El Gobierno nacional busca completar en el Senado la aprobación de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina, una de las iniciativas económicas impulsadas por el presidente Javier Milei durante este año.
El proyecto obtuvo media sanción de la Cámara de Diputados el 26 de agosto y el 9 de septiembre consiguió dictamen favorable en un plenario de las comisiones de Economía Nacional y de Presupuesto y Hacienda del Senado, sin modificaciones respecto del texto aprobado por la Cámara baja. De recibir el aval del recinto en esas condiciones, quedará sancionado.
La conducción de La Libertad Avanza manifestó su intención de llevar la iniciativa al recinto durante esta semana. Patricia Bullrich anticipó públicamente que buscaba tratarla el jueves 17 de septiembre, junto con otros proyectos económicos, aunque la convocatoria parlamentaria debía terminar de formalizarse.
En medio de ese debate, el exministro de Economía Martín Guzmán cuestionó varios aspectos de la propuesta oficial y sintetizó su posición al afirmar que “esta no es la reforma que necesita el país”.
Entre sus principales objeciones aparecen el establecimiento de un mandato único para el Banco Central orientado a preservar el valor de la moneda, las modificaciones en el procedimiento para remover a los integrantes del directorio y las facultades relacionadas con la utilización de activos del organismo en operaciones financieras. El texto aprobado en Diputados efectivamente reemplaza el mandato múltiple vigente por la misión primaria de preservar el valor de la moneda y exige la aprobación de ambas cámaras, por mayoría de dos tercios de los presentes, para remover integrantes del directorio por las causales previstas.
Reservas, deuda y el reclamo de mayor transparencia
Uno de los puntos en los que Guzmán puso mayor énfasis fue la posibilidad de utilizar activos del Banco Central como garantía o colateral en determinadas operaciones. El exministro sostuvo que la reforma debería incorporar mayores mecanismos de publicidad sobre el endeudamiento y las condiciones financieras asumidas por la autoridad monetaria.
“Primero, lo que creo que está haciendo el Gobierno con esta reforma es contar con más respaldo para cosas que posiblemente ya esté haciendo, como operaciones de crédito público vía el Banco Central respaldadas por sus activos como colateral. Y si se va en esa dirección es aún más necesaria la transparencia, para la cual no hacen nada. En un artículo de la reforma dice: “Las reservas son inembargables”. Y párrafo siguiente: “El Banco Central podrá usar sus activos como garantía o colateral para operaciones”. Eso significa que lo que es puesto como colateral para operaciones de crédito público deja de ser una reserva, porque una reserva por definición es un activo que está libre de los riesgos que tiene un activo que es utilizado como garantía y, por lo tanto, es ejecutable. Porque no puede ser usado como garantía si fuese inembargable”, planteó Guzmán.
La habilitación para utilizar activos como garantía forma parte de las modificaciones discutidas por el Congreso. Guzmán interpreta que ese mecanismo exige mayores niveles de transparencia sobre las operaciones que realiza el Central; esa apreciación corresponde al exministro y no constituye por sí misma una constatación de que actualmente se estén utilizando determinados activos como respaldo.
Consultado específicamente sobre si el Gobierno estaría empleando oro de las reservas como garantía, respondió: “No sé qué usan como colateral cuando hacen REPOs. Que no lo sepamos es parte del problema. Hay una opacidad que no debería haber”.
Guzmán también sostuvo que Argentina debería avanzar hacia un registro más transparente de las obligaciones contraídas por el Banco Central, siguiendo criterios similares a los existentes para la deuda de la Administración Pública Nacional.
En ese contexto, mencionó operaciones de financiamiento y acuerdos internacionales recientes y planteó que los ciudadanos deberían poder conocer las condiciones bajo las cuales el BCRA compromete sus activos.
El mandato del Banco Central y la emisión para financiar al Tesoro
Otro punto de discrepancia es el cambio en los objetivos institucionales del organismo. El proyecto aprobado por Diputados establece como misión primaria y fundamental del BCRA “preservar el valor de la moneda”, reemplazando el esquema vigente que contempla también la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.
