El economista Roberto Cachanosky cuestionó la política monetaria del Gobierno y sostuvo que la inflación no logra bajar con mayor velocidad porque continúa la emisión de pesos.
“El problema es que siguen emitiendo moneda, y muy fuerte”, afirmó al analizar la evolución de los precios y las explicaciones oficiales sobre el proceso de desinflación.
Cachanosky también remarcó que la inflación de septiembre fue del 1,9% y señaló que ese registro quedó lejos de las previsiones de inflación cero mencionadas anteriormente por el presidente Javier Milei.
Las críticas a las proyecciones sobre inflación
El economista recordó que Milei había realizado distintas proyecciones sobre el momento en que la inflación dejaría de ser un problema.
El Presidente “dijo en noviembre de 2023 que ´entre mediados y fines de 2025, la inflación se iba a acabar en la Argentina´”, sostuvo Cachanosky.
Luego agregó: “Después lo corrigió y dijo allá por octubre de 2025 que un alumno de un amigo suyo que es profesor de moneda había detectado que el tiempo era de 26 meses con lo cual la baja de la inflación y que empezaba la inflación con 0, iba a ser en agosto de este año”.
“Obviamente no fue cero”, remarcó en un video difundido a través de sus redes sociales.
“No existe un delay”
Cachanosky también cuestionó la explicación basada en un rezago entre las medidas monetarias y la evolución de los precios.
“El problema que está teniendo Milei es en primer lugar no existe tal cosa como un delay de inflación, se puede bajar mucho más rápido”, argumentó.
“Él sigue con esa historia del delay. Eso ya fue refutado por Sargent, un premio Nobel de Economía que demostró que no existe tal delay en un trabajo The Ends of Four Big Inflations”, afirmó.
Luego planteó la pregunta central de su análisis: “¿Por qué la inflación no baja?”.
Su respuesta fue directa: “Porque siguen emitiendo. Siguen emitiendo para comprar dólares”.
Cachanosky sostuvo que la emisión monetaria puede responder a diferentes razones y no solamente al déficit fiscal.
“Ellos vendieron que la única causa de la inflación es el déficit fiscal. Y no es eso. El Banco Central puede emitir pesos para comprar dólares, por el déficit fiscal o porque abastece al sistema financiero en una crisis”, explicó.
También afirmó que “la cantidad de dinero, de pesos circulando en la economía aumentó cinco veