El yacimiento Gualcamayo, ubicado en San Juan, registró la mayor ley de oro informada hasta ahora en la historia de la mina. Minas Argentinas, empresa perteneciente a AISA Group, comunicó que el sondaje subterráneo 26QD-1649 interceptó un tramo de 1,80 metros con 1.510 gramos de oro por tonelada y 1.250 gramos de plata por tonelada.
La perforación fue realizada en el cuerpo Santiago, integrado al proyecto Carbonatos Profundos (DCP). Según los registros difundidos por la compañía, la concentración de oro supera en más de diez veces las mayores leyes obtenidas previamente durante las tareas de exploración del distrito.
Los 1.510 gramos por tonelada equivalen a 1,51 kilogramos de oro por cada tonelada de roca correspondiente a ese intervalo específico. Sin embargo, el resultado de una perforación no permite por sí mismo establecer el volumen total de mineral económicamente recuperable, por lo que la empresa continuará perforando para determinar la continuidad y extensión de la zona identificada.
El potencial de Carbonatos Profundos
El hallazgo se produjo dentro de Carbonatos Profundos, el proyecto que concentra buena parte del desarrollo futuro de Gualcamayo. De acuerdo con Minas Argentinas, el depósito posee más de 4,8 millones de onzas de oro en recursos certificados, dentro de las cuales alrededor de 2,4 millones corresponden a reservas.
A nivel de todo el distrito, la compañía informó 7,14 millones de onzas de oro en recursos medidos, indicados e inferidos. También comunicó que Carbonatos Profundos reúne aproximadamente 4,86 millones de onzas en recursos y 2,43 millones de onzas en reservas probadas y probables.
La estrategia de exploración no se apoya únicamente en esta intersección. La campaña 2026 ya superó los 19.000 metros perforados sobre una meta anual superior a los 26.000 metros, con cuatro equipos trabajando simultáneamente. Minas Argentinas estima además que la exploración realizada hasta ahora representa aproximadamente el 4% de su propiedad minera.
Una mina subterránea y una planta POX
El desarrollo previsto para Carbonatos Profundos contempla la construcción de una mina subterránea y una planta de oxidación a presión (POX) destinada al tratamiento de minerales refractarios. Según la compañía, con los recursos actualmente definidos el proyecto podría producir unas 120.000 onzas anuales durante un período mínimo de 17 años.
Minas Argentinas también informó que el plan integral asociado a la expansión de Gualcamayo contempla alrededor de US$665 millones de inversión y proyecta exportaciones por US$26.500 millones entre 2030 y 2055. Durante la etapa de construcción, la compañía estima una demanda de entre 1.000 y 1.500 trabajadores.
El proyecto ya fue aprobado dentro del RIGI
Carbonatos Profundos fue formalmente aprobado para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) mediante la Resolución 6/2026 del Ministerio de Economía, publicada el 15 de enero.
La resolución oficial establece que el proyecto busca avanzar con la exploración de las concesiones Gualcamayo 1 y Gualcamayo 2, determinar la factibilidad de Carbonatos Profundos y construir y operar la futura planta de tratamiento.
El expediente aprobado bajo el RIGI consigna US$519.647.635 en activos computables. Esa cifra corresponde específicamente a las inversiones reconocidas dentro del régimen y no necesariamente coincide con el costo total del desarrollo informado por la empresa, que ubica su plan integral en torno a US$665 millones.
Qué viene después del hallazgo
El próximo paso será determinar hasta dónde se extiende la mineralización de alta ley identificada en el cuerpo Santiago. La empresa continuará con perforaciones de definición y exploración para precisar su geometría y evaluar el eventual impacto del hallazgo sobre los recursos y reservas del proyecto.
Desde la compañía remarcaron que el dato debe interpretarse dentro de una estrategia más amplia de exploración y desarrollo. El resultado aporta nueva información geológica a un proyecto que ya cuenta con recursos certificados, infraestructura existente y una planificación de largo plazo destinada a extender la vida productiva de Gualcamayo.
El yacimiento sanjuanino Gualcamayo registró la mayor ley de oro informada hasta ahora en su historia. El sondaje 26QD-1649 interceptó 1,80 metros con 1.510 gramos de oro y 1.250 gramos de plata por tonelada en el cuerpo Santiago, dentro de Carbonatos Profundos. La compañía continuará perforando para determinar la continuidad y extensión de la mineralización.
Gualcamayo decidió que una campaña de exploración convencional era demasiado aburrida y puso sobre la mesa un número capaz de hacer que cualquier geólogo vuelva a mirar el informe dos veces: 1.510 gramos de oro por tonelada. Traducido al idioma de quienes no desayunan con tablas de perforación, son 1,51 kilos de oro por tonelada de roca en un tramo de 1,80 metros. La clase de resultado que convierte una perforación en tema de conversación mucho más allá del campamento minero.
El dato salió del sondaje 26QD-1649, realizado en el cuerpo Santiago de Carbonatos Profundos, y según Minas Argentinas supera en más de diez veces las mayores leyes obtenidas anteriormente durante la exploración del yacimiento. Eso no significa que debajo de cada piedra haya una caja fuerte esperando ser abierta: ahora viene justamente la parte menos espectacular y más importante, que consiste en seguir perforando para descubrir si esa mineralización tiene continuidad, volumen y sentido económico.
La diferencia es que Gualcamayo no es un punto perdido en un mapa esperando caminos, energía y campamentos. El distrito ya tiene infraestructura y una operación existente, mientras Carbonatos Profundos concentra buena parte de la apuesta futura de la compañía. Así, el hallazgo aparece justo cuando el proyecto prepara el salto hacia una mina subterránea y una planta de oxidación a presión. El subsuelo, aparentemente, decidió colaborar con el departamento de planificación.
El proyecto tiene además aprobación para ingresar al RIGI y la empresa calcula un desarrollo total de alrededor de US$665 millones. La resolución oficial, sin embargo, consigna US$519,6 millones en activos computables dentro del régimen, una diferencia que responde al alcance específico de las inversiones reconocidas bajo ese esquema. Es decir, incluso cuando aparecen 1,51 kilos de oro por tonelada, la minería sigue demostrando que siempre habrá lugar para una nota al pie contable.