El Gobierno nacional oficializó los topes indemnizatorios correspondientes a cuatro convenios colectivos de trabajo, con valores que van desde poco más de $1,1 millón hasta $7,47 millones, dependiendo de la actividad, la zona geográfica y la jornada laboral de los trabajadores alcanzados.
Las disposiciones fueron dictadas por la Dirección Técnica sobre Regulación del Trabajo del Ministerio de Capital Humano y establecen los límites previstos por el artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo para calcular las indemnizaciones correspondientes a despidos sin causa.
Qué significa el tope indemnizatorio
Los montos publicados no representan necesariamente el máximo total que puede cobrar un trabajador despedido. El denominado tope indemnizatorio establece un límite sobre la remuneración mensual que se utiliza como referencia para realizar el cálculo contemplado por el artículo 245.
La indemnización definitiva dependerá, entre otros factores, de la antigüedad del trabajador. En los casos oficializados, el tope fue establecido en tres veces el promedio salarial convencional determinado por la autoridad laboral.
La medida fue publicada este martes en el Boletín Oficial, aunque había sido firmada durante marzo. Su implementación tiene efecto retroactivo desde noviembre de 2025.
Los nuevos valores para trabajadores de UECARA
Los montos más elevados corresponden a trabajadores nucleados en la Unión Empleados de la Construcción y Afines de la República Argentina (UECARA), comprendidos en el convenio celebrado con la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) y la Federación Argentina de Entidades de la Construcción (FAEC).
Desde diciembre de 2025, para la Zona Norte el tope indemnizatorio quedó establecido en $3.578.828,88, mientras que para la Zona Centro se fijó en $4.046.423,40.
En la Zona Nor Patagónica Desfavorable, el monto establecido asciende a $4.440.490,47. Para la Zona Sur Patagónica Desfavorable, en tanto, alcanza los $6.435.877,65.
El valor más alto corresponde a la Zona Austral, donde el tope fue fijado en $7.473.092,40.
Los nuevos parámetros serán utilizados como referencia para aplicar el cálculo indemnizatorio previsto por la legislación laboral en los convenios alcanzados, teniendo en cuenta las particularidades salariales, geográficas y de jornada correspondientes a cada actividad.
El Gobierno nacional oficializó nuevos topes indemnizatorios para cuatro convenios colectivos de trabajo, con valores que oscilan entre poco más de $1,1 millón y $7,47 millones. La medida, publicada este martes en el Boletín Oficial, fue dictada por el Ministerio de Capital Humano y tiene aplicación retroactiva desde noviembre de 2025.
El Gobierno nacional actualizó los topes indemnizatorios de cuatro convenios colectivos y consiguió que una expresión capaz de poner a dormir a una reunión completa se convierta en información decisiva para miles de trabajadores. Los números van desde algo más de $1,1 millón hasta $7,47 millones, dependiendo de la actividad, la zona y la jornada laboral. Porque hasta para perder el empleo la geografía argentina conserva su capacidad de intervenir en la ecuación.
Conviene aclarar un detalle antes de que alguien observe los $7,47 millones y empiece a planificar unas vacaciones posteriores al telegrama: ese valor no constituye necesariamente el máximo total de una indemnización. Es el límite salarial mensual utilizado como referencia para realizar el cálculo previsto por la legislación laboral. Después entran en escena la antigüedad y otros factores, demostrando una vez más que ninguna cifra publicada en el Boletín Oficial viaja sola.
La tabla tiene, además, un protagonista destacado: la construcción. Para los trabajadores comprendidos en el convenio de UECARA, el mapa salarial comienza en $3.578.828,88 para la Zona Norte y escala hasta $7.473.092,40 en la Zona Austral. La Patagonia vuelve así a recordar que sus distancias, su clima y hasta sus cálculos laborales funcionan bajo una lógica propia.
La resolución fue firmada en marzo, publicada este martes y tiene efectos retroactivos desde noviembre de 2025, una secuencia temporal perfectamente compatible con el género administrativo argentino, donde una medida puede viajar varios meses por escritorios oficiales antes de aparecer públicamente con la misión de modificar cálculos del pasado. Los valores ya están establecidos; ahora llega esa actividad nacional igualmente tradicional: abrir la calculadora y comprobar cuánto significa realmente cada número.