Guzmán rechazó que el mandato múltiple sea la causa del financiamiento monetario del déficit y defendió que una autoridad monetaria independiente pueda contemplar distintas variables económicas.
“Nunca nadie justificó emisión monetaria para financiar el déficit por cualquier objetivo incluido en la carta orgánica actual, ya sea empleo, estabilidad financiera o desarrollo económico con equidad social. No pasa por ahí el problema, nunca pasó por ahí. Al contrario, cuanto más independiente es un Banco Central, más sentido tiene que tenga objetivos múltiples porque tiene que administrar situaciones en donde va a haber claramente disyuntivas entre objetivos como bajar el desempleo y objetivos de inflación”, sostuvo.
Sin embargo, el exministro coincidió con uno de los objetivos generales de la reforma: limitar la capacidad del Banco Central para emitir dinero con el propósito de financiar al Tesoro.
Al revisar su propia experiencia durante el gobierno de Alberto Fernández, cuando la emisión monetaria fue utilizada entre otras herramientas durante la pandemia, Guzmán expresó: “Con el diario del lunes, habiendo visto toda la película, hubiera preferido contar con menos flexibilidad, pero siempre con la posibilidad de ir al Congreso y pedirle autorización para emitir por una razón extraordinaria”.
La iniciativa oficial endurece precisamente las restricciones al financiamiento monetario del sector público y modifica distintas disposiciones de la Carta Orgánica y de otras leyes vinculadas con la relación financiera entre el BCRA y el Tesoro.
Guzmán también objetó el nuevo régimen previsto para remover a las autoridades del organismo. El proyecto establece causales específicas y dispone que la remoción por parte del Poder Ejecutivo deberá contar previamente con el respaldo de ambas cámaras del Congreso por una mayoría de dos tercios de los miembros presentes.
“Hace algo que le resulta conveniente porque hoy es gobierno. Lo lógico sería que fuese simétrico: igual dificultad para nombrar que para remover. Pero el proceso para el nombramiento no se modifica y el proceso para la remoción se modifica de una forma muy fuerte, que requiere la aprobación de dos cámaras del Congreso con ciertas causales definidas y dos tercios de cada cámara. El Gobierno puede tener sus razones políticas. Como está gobernando hoy, de esta forma tiene más chances de que los directores que nombra se sostengan por años, pero eso no está bien para el funcionamiento de la estructura institucional argentina”, afirmó.
Morosidad, economía y el escenario hacia 2027
La entrevista también abordó el aumento de la morosidad de las familias y el costo del crédito. Guzmán sostuvo que el Banco Central debería intervenir para reducir los elevados diferenciales entre las tasas que pagan los bancos por captar fondos y las que cobran por prestar.
“En Argentina la usura está prohibida y eso hay que operacionalizarlo. No puede ser que las tasas de interés sean lo que son. Eso no lo puede permitir el Banco Central. Un spread de 40 puntos de tasa no puede terminar bien nunca. Y la gente no es que no quiera pagar. El problema es que cuando, la tasa es 65%, 100%, 150%, no puede pagar. Alguien que sería solvente, se vuelve insolvente a esa tasa. Es muy importante llevar los spreads a valores razonables”, señaló.
Como alternativa, propuso una combinación de reducción de tasas sobre créditos nuevos y existentes y la utilización de fondos de garantía estatales para disminuir el riesgo de incumplimiento. Según su planteo, ese mecanismo podría contribuir a recuperar el crédito y la actividad sin exigir necesariamente un desembolso fiscal significativo.
Guzmán también fue consultado sobre las elecciones legislativas de Estados Unidos previstas para noviembre y el eventual impacto que sus resultados podrían tener sobre la relación financiera entre Washington y la Argentina. En su respuesta evitó establecer un efecto automático y sostuvo que dependerá de la composición final del Congreso estadounidense y de la relación que se configure con el Departamento del Tesoro.
