El ingeniero en minas y exfuncionario de Minería Mario Capello respaldó el potencial de la actividad cuprífera en San Juan y puso el foco en las condiciones necesarias para que los grandes proyectos puedan avanzar y generar impacto sobre la economía provincial. En ese marco, defendió el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y reclamó mayores inversiones en infraestructura.
Durante una entrevista en el programa DQE, Capello sostuvo que el esquema de incentivos puede facilitar la llegada de capitales destinados a proyectos mineros de gran escala. También señaló que iniciativas como Josemaría y El Pachón requieren obras complementarias, especialmente vinculadas con el transporte, para acompañar el desarrollo productivo.
El costo de producir cobre
Capello explicó que la producción de cobre tiene una estructura de costos elevada desde la extracción del mineral hasta la obtención de un concentrado comercializable. En ese proceso intervienen la extracción, el transporte, la trituración y la flotación, además de los salarios y los proveedores de bienes y servicios.
“El 80% en el cobre cuesta hacerlo: sacarlo de un cerro que tiene menos de 1% de cobre por tonelada y llevarlo a un concentrado del 33%”, afirmó.
La explicación apunta a dimensionar la complejidad industrial que existe detrás de la producción cuprífera. El mineral debe atravesar distintas etapas de procesamiento antes de convertirse en un concentrado apto para su comercialización.
Regalías móviles y menor presión impositiva
En otro tramo de la entrevista, Capello mencionó propuestas elaboradas desde el Grupo Sarmiento para acelerar la llegada de inversiones mineras. Entre ellas, planteó un esquema de regalías progresivas y móviles vinculadas al precio del cobre.
El planteo contempla que la carga por regalías pueda variar de acuerdo con la evolución del valor del mineral, en lugar de mantenerse bajo un esquema rígido frente a las fluctuaciones del mercado.
Además, propuso una reducción de la presión impositiva para los distintos sectores que integran la cadena productiva. En particular, mencionó la posibilidad de reducir Ingresos Brutos en la provincia, acompañando esa medida con un incremento de la actividad y el empleo.
Según la perspectiva expuesta por Capello, una explotación cuprífera de gran escala puede ampliar de manera significativa el movimiento económico de San Juan. La propuesta busca que ese crecimiento se traduzca en producción, empleo, proveedores e infraestructura.
Infraestructura para los grandes proyectos
El desarrollo de los proyectos cupríferos aparece asociado a la necesidad de contar con infraestructura suficiente para sostener operaciones de gran escala. En el caso de Josemaría y El Pachón, Capello puso especial énfasis en las inversiones necesarias para el transporte.
El debate sobre infraestructura también se relaciona con otros avances recientes de la minería sanjuanina. En mayo de 2026, el Gobierno nacional aprobó la adhesión de Vicuña al RIGI bajo la categoría de Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo, mientras que en julio se destrabaron obras eléctricas vinculadas con el desarrollo del proyecto.
Por su parte, Glencore informó en septiembre que solicitó la adhesión al RIGI de El Pachón, con una inversión de capital prevista de US$9.500 millones para su primera fase durante la próxima década.
En ese escenario, Capello planteó que el desafío para San Juan consiste en generar condiciones para que las grandes inversiones puedan convertirse en actividad económica concreta, con participación de trabajadores y empresas proveedoras locales y con obras capaces de acompañar el crecimiento.
El cobre se mantiene así como uno de los ejes de la agenda minera provincial, con proyectos de gran escala y una discusión que excede la explotación del mineral: también incluye el régimen de inversiones, la infraestructura, las regalías y la estructura tributaria que acompañará el eventual desarrollo de la actividad.
El ingeniero en minas y exfuncionario de Minería Mario Capello respaldó el RIGI como herramienta para atraer inversiones a San Juan y planteó la necesidad de ampliar la infraestructura, especialmente el transporte, para proyectos cupríferos como Josemaría y El Pachón. También propuso regalías móviles vinculadas al precio del cobre y una menor presión impositiva sobre la cadena productiva.
El cobre sanjuanino tiene un problema bastante concreto: para venderlo hay que sacarlo de un cerro, procesarlo, transportarlo y convertir una piedra con menos de 1% de cobre en un concentrado del 33%. Capello puso sobre la mesa el RIGI, las obras de infraestructura y una estructura impositiva que, según planteó, debería acompañar el tamaño de la inversión.
La idea es sencilla en el papel: que lleguen los miles de millones, se construyan caminos, se mueva el transporte y la actividad termine derramando sobre proveedores, trabajadores y otros sectores de la economía. Es como organizar un asado para 200 personas y descubrir, justo cuando llegan, que alguien se olvidó de comprar la parrilla.
Proyectos como Josemaría y El Pachón necesitan inversiones de escala, pero también infraestructura capaz de acompañarlas. Y ahí aparece uno de los clásicos de cualquier gran proyecto: la inversión puede tener apellido internacional, pero el camino, la energía, el transporte y los servicios tienen que existir en el territorio donde se pretende producir.
Capello también planteó regalías progresivas y móviles vinculadas al precio del cobre, además de una eventual reducción de Ingresos Brutos. La lógica que expuso es que, si aumenta la actividad y el empleo, la provincia pueda compensar una menor presión sobre determinados sectores con una economía más grande.
El asunto, entonces, no pasa solamente por encontrar cobre. Hay que encontrar capital, infraestructura, reglas, impuestos que no ahoguen el proyecto y una forma de que la renta minera no quede flotando en una planilla de Excel mientras la realidad espera en la banquina.
Porque en minería el cerro puede tener cobre. Lo difícil es conseguir que alrededor del cerro también funcione todo lo demás.