El proyecto de Presupuesto Nacional 2027 enviado por el Gobierno al Congreso incorpora una autorización de endeudamiento por hasta US$3.500 millones para avanzar con la incorporación de tres submarinos convencionales y dos fragatas multimisión para la Armada Argentina. Se trata de una de las previsiones de reequipamiento militar de mayor magnitud incluidas en la iniciativa presupuestaria.
Del total contemplado, US$2.300 millones corresponden a la eventual adquisición de tres submarinos convencionales, mientras que otros US$1.200 millones están destinados a dos fragatas multimisión. La previsión figura en la planilla anexa al artículo 42 del proyecto, que autoriza al Poder Ejecutivo a concretar operaciones de crédito público.
El texto establece además un plazo mínimo de amortización de tres años para ambas operaciones. En el caso de los submarinos, el destino indicado es la Base Naval Mar del Plata; para las fragatas, la referencia es la Base Naval Puerto Belgrano.
La inclusión en el Presupuesto representa un paso administrativo y financiero relevante, pero no significa que los cinco buques ya hayan sido comprados. La autorización habilitaría al Gobierno a negociar financiamiento hasta esos montos una vez aprobado el proyecto por el Congreso. Tampoco define por sí misma los modelos que serán adquiridos, los astilleros proveedores ni los plazos concretos de entrega.
Tres submarinos para recuperar una capacidad perdida
El proyecto cobra especial relevancia en el caso de la Fuerza de Submarinos. El jefe del Estado Mayor General de la Armada, almirante Juan Carlos Romay, señaló a fines de agosto que Argentina lleva nueve años sin disponer de un submarino operativo. El ARA “Salta” continúa en la fuerza, pero no se encuentra en servicio operacional.
La Base Naval Mar del Plata es el asiento histórico de la Fuerza de Submarinos y cuenta con infraestructura especializada para esa actividad. Allí tenía su apostadero el ARA San Juan, perdido en noviembre de 2017 con sus 44 tripulantes.
La propia Armada volvió a remarcar durante 2026 la importancia de recuperar esa capacidad. En agosto, durante el ejercicio combinado Fraterno XXXIX, el submarino brasileño “Humaitá” operó desde Mar del Plata junto a medios navales argentinos. La institución destacó entonces la necesidad estratégica de volver a contar con submarinos modernos para tareas de vigilancia, control y disuasión en el ámbito marítimo.
La ausencia de unidades operativas también obligó a sostener parte del entrenamiento mediante cooperación con armadas extranjeras. Romay explicó que submarinistas argentinos realizan prácticas en Perú y que personal de la Armada pudo embarcarse recientemente en el “Humaitá” brasileño durante actividades conjuntas.
La incorporación de tres nuevas unidades, en caso de concretarse, requeriría además de la compra una estructura complementaria de adiestramiento, mantenimiento, logística, armamento, repuestos e infraestructura. Por esa razón, se trata de un proyecto con horizonte de largo plazo y no de una incorporación inmediata durante el ejercicio 2027.
Dos fragatas multimisión para Puerto Belgrano
El segundo componente naval previsto en la autorización financiera contempla hasta US$1.200 millones para dos fragatas multimisión que tendrían como destino la Base Naval Puerto Belgrano, principal asiento de la Flota de Mar argentina.
El proyecto presupuestario no individualiza modelos ni proveedores dentro de esa autorización. La definición de las unidades dependerá de los procesos de negociación, las características técnicas requeridas por la Armada, las condiciones de financiamiento disponibles y los procedimientos administrativos correspondientes.
Puerto Belgrano concentra actualmente buena parte de las principales unidades de superficie. Desde allí operan destructores, corbetas y medios logísticos que participan regularmente de ejercicios nacionales e internacionales. En agosto, por ejemplo, unidades argentinas zarparon desde esa base para participar del ejercicio Fraterno XXXIX junto a fragatas de la Marina de Brasil.
La previsión para las nuevas fragatas apunta así a reforzar una capacidad de superficie que resulta central para operaciones de vigilancia, escolta, defensa aérea y antisubmarina, además de los despliegues combinados con otras fuerzas navales.
Qué significa realmente la autorización de US$3.500 millones
La diferencia central está entre una partida presupuestaria de ejecución directa y una autorización para realizar operaciones de crédito público. Los US$3.500 millones destinados a submarinos y fragatas corresponden al segundo caso.
Eso significa que, si el Congreso sanciona el Presupuesto en esos términos, el Poder Ejecutivo podrá avanzar en la búsqueda y contratación de financiamiento dentro de los límites establecidos. No significa que el Tesoro deba desembolsar automáticamente US$3.500 millones durante 2027 ni que las adquisiciones estén cerradas.
De hecho, los submarinos y fragatas no aparecen como proyectos de inversión con crédito presupuestario directamente ejecutable durante 2027. Su concreción estará condicionada a la obtención del financiamiento, la negociación contractual y las posteriores etapas administrativas y técnicas.
El Presupuesto sí incluye otras inversiones navales de ejecución más concreta. Entre ellas figura la incorporación de cuatro helicópteros navales livianos para Puerto Belgrano, para los cuales se consigna un crédito de $37.616 millones dentro del programa destinado al mantenimiento de medios e infraestructura para el alistamiento operacional.
Un plan más amplio de reequipamiento militar
La autorización para submarinos y fragatas forma parte de una estrategia más extensa de modernización de las Fuerzas Armadas. El mensaje que acompaña el Presupuesto establece la continuidad del reequipamiento mediante el Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF) y el Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino.
El esquema se suma a otras incorporaciones y proyectos en marcha, entre ellos los aviones F-16 para la Fuerza Aérea, vehículos blindados y nuevas capacidades logísticas, además de programas de radarización y vigilancia del espacio marítimo y aéreo.
En el ámbito naval, la apuesta por tres submarinos y dos fragatas aparece como uno de los componentes más ambiciosos por su costo y complejidad. Sólo los cinco buques reúnen autorizaciones financieras por US$3.500 millones.
El siguiente paso será el tratamiento del Presupuesto 2027 en el Congreso. Si el artículo y sus planillas anexas son aprobados en los términos enviados por el Ejecutivo, el Gobierno contará con el marco legal para buscar el financiamiento. Recién a partir de allí podrán definirse contratos, condiciones, proveedores y cronogramas para una eventual incorporación de las unidades a la Armada Argentina.
El proyecto de Presupuesto 2027 contempla autorizaciones para tomar créditos por hasta US$3.500 millones destinados al reequipamiento de la Armada Argentina: US$2.300 millones para tres submarinos convencionales y US$1.200 millones para dos fragatas multimisión. La medida todavía necesita aprobación del Congreso y no implica que las unidades hayan sido compradas ni determina modelos o proveedores.
Después de años en los que hablar de submarinos argentinos exigía inevitablemente utilizar el tiempo pasado, el Presupuesto 2027 incorporó una cifra capaz de despertar de golpe a cualquier almirante: US$3.500 millones. El número aparece destinado a tres submarinos convencionales y dos fragatas multimisión, una combinación que, de concretarse, significaría una renovación naval de magnitud. El detalle menos cinematográfico es que todavía estamos en la etapa presupuestaria, ese universo donde un barco puede existir primero como autorización legislativa, después como crédito internacional y recién bastante más adelante tener agua debajo del casco.
La planilla asigna hasta US$2.300 millones para los tres submarinos, con destino previsto en la Base Naval Mar del Plata, histórico asiento de la Fuerza de Submarinos y lugar al que pertenecía el ARA San Juan. Otros US$1.200 millones quedan reservados para dos fragatas multimisión destinadas a Puerto Belgrano. En total, cinco unidades navales que por ahora viven cómodamente dentro de un artículo del proyecto de Presupuesto, sin necesidad de combustible, tripulación ni amarre.
La diferencia es importante porque la palabra “autoriza” suele perder algunos kilómetros de distancia cuando empieza a circular por las redes sociales. El Congreso no está aprobando cinco barcos envueltos con moño para entregar el 1 de enero: habilitaría al Poder Ejecutivo a buscar financiamiento por esos montos. Después vendrán las negociaciones, condiciones crediticias, contratos, proveedores, tiempos de construcción y probablemente una cantidad de papeles suficiente para formar una pequeña flota propia.
El anuncio, sin embargo, toca un punto especialmente sensible para la Armada. Su jefe reconoció recientemente que Argentina lleva nueve años sin un submarino operativo. Recuperar esa capacidad supone mucho más que comprar un casco: implica formación de tripulaciones, logística, mantenimiento, infraestructura y años de preparación. En síntesis, el Presupuesto abrió una puerta de US$3.500 millones. Falta saber si el Congreso entrega la llave, si aparece el financiamiento y, finalmente, qué barcos terminan cruzándola.