Respecto de la economía argentina para los próximos meses, el exministro proyectó una desaceleración gradual de la inflación, pero expresó una visión crítica sobre las posibilidades de una recuperación fuerte de la actividad bajo el actual esquema económico. Se trata de su análisis y no de una proyección oficial.
“Va a ser parecido a lo que estamos viendo. Vamos a ver una reducción muy lenta, pero que se va a ir dando, en la tasa de inflación. Y vamos a ver una imposibilidad de despegue de la economía, porque no hay motor para eso con este modelo económico”, afirmó.
En ese marco, sostuvo que una recuperación del consumo requeriría una mejora del salario real o una expansión del crédito, y vinculó esa última posibilidad con la necesidad de reducir las tasas y los niveles de morosidad.
Al referirse al escenario político de 2027, Guzmán planteó que la oposición debería formular un programa que combine recuperación de la actividad con estabilidad fiscal y de precios. Entre sus propuestas mencionó una mayor inversión pública estratégica, financiada mediante reasignaciones presupuestarias y modificaciones en la estructura de ingresos y gastos del Estado.
Finalmente, cuando le preguntaron si se imaginaba participando electoralmente durante 2027, respondió: “A nivel electoral, no es para lo que hoy estoy trabajando. Para nada. Sí dialogando con referentes, eso sin dudas”.
El Gobierno busca completar en el Senado la aprobación de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que ya obtuvo media sanción en Diputados y dictamen favorable en la Cámara alta. El exministro Martín Guzmán cuestionó el proyecto, especialmente el mandato único de preservar el valor de la moneda, el régimen de remoción de autoridades y la posibilidad de utilizar activos del BCRA como garantía para operaciones financieras.
La Carta Orgánica del Banco Central volvió a demostrar una de las grandes leyes no escritas de la política argentina: cada vez que alguien intenta definir qué debe hacer el BCRA, inmediatamente aparecen economistas dispuestos a explicar durante tres horas por qué el problema comenzó varias décadas antes. El Gobierno quiere modificar las reglas del organismo y Martín Guzmán decidió ingresar al debate con una conclusión bastante sencilla para los estándares de la macroeconomía nacional: “esta no es la reforma que necesita el país”.
La discusión tiene todos los ingredientes necesarios para que una sobremesa familiar termine requiriendo mediación internacional: emisión monetaria, reservas, inflación, deuda, independencia del Banco Central y hasta activos utilizados como colateral. Guzmán cuestiona que el proyecto pueda habilitar al BCRA a respaldar determinadas operaciones con sus activos y reclama mayor transparencia. Traducido al dialecto cotidiano: si se va a poner algo de garantía, al menos sería conveniente saber qué, cuánto y bajo qué condiciones antes de que el Excel adquiera personalidad jurídica.
También está el debate sobre el objetivo del Central. El oficialismo propone concentrarlo en preservar el valor de la moneda; Guzmán sostiene que una institución independiente puede necesitar varios objetivos para administrar tensiones entre inflación, empleo y estabilidad financiera. Es el equivalente macroeconómico de pedirle al arquero que solamente mire la pelota mientras otros recuerdan que también existen los delanteros, el resultado y aproximadamente 47 millones de personas opinando desde la tribuna.
La paradoja más interesante aparece con la emisión. Guzmán, cuyo paso por Economía transcurrió durante años en los que el financiamiento monetario tuvo un papel relevante, ahora sostiene que hubiera preferido contar con menos flexibilidad, aunque dejando abierta una excepción autorizada por el Congreso. En Argentina hasta el “diario del lunes” necesita prospecto, anexo metodológico y mayoría parlamentaria.
Mientras el Senado se prepara para definir el futuro del proyecto, la discusión ya dejó de ser exclusivamente monetaria. También incluye morosidad familiar, tasas de interés, perspectivas económicas y hasta el eventual impacto político de las elecciones estadounidenses. Porque si algo logró perfeccionar la economía argentina es la capacidad de comenzar hablando de la Carta Orgánica del BCRA y terminar analizando qué podría ocurrir en el Congreso de Washington. Globalización, pero con descubierto.