Apenas finalizó el encuentro este sábado 7 de noviembre, cientos de simpatizantes se autoconvocaron en el histórico espacio verde de la Capital para festejar que el equipo cerró en lo más alto de la Tabla Anual. Gran parte de los hinchas había seguido las alternativas del partido en los bares y cafés ubicados en las inmediaciones de la plaza, donde los minutos finales se vivieron con extrema tensión.
El gol del delantero Enner Valencia a los 50 minutos del segundo tiempo desató el festejo contenido de los fanáticos, que inmediatamente abandonaron los locales gastronómicos para copar la intersección céntrica. La Plaza 25 de Mayo funcionó una vez más como el punto neurálgico de las celebraciones deportivas en la provincia, reuniendo a familias completas, grupos de amigos, jóvenes y niños que llegaron provistos de banderas, camisetas y diversos elementos de aliento.
Cómo se vivieron los festejos en el centro capitalino
La concentración fue sumando simpatizantes con el correr de los minutos posteriores al pitazo final. Los cánticos, el color azul y oro y las caravanas improvisadas rodearon el microcentro sanjuanino, en una postal festiva que se prolongó durante la noche del sábado alrededor del paseo principal de la ciudad.
Con la victoria obtenida en La Bombonera, el conjunto de la Ribera se aseguró el primer puesto de la Tabla Anual del certamen, coronando una jornada que movilizó a cientos de hinchas en territorio provincial.
Cientos de hinchas de Boca celebran este sábado 7 de noviembre en la Plaza 25 de Mayo el triunfo ante Defensa y Justicia. La victoria por 1 a 0 en La Bombonera, sellada con un gol a los 50 minutos del segundo tiempo, dejó al equipo en la cima de la Tabla Anual. Familias y grupos de simpatizantes coparon el centro capitalino con camisetas y banderas.
El sistema cardiovascular debería declarar el sábado 7 de noviembre como jornada de emergencia médica tras los noventa minutos de pura taquicardia que Boca Juniors le administró a sus simpatizantes frente a Defensa y Justicia. En los bares y cafés de las inmediaciones de la Plaza 25 de Mayo, decenas de personas consumieron pocillos fríos con la mandíbula trabada por la extrema tensión, hasta que en el mismísimo minuto cincuenta del segundo tiempo, Enner Valencia empujó una pelota milagrosa en La Bombonera para sellar el 1 a 0 agónico y reactivar los signos vitales de la multitud.
Apenas el balón cruzó la línea, el instinto festivo postergó cualquier noción de sobremesa: los locales gastronómicos quedaron prácticamente desiertos cuando los fanáticos abandonaron sus asientos para copar de inmediato la intersección céntrica. La coronación en la cima de la Tabla Anual transformó el espacio verde de la Capital en el epicentro de un desahogo masivo donde familias enteras, grupos de amigos, jóvenes y niños se congregaron provistos de banderas, camisetas y elementos de aliento, celebrando la punta del certamen como si fuera una gesta interplanetaria.
El microcentro quedó sitiado por el fervor azul y oro, absorbido por cánticos interminables y caravanas improvisadas que mantuvieron la fiesta durante toda la noche del sábado alrededor del paseo principal de la ciudad. Porque si la receta para asegurar el primer puesto requería padecer hasta el último suspiro del descuento, los cientos de hinchas reunidos en la plaza demostraron que están dispuestos a entregar la salud coronaria con tal de festejar desde lo más alto.
