El encuentro se disputó este sábado 7 de noviembre de 2026 en el estadio Alberto J. Armando. El triunfo aseguró el título de la temporada regular para el conjunto de la Ribera, con un cierre ajustado que se destrabó recién en los minutos finales gracias a la definición del delantero ecuatoriano.
Qué dijo Leandro Paredes tras el festejo
El capitán y referente del plantel xeneize, Leandro Paredes, celebró la obtención del campeonato entre lágrimas y valoró el significado de festejar ante el público local. «Volví para esto, soñé toda mi carrera con ser campeón en esta cancha», afirmó el mediocampista tras la consagración.
Se trata del tercer título de Paredes con la camiseta de Boca y el primero que consigue desde su regreso a la institución, en esta etapa como líder del grupo dentro del campo de juego.
El reconocimiento a Arruabarrena y el mensaje previo
Durante los festejos, el mediocampista dedicó palabras de reconocimiento al entrenador del equipo, Rodolfo Arruabarrena, a quien le agradeció el trabajo realizado a lo largo del certamen para alcanzar el campeonato.
Paredes reveló además un detalle personal sobre las horas previas a la definición. Su psicóloga le envió un mensaje el mismo día del partido que lo marcó durante la jornada: «A veces no nos damos cuenta de que estamos viviendo nuestro propio sueño». Con la consagración consumada en su estadio, el capitán de Boca completó la jornada con la celebración junto al resto del plantel.
Boca le ganó 1 a 0 a Defensa y Justicia en La Bombonera y se consagró campeón de la Tabla Anual de la Liga Profesional este sábado 7 de noviembre de 2026. Leandro Paredes festejó su tercer título en el club y destacó la emoción de dar la vuelta en su regreso.
En una demostración empírica de que el multiverso colapsó y la línea temporal del fútbol argentino está siendo guionada por un algoritmo con sobredosis de cafeína, Boca Juniors se consagró campeón de la Tabla Anual de la Liga Profesional tras ganarle 1 a 0 a Defensa y Justicia. Sucedió este sábado 7 de noviembre de 2026 en La Bombonera, donde noventa minutos de taquicardia colectiva se resolvieron en el epílogo gracias a una aparición providencial de Enner Valencia, el artillero ecuatoriano que decidió destrabar el destino de la temporada regular justo cuando la hinchada xeneize calculaba cuántos años de expectativa de vida acababa de resignar en el cemento del Alberto J. Armando.
Bañado en llanto y al borde de la combustión emocional espontánea, el capitán Leandro Paredes alzó su tercer trofeo con la camiseta azul y oro —el primero desde su retorno triunfal como líder supremo del vestuario— y soltó una sentencia que ya quedó tallada en el bronce de la mística: «Volví para esto, soñé toda mi carrera con ser campeón en esta cancha». A su lado, Rodolfo Arruabarrena recibía los agradecimientos públicos del volante central, confirmando que la realidad es un bucle infinito donde los regresos gloriosos siempre necesitan de un Vasco en el banco de suplentes para adquirir estatus de canonización deportiva.
La cumbre del lirismo psiquiátrico llegó cuando el propio Paredes confesó que su terapeuta le había mandado un WhatsApp matutino antes del partido que decía textualmente: «A veces no nos damos cuenta de que estamos viviendo nuestro propio sueño». Una frase digna de taza de porcelana motivacional que el mediocampista transformó en combustible místico para dar la vuelta olímpica, demostrando que en el fútbol argentino contemporáneo ya no alcanzan la táctica y el pizarrón: ahora para salir campeón hay que pagar la sesión semanal en término y tener un delantero ecuatoriano despierto en el tiempo de descuento.
