrense fuerte, porque la verdadera joya de esta corona infectada son los zombis con ‘hábitos de su vida pasada’. ¡Ya no solo te quieren comer, ahora tienen agenda! Un chef que sigue cocinando, un cantante que entona melodías fúnebres… ¿Es un apocalipsis o un reality show de talentos para no-muertos? Y la frutilla del postre: un conserje que limpia espejos. Claramente, el virus respeta los protocolos de higiene, o al menos tiene un complejo de Narciso post-mortem. Para coronar la demencia, aparece un zombi que, agárrense, ¡conversa con Grace! Esto no es un virus, es un club de debate para entes con intereses culturales. ¿Sugiere un virus distinto? ¿O que Capcom ha descubierto una nueva forma de terapia ocupacional para los no-vivos?

Y como no hay apocalipsis que se precie sin una buena conspiración, entra en escena ‘Elpis’. Una palabra que, cual hilo rojo del destino, conecta la muerte de Alyssa Ashcroft, el pasado de Grace y la eterna mala suerte de Leon. Resolver este misterio, nos dicen, será la clave. Uno casi espera que, al final, ‘Elpis’ sea el nombre de la mascota de Nemesis o el WiFi del laboratorio de Umbrella. El enigma promete ser el hilo conductor de la narrativa, o la excusa perfecta para que sigamos comprando DLCs.

En cuanto a la dificultad, Capcom nos tiene cubiertos, o al menos endeudados. Desde el modo ‘Casual’ con asistencia de apuntado, ideal para quienes creen que los zombis son una excusa para un paseo dominical, hasta el ‘Standard (Classic)’ que nos exige usar cintas de tinta para guardar partida. Porque la única cosa más aterradora que un Tyrant es perder una hora de progreso por un corte de luz. Y en el apartado técnico, un despliegue digno de un festival de música electrónica: PlayStation 5, Xbox Series X/S, la enigmática Nintendo Switch 2 (¿se lanzará antes que el dólar blue baje?), PC y GeForce NOW. Con soporte para DLSS 4 y path-tracing en PCs de alta gama. Así, si el mundo se va al carajo, al menos lo veremos con reflejos hiperrealistas y una tasa de cuadros por segundo de ensueño.

Pero la verdadera patada de karate al sentido común llegó con las colaboraciones. Hamilton: dos relojes de edición limitada, porque la moda nunca muere, aunque nosotros sí. Solo 2.000 unidades, lo cual es el número exacto de personas que podrán llegar a la fecha de lanzamiento sin vender un riñón. Porsche: un Cayenne Turbo GT personalizado, el vehículo de Leon. Porque, evidentemente, un Ford Focus sería demasiado mainstream para escapar de los zombis. Y el merchandising… oh, el merchandising. Figuras de Grace y Leon (para poner en la mesita de luz), conciertos sinfónicos por el 30 aniversario (quizás los zombis aprecien la música clásica), ediciones Deluxe con trajes y armas (para que el apocalipsis sea chic), un Pro Controller temático para Switch 2, ¡el primer amiibo de Resident Evil! (para escanear y que te dé una cinta de tinta extra). Y, como era de esperarse, contenido especial en Fortnite. Porque nada grita ‘horror de supervivencia’ como un emote de baile. Resident Evil Requiem llega el 27 de febrero de 2026, si para entonces no nos hemos convertido todos en zombis del consumismo. Acompañado, por supuesto, de ediciones especiales y bonificaciones de preventa, para que empiecen a sudar la gota gorda desde antes de jugar.
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