Estados Unidos autorizó una posible venta a la Argentina de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk reacondicionados, destinados al Ejército Argentino y acompañados por un amplio paquete de equipamiento, repuestos, capacitación y asistencia logística. El valor máximo estimado de la operación asciende a US$140 millones.
La autorización fue comunicada por el Departamento de Estado estadounidense dentro del sistema de Ventas Militares al Extranjero. Sin embargo, la aprobación no equivale por sí misma a un contrato definitivo y el monto final puede variar de acuerdo con los equipos y servicios que finalmente sean incorporados.
Las versiones sobre el paso de los Black Hawk por Arizona
Uno de los datos que generó mayor repercusión fue el origen reciente de las aeronaves. Versiones difundidas sobre las unidades seleccionadas indican que los helicópteros habrían formado parte del material excedente almacenado en Arizona y que permanecieron fuera del servicio activo durante varios años antes de ser considerados para su transferencia a la Argentina.
Esas publicaciones vincularon las aeronaves con el área de Davis-Monthan, en Tucson, conocida internacionalmente por el almacenamiento de material aéreo militar. Algunas estimaciones ubican el período fuera de servicio entre seis y diez años. Sin embargo, la comunicación oficial estadounidense sobre la posible venta no identifica individualmente las cuatro aeronaves ni precisa cuánto tiempo permanecieron almacenadas.
Las unidades serán sometidas a un proceso de reacondicionamiento antes de su incorporación. El UH-60L pertenece a una generación anterior al actual UH-60M y la operación apunta a iniciar la renovación progresiva de parte de la flota de helicópteros de transporte del Ejército Argentino.
Qué incluye el paquete autorizado por Estados Unidos
Además de los cuatro UH-60L Black Hawk, la solicitud argentina contempla dos motores T700-GE-701D, sistemas de navegación y comunicaciones, transpondedores de identificación, tanques auxiliares de combustible y distintos elementos destinados a operaciones de rescate y transporte.
El paquete incluye también sistemas de inserción y extracción mediante cuerdas, malacates de rescate, ganchos de carga, equipos Bambi Bucket para combate de incendios, repuestos, herramientas, elementos de capacitación y apoyo técnico y logístico. La empresa Sikorsky, perteneciente a Lockheed Martin, figura como contratista principal.
De acuerdo con la comunicación estadounidense, los helicópteros permitirían ampliar las capacidades argentinas para seguridad fronteriza, combate al delito transnacional y asistencia humanitaria y respuesta ante desastres. Washington sostuvo además que la posible operación no modificaría el equilibrio militar básico de la región.
Una incorporación destinada al Ejército Argentino
Las aeronaves serían destinadas al Comando de Aviación del Ejército, que busca avanzar en la renovación de sus medios de transporte. La incorporación de este primer grupo de Black Hawk se inscribe en ese proceso de modernización y contempla unidades reacondicionadas antes de su entrega.
El embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, destacó el objetivo operativo de la incorporación y sostuvo que “no se trata solo de equipamiento: es llegar a tiempo y salvar vidas”.
La autorización para los cuatro helicópteros constituye el paso formal más reciente del proceso, aunque la operación todavía debe completar las instancias correspondientes antes de quedar definitivamente cerrada. El valor de US$140 millones representa el máximo estimado del paquete autorizado y no necesariamente el precio final que tendrá la adquisición.
Estados Unidos autorizó una posible venta a la Argentina de cuatro helicópteros UH-60L Black Hawk reacondicionados, junto con equipamiento y soporte logístico, por un valor estimado de hasta US$140 millones. Versiones difundidas señalan que las aeronaves seleccionadas habrían permanecido fuera de servicio durante años en Arizona. El paquete busca reforzar capacidades militares y de respuesta ante emergencias.
Argentina está a un paso de incorporar cuatro Black Hawk y, como suele ocurrir cuando se mezclan helicópteros militares, contratos internacionales y material reacondicionado, la historia viene con más capítulos que un manual de mantenimiento. Estados Unidos autorizó una posible operación por hasta US$140 millones que incluye cuatro UH-60L, motores, sistemas de navegación, equipamiento de rescate y soporte logístico. La expresión clave es “reacondicionados”: no salen precisamente del concesionario con olor a tapizado nuevo, pero tampoco llegan con una nota que diga “cambiar aceite cuando pueda”.
El dato que encendió los radares fue otro. Distintas versiones señalan que las unidades seleccionadas habrían formado parte del material excedente almacenado en Arizona y permanecido varios años fuera del servicio activo antes de ingresar al proceso de recuperación. La documentación oficial estadounidense confirma que son UH-60L y detalla el paquete autorizado, aunque no identifica públicamente a cada aeronave ni certifica en ese documento su permanencia en Davis-Monthan. Una pequeña diferencia entre “estuvo guardado” y “lo confirma el Pentágono” que, en cuestiones militares, suele pesar bastante más que un helicóptero.
Antes de llegar al país, las máquinas deberán atravesar tareas de reacondicionamiento y puesta a punto. El paquete también contempla dos motores T700-GE-701D, comunicaciones, navegación, tanques auxiliares, sistemas para rescate y carga, repuestos, entrenamiento y asistencia técnica. Básicamente, no se trata de comprar cuatro helicópteros y preguntar después dónde quedó el manual: Washington autorizó un combo bastante más extenso, de esos en los que la lista de accesorios podría necesitar pista propia.
La operación apunta a reforzar las capacidades del Ejército para tareas de seguridad fronteriza, respuesta ante delitos transnacionales y asistencia humanitaria frente a emergencias. Si finalmente se concreta en los términos previstos, los Black Hawk pasarán de años de almacenamiento y reacondicionamiento a una nueva etapa operativa en Argentina. Una segunda vida aeronáutica, sólo que bastante más cara y compleja que restaurar un automóvil clásico en el garaje.