Argentina analiza dos propuestas para incorporar tres submarinos de ataque de propulsión convencional a la Armada, en una operación cuyo financiamiento aparece como uno de los puntos centrales para la definición.
Durante una exposición, el almirante Dalle Nogare confirmó que tanto Alemania como Francia ofrecen financiar el 100 % de la operación vinculada con la provisión de las tres unidades.
El financiamiento, una de las claves de la negociación
Según lo señalado por el alto mando, las propuestas cuentan con el respaldo de los respectivos gobiernos de los países oferentes, lo que permite sostener esquemas de financiamiento integral para concretar la adquisición.
El apoyo oficial a las empresas involucradas constituye uno de los elementos relevantes dentro de la evaluación, junto con los plazos previstos para la operación y las características de cada propuesta.
Una decisión que excede el análisis militar
Dalle Nogare remarcó además que la Argentina se encuentra frente a una decisión de carácter geopolítico y de largo plazo, por lo que la definición no recaerá exclusivamente sobre las Fuerzas Armadas.
Los militares tienen a su cargo la evaluación técnica y el análisis de las distintas alternativas, pero será el Poder Político el que deberá adoptar la decisión final respecto de cuál de las dos opciones será seleccionada.
De esta manera, las propuestas de Alemania y Francia llegan a la etapa decisiva con el respaldo y aval de sus respectivos gobiernos para avanzar con la operación.
La resolución definitiva queda ahora en manos de la Casa Rosada, que deberá optar por una de las alternativas para avanzar en la recuperación de esta capacidad estratégica de la Armada Argentina.
Argentina evalúa dos propuestas para incorporar tres submarinos de ataque de propulsión convencional a la Armada, con ofertas respaldadas por Alemania y Francia. Según confirmó el almirante Dalle Nogare, ambos países financiarían el 100 % de la operación. La definición tendrá además un componente geopolítico y deberá ser tomada por el poder político.
La compra de submarinos para la Armada Argentina entró en esa fase donde la discusión deja de ser únicamente técnica y empieza a hablar el idioma que entiende cualquier administración pública: financiamiento, plazos y geopolítica. Alemania y Francia, cada una con su propuesta bajo el brazo, ofrecen cubrir el 100 % de la operación para tres unidades. En términos diplomáticos, es una competencia industrial; en términos más terrenales, es ver quién logra sentarse más cerca de la lapicera final de la Casa Rosada.
El almirante Dalle Nogare dejó claro que los militares hacen lo que les corresponde: evaluar, comparar, analizar capacidades y revisar números hasta que las tablas de Excel empiecen a parecer cartas náuticas. Pero la decisión definitiva no será castrense. Será política, porque comprar submarinos no es elegir entre dos modelos de electrodomésticos: implica comprometer décadas de operación, mantenimiento, entrenamiento, doctrina y vínculos estratégicos con el país proveedor.
El dato que cambia buena parte de la ecuación es el respaldo estatal. Las empresas involucradas no llegan solas a la negociación, sino acompañadas por sus respectivos gobiernos, que avalan el esquema financiero. Eso convierte la adquisición en algo bastante más amplio que una simple compra militar y le agrega una capa diplomática que seguramente tendrá más reuniones, carpetas y cafés de oficina que cualquier submarino horas bajo el agua.
Ahora la pelota queda en la Casa Rosada. Alemania y Francia hicieron sus movimientos, la Armada entregó sus evaluaciones y el Estado deberá decidir qué vínculo estratégico quiere construir alrededor de una capacidad naval que Argentina busca recuperar. El ganador todavía no está definido; lo único seguro es que, en esta competencia, ambos candidatos llegaron con la financiación resuelta y con bastante interés en quedarse con un contrato que tendrá consecuencias durante décadas.