<div class="semiton-wrapper" data-texto="¡Atención, muchaches! El Ministerio de Educación, en una movida digna de ajedrecista nivel Kasparov (si Kasparov jugara con trámites burocráticos), ha convocado a los esforzados porteros y administrativos, esos héroes anónimos que mantienen el sistema educativo andando, a firmar la adenda de junio de 2025. ¡Sí, señores, 2025! Parece que en el futuro también habrá papeleo, quién lo diría.

Pero no teman, que la cosa no termina ahí. Los contratados administrativos y profesionales, esos cerebritos que hacen que las cosas funcionen, también tienen su recompensa: ¡el retroactivo! Imaginen la emoción, como encontrar un billete de 100 pesos en el bolsillo del pantalón que no usaban hace meses, pero multiplicado por mil.

Ahora, agárrense, porque acá viene la coreografía: los DNI terminados en 0, 1, 2 y 3 tienen cita el martes 22/07/2025. ¡Como si fuera un sorteo de la Lotería Nacional! Los terminados en 4, 5 y 6, el miércoles 23/07/2025. Y los rebeldes del 7, 8 y 9, el jueves 24/07/2025. ¡Más organizado que una final del Mundial!

Y para los administrativos, la cosa se pone aún más interesante. Factura electrónica con fecha de emisión 11/07/2025 (¡viajaron en el tiempo para emitirla!), periodo facturado desde el 01/06/2025 hasta el 30/06/2025 (¡un mes entero!), y vencimiento el 31/07/2025 (¡no se duerman en los laureles!). Y no se olviden del detalle clave: “Pago de honorarios por Contrato Administrativo de Servicio de Colaboración, aumento decreto N°0723-MEFyH-2025. Retroactivo mes de Junio”. ¡Más específico que un contrato de Hollywood!

Ah, y para los porteros, el monto estrella: ¡$45.000,00! Suficiente para una buena cena, un finde en las sierras, o quizás, ¡una lapicera azul nueva para firmar la próxima adenda!

Finalmente, un toque de solemnidad: al dorso de la factura, la frase mágica: “Artículos 6° y 11º Ley Nº 793-a. Cláusula cuarta del Contrato Administrativo de Servicios de Colaboración”. ¡Como un conjuro ancestral!

Así que ya saben, amigos, a desempolvar el DNI, afilar la lapicera azul y prepararse para el papeleo del futuro. ¡Que la burocracia nos pille confesados!
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