Mendoza cerró el primer semestre de 2026 con una caída real del 2,2% en su recaudación total, al contabilizar los ingresos de origen provincial y nacional. Si bien durante junio se observó una mejora interanual, la recuperación no alcanzó para compensar la baja acumulada durante los primeros meses del año.
Según información oficial del Ministerio de Hacienda, la recaudación provincial de junio aumentó un 3,6% en términos interanuales, comparada con el mismo mes de 2025. El crecimiento estuvo impulsado principalmente por las regalías, que subieron un 46,7%; los ingresos varios, con un incremento del 22,4%; el Impuesto Automotor, que avanzó un 20%; y el Impuesto Inmobiliario, que creció un 14,5%.
En contraste, algunos tributos registraron retrocesos. La recaudación del Impuesto de Sellos cayó 18,7%, mientras que Ingresos Brutos (IIBB), el principal impuesto provincial, tuvo una baja del 1,8%.
Los fondos nacionales también cerraron en negativo
Al incorporar la coparticipación federal y otros recursos enviados por la Nación, el resultado general de Mendoza continuó siendo negativo en términos reales. Durante junio, los recursos de origen nacional disminuyeron 5,5% interanual.
Desde el Gobierno provincial señalaron que, aunque la coparticipación y los regímenes especiales aumentaron 3,3%, la caída del financiamiento educativo, que retrocedió 33%, explicó el resultado negativo del mes.
Durante los primeros seis meses de 2026, Mendoza acumuló ingresos por $2,4 billones provenientes de recursos provinciales y nacionales. El monto representó una disminución real del 2,2% frente al mismo período de 2025, una vez descontado el efecto de la inflación.
Coparticipación y recursos propios: las dos bajas del semestre
Del total recaudado, $1,4 billones correspondieron a ingresos de origen nacional mediante el régimen de coparticipación federal, compuesto por recursos derivados de impuestos como IVA, Ganancias y combustibles, entre otros.
Entre los recursos provinciales se destacaron $677.940 millones de Ingresos Brutos, $107.121 millones de regalías, $66.607 millones del Impuesto de Sellos, $64.501 millones del Impuesto Automotor y $47.875 millones del Impuesto Inmobiliario.
Entre enero y junio, la coparticipación federal destinada a Mendoza cayó 3,2% en términos reales. Según explicó el Gobierno provincial, la baja estuvo vinculada a «la alta base de comparación que dejaron los ingresos atípicos de 2025 relacionados con la moratoria y blanqueo de capitales, junto con una caída en la recaudación en el IVA aduanero por apreciación cambiaria y reducción de percepciones aduaneras».
En sentido contrario, el Impuesto a las Ganancias mostró un leve crecimiento debido a modificaciones normativas que generaron ingresos extraordinarios durante mayo.
Los recursos de origen provincial también registraron una disminución real del 0,6% durante el primer semestre. Dentro de este grupo, Ingresos Brutos tuvo un crecimiento real del 1,9%, aunque con diferencias entre sectores.
Desde la cartera de Hacienda, conducida por Víctor Fayad, indicaron que este resultado «refleja un comportamiento heterogéneo entre rubros, mientras algunos sectores registran caídas en su recaudación real, otros muestran expansión, siendo establecimientos financieros el rubro que más contribuyó al crecimiento. Este aumento se da en un contexto de política de reducción de alícuotas».
Los impuestos patrimoniales registraron una caída real del 0,8% durante la primera mitad del año. En particular, el Impuesto Automotor bajó 5,1% por la disminución del valor de los vehículos, que redujo la base imponible.
En cambio, el Impuesto Inmobiliario aumentó 5,6% debido a cambios en la metodología aplicada para la zonificación y el avalúo de los inmuebles.
Las regalías, principalmente vinculadas a la extracción de hidrocarburos, disminuyeron 7,3% en términos reales respecto del primer semestre de 2025. La baja fue explicada por la reducción en la producción petrolera, menores porcentajes de tributación para nuevas concesiones y la disminución del tipo de cambio real.
Finalmente, el Impuesto de Sellos registró una caída real del 12,4%, atribuida «especialmente por la política implementada de reducción escalonada de alícuotas», según detallaron desde el Gobierno provincial.
Mendoza registró una caída real del 2,2% en la recaudación acumulada durante el primer semestre de 2026, al considerar ingresos provinciales y fondos nacionales. Aunque en junio mostró una recuperación interanual del 3,6% por mayores ingresos en algunos tributos, la baja de la coparticipación federal y la disminución de recursos propios mantuvieron el balance general en terreno negativo.
$2,4 billones recaudó Mendoza en seis meses y aun así la cuenta terminó en rojo. La provincia sacó la calculadora, repasó los números y descubrió que la recuperación de junio llegó con la misma energía de quien encuentra monedas en el sillón después de pagar la tarjeta.
Junio trajo un rebote del 3,6% interanual, pero el semestre ya venía con la mochila cargada. La recaudación provincial intentó hacer la gran película de superación, como un Renault 12 subiendo una cuesta con el tanque en reserva: avanza, pero nadie se anima a sacar la bandera de llegada.
El problema no estuvo solamente puertas adentro. La coparticipación federal también pisó el freno y dejó menos combustible en la caja mendocina. Entre la caída de fondos nacionales, los cambios en impuestos y una economía que todavía acomoda sus piezas, los números hicieron esa clásica maniobra argentina: cuando parece que una cifra mejora, aparece otra debajo con cara de “todavía falta”.
Ingresos Brutos logró sostenerse como el jugador más importante de la recaudación provincial, mientras otros tributos quedaron mirando desde el banco de suplentes. El Impuesto Automotor bajó porque los vehículos valieron menos y las regalías petroleras sintieron el golpe de una menor producción y otros factores que achicaron la recaudación.
La provincia logró recuperar algo de terreno en junio, pero el primer semestre dejó una postal menos amable: la caja caminó, aunque con la misma épica de quien ordena una habitación y descubre que el desorden estaba guardado en otro cajón.
El resultado final quedó marcado por una combinación conocida: más esfuerzo para recaudar, menos recursos nacionales y una contabilidad que todavía no logra sacarse la etiqueta de “pendiente”.