La recaudación de los casinos administrados directamente por el Estado mendocino cayó un 40,4% durante 2026, en un escenario atravesado por el cierre del Casino Zona Este, el crecimiento del juego online y la pérdida de participación de algunas modalidades presenciales. El impacto aceleró la reestructuración del Instituto Provincial de Juegos y Casinos (IPJyC), que ya implementó retiros voluntarios, reubicaciones y la puesta en disponibilidad de trabajadores.
Los datos corresponden exclusivamente a Casino Central, Casino Zona Este y Casino de General Alvear, administrados por el Gobierno provincial, y surgen del Sistema de Acceso Público a la Información y Observatorio de Juegos (SAPIA).
La recaudación cayó más de 40%
Durante enero y febrero, antes del incendio que dejó fuera de funcionamiento al Casino Zona Este, el beneficio por juegos electrónicos y paño promedió unos $1.785 millones mensuales. Entre abril y agosto, ya sin esa sala operativa, el promedio descendió a aproximadamente $1.064 millones.
Marzo quedó fuera de la comparación porque el Casino Zona Este funcionó solamente durante parte del mes. El incendio que obligó a cerrar el complejo ocurrió el 11 de marzo y desde abril permanece fuera de servicio.
La magnitud de la caída también aparece al comparar los extremos de la serie. En enero, las salas estatales generaron alrededor de $1.892 millones, mientras que en febrero alcanzaron unos $1.678 millones. En agosto, último dato disponible en SAPIA, el beneficio se ubicó en aproximadamente $1.056 millones.
Desde el IPJyC señalaron que el Casino Zona Este representaba aproximadamente el 33% de la recaudación de tragamonedas de los casinos estatales.
Los registros previos al incendio muestran el peso de esa sala: produjo $783,6 millones en enero y $654,5 millones en febrero por juegos electrónicos. En marzo, cuando funcionó solamente hasta el incendio, aportó $289,3 millones.
En el Instituto explicaron que la pérdida de una sala con ese nivel de participación aceleró una reorganización que ya estaba bajo análisis debido a los cambios que atraviesa la actividad, principalmente por el crecimiento del juego online y la pérdida de participación de algunas modalidades presenciales.
La reforma que habilitó los retiros
Este año, el Ejecutivo envió a la Legislatura un proyecto impulsado desde el Ministerio de Hacienda, encabezado por Víctor Fayad, que incorporó un capítulo específico para reestructurar el Instituto.
La propuesta otorgó herramientas para modificar áreas y funciones durante un año y reorganizar su personal. Entre ellas se incluyeron los retiros voluntarios, las reubicaciones dentro del Instituto o en otras dependencias estatales y la puesta en disponibilidad.
La iniciativa quedó incorporada a la Ley 9.718, sancionada definitivamente en julio. Durante el tratamiento legislativo, el Gobierno sostuvo que el objetivo era alcanzar el equilibrio económico y garantizar la sostenibilidad financiera del organismo.
Una de las herramientas que comenzó a aplicarse fue el retiro voluntario para todos los empleados del IPJyC. Quienes adhieran reciben una compensación equivalente al 120% de la indemnización correspondiente y el beneficio general estará abierto hasta el 30 de septiembre.
El Instituto cuenta actualmente con una planta de alrededor de 460 trabajadores. En la Unión de Personal de Juegos del Casino de Mendoza (UPJCM) indicaron que alrededor de 105 empleados ya presentaron su intención de acogerse al régimen.
Algunos ya completaron el procedimiento y otros todavía tienen sus trámites en curso. Desde el gremio que lidera Diego Luconi estiman que podrían sumarse otros 15 o 20 empleados sobre el cierre de la convocatoria, por lo que el número final podría superar los 120 retiros. Se trata, por ahora, de una proyección sindical.
Los 105 retiros representan aproximadamente el 22,8% de la planta actual. Si finalmente se supera la barrera de los 120, la salida equivaldría a alrededor del 26% del personal y el organismo quedaría con unos 340 empleados.
Desde el Instituto señalaron que existe un alto nivel de adhesión, pero explicaron que no darán una cifra definitiva hasta principios de octubre, debido a que las solicitudes continúan ingresando y esperan nuevas presentaciones durante los últimos días de la convocatoria.
El resultado será determinante para la siguiente etapa de reorganización, ya que recién entonces el IPJyC podrá establecer cómo quedó conformada cada área y qué puestos necesitará cubrir o reorganizar.
El paño recaudaba apenas el 29% de los salarios
La primera intervención de magnitud ocurrió el 5 de agosto, cuando el Instituto cerró Juego Vivo, el sector del Casino Central donde funcionaban los tradicionales juegos de paño.
La decisión alcanzó a 82 empleados, que fueron puestos en disponibilidad por seis meses. Durante ese período continúan cobrando sus salarios mientras se busca una nueva función para ellos.
En el IPJyC explicaron que la situación económica del área fue determinante: la recaudación de Juego Vivo alcanzaba para cubrir apenas el 29% de los salarios de sus trabajadores. El resto debía sostenerse con recursos provenientes de otras actividades del Instituto.
La diferencia con las tragamonedas también aparece en los registros de SAPIA. En julio, último mes completo antes del cierre, los casinos estatales obtuvieron $1.099 millones de beneficio por juegos electrónicos, mientras que el paño generó $45,6 millones.
En agosto, con las mesas funcionando solamente durante los primeros cinco días, el beneficio del paño fue de $6,6 millones. Las tragamonedas continuaron operando en el Casino Central.
Desde el Instituto sostienen que detrás de esa diferencia también existe un cambio en los hábitos de los jugadores. El juego online ganó espacio y las salas presenciales fueron modificando su perfil, mientras que los juegos tradicionales perdieron participación.
Qué pasará con los trabajadores en disponibilidad
Los 82 trabajadores puestos en disponibilidad tienen tres alternativas: acogerse al retiro voluntario y cobrar el 120% de la indemnización; ser reubicados dentro del Instituto o en otra dependencia del Estado; o permanecer durante seis meses bajo el régimen de disponibilidad.
Si transcurre ese período sin retiro ni reubicación, corresponde finalizar la relación laboral y pagar la indemnización ordinaria del 100%. Una parte de los empleados de Juego Vivo ya optó por el retiro voluntario.
Desde la UPJCM señalaron que entre 25 y 30 trabajadores del sector iniciaron el retiro voluntario, por lo que actualmente quedarían alrededor de 50 personas que necesitarían una reubicación si no se producen nuevas adhesiones.
El sindicato mantiene conversaciones con las autoridades del Instituto y con Recursos Humanos de la Provincia para buscar destinos. También se analizaron necesidades de personal en diferentes organismos gubernamentales, aunque las definiciones se producirían una vez cerrado el retiro voluntario.
Dentro del propio IPJyC también surgieron posibilidades. La salida voluntaria de empleados de otras áreas, entre ellas Mantenimiento, abrió vacantes que podrían ser ocupadas por trabajadores actualmente en disponibilidad.
Desde la UPJCM consideran que, por las dimensiones de la administración provincial, existe margen para reubicar a las aproximadamente 50 personas que todavía no tienen destino. El gremio puso el foco en esa alternativa desde el cierre de Juego Vivo y mantiene abierto el diálogo con las autoridades.
La disponibilidad comenzó a correr el 5 de agosto, por lo que para quienes permanezcan bajo ese régimen el plazo se extenderá hasta febrero de 2027. Una vez cerrado el período general de retiros el 30 de septiembre, el Instituto avanzará con la reorganización de su estructura y determinará las necesidades de personal de cada área.
Los casinos administrados por el Estado mendocino registraron una caída del 40,4% en la recaudación entre el primer y el segundo período de 2026, en un contexto marcado por el cierre del Casino Zona Este y el crecimiento del juego online. El IPJyC inició una reestructuración que incluye retiros voluntarios, reubicaciones y disponibilidad para trabajadores.
40,4% menos de recaudación en los casinos estatales de Mendoza. La cuenta no cerró ni siquiera con calculadora, planilla de Excel y la esperanza de que una tragamonedas pagara el rescate.
El problema tiene varias fichas sobre la mesa: el incendio que sacó de funcionamiento al Casino Zona Este, el crecimiento del juego online y un modelo presencial que viene perdiendo participación. Mientras tanto, el Instituto Provincial de Juegos y Casinos reorganiza su estructura como quien acomoda los muebles después de descubrir que la casa era bastante más grande de lo que decía el plano.
Entre enero y febrero, las salas estatales promediaron unos $1.785 millones mensuales de beneficio por juegos electrónicos y paño. Entre abril y agosto, ya sin Zona Este, el promedio cayó a aproximadamente $1.064 millones.
Zona Este aportaba cerca del 33% de la recaudación de tragamonedas de los casinos estatales. En enero produjo $783,6 millones y en febrero $654,5 millones, cifras que explican por qué su cierre no fue precisamente un detalle administrativo para archivar en una carpeta.
Pero el ajuste no se explica solamente por un incendio. El juego online también cambió el tablero y los juegos tradicionales quedaron mirando cómo parte de la clientela se fue a una pantalla, sin necesidad de estacionar, vestirse para salir ni escuchar a alguien decir que esta vez sí estaba a punto de recuperar todo.
Después apareció la otra cuenta: la del personal. El IPJyC tiene unos 460 trabajadores y alrededor de 105 ya manifestaron su intención de acogerse al retiro voluntario; la cifra podría superar los 120 cuando cierre la convocatoria.
Si se alcanza ese número, aproximadamente uno de cada cuatro empleados dejaría el organismo. El Estado todavía tiene que decidir cuántas fichas quedan sobre la mesa y en qué casillero termina cada trabajador.
Y mientras el paño cerró porque recaudaba apenas el 29% de los salarios de sus empleados, las tragamonedas siguieron funcionando. La modernización, en este caso, llegó con menos luces de neón y bastante más calculadora.