La banda del Servicio Penitenciario Provincial de San Juan celebró su primer aniversario con la incorporación de instrumentos musicales y la habilitación de un espacio propio para ensayar. Las mejoras permitirán organizar las actividades del grupo y resguardar su equipamiento.
La celebración se realizó en el camping de la institución y reunió a personal penitenciario, instructores, familiares e invitados especiales. Participaron el secretario de Estado de Seguridad y Orden Público, Enrique Delgado; el director del organismo, Carlos Suárez; y la subdirectora, Norma Iragorre.
Una donación y un lugar para los ensayos
Durante el encuentro se entregaron instrumentos donados por Carlos Cerimedo, efectivo retirado de la Policía de San Juan. El aporte se incorporará al equipamiento utilizado por la agrupación en su preparación y en las presentaciones institucionales.
El área de Infraestructura acondicionó y habilitó el espacio destinado a la banda. Además de funcionar como lugar de ensayo, permitirá guardar los instrumentos en mejores condiciones.
Desde su creación, la agrupación acompaña ceremonias y actos oficiales dentro del Servicio Penitenciario. La incorporación de recursos y la disponibilidad de un lugar propio se suman a la capacitación de sus integrantes.

El trabajo que sostuvo el primer año
Delgado atribuyó la concreción del proyecto a la perseverancia de un grupo de penitenciarios. También destacó el acompañamiento de las autoridades y de otras fuerzas durante el desarrollo de la iniciativa.
Iragorre recordó que la propuesta comenzó de manera sencilla y señaló que su continuidad se sostuvo con ensayos y capacitación permanente. La subdirectora destacó el trabajo de quienes integran la banda.
Rolando Díaz, coordinador de la agrupación, consideró que su consolidación fortalece el sentido de pertenencia institucional y contribuye al vínculo con la comunidad. El nuevo espacio quedará destinado a la preparación del grupo y al cuidado del equipamiento incorporado.
La Banda de Música del Servicio Penitenciario de San Juan celebró su primer año con nuevos instrumentos y un espacio para ensayar. La donación fue realizada por el policía retirado Carlos Cerimedo. El área de Infraestructura acondicionó el lugar, que también permitirá resguardar el equipamiento. La agrupación participa en ceremonias y actos oficiales de la institución.
La banda del Servicio Penitenciario cumplió un año y recibió instrumentos y un lugar propio para ensayar. El aniversario dejó dos incorporaciones concretas para una agrupación que acompaña ceremonias y actos oficiales. Una buena noticia con una ventaja poco frecuente en los balances institucionales: los avances se pueden ver y, en este caso, también escuchar.
Los instrumentos fueron donados por Carlos Cerimedo, efectivo retirado de la Policía de San Juan. El aporte suma equipamiento para continuar el trabajo del grupo. En una ceremonia pública, los discursos pueden extenderse sin demasiados accesorios; para que entre la música, en cambio, hacen falta herramientas bastante más específicas que un micrófono y una carpeta.
El área de Infraestructura acondicionó un espacio destinado a los ensayos y al resguardo de los instrumentos. Es una mejora sencilla de explicar y útil para organizar las actividades. La partitura puede estar impecable, pero también viene bien resolver una cuestión menos artística: tener dónde practicarla y dónde guardar todo cuando termina la jornada.
Enrique Delgado destacó la perseverancia de los penitenciarios que impulsaron el proyecto, mientras Norma Iragorre subrayó los ensayos y la capacitación permanente. Hay algo saludable en ese reconocimiento al trabajo sostenido. Hasta el protocolo más solemne necesita que alguien se siente a estudiar antes: la afinación conserva la mala costumbre de no salir publicada automáticamente en ninguna resolución.
El coordinador Rolando Díaz vinculó la consolidación de la banda con el sentido de pertenencia y el acercamiento a la comunidad. El primer aniversario encuentra al grupo con más recursos y un espacio preparado para continuar. La institución puso el lugar, una donación sumó instrumentos y sus integrantes sostienen los ensayos: una combinación en la que, por suerte, el cierre del discurso puede dar paso a la música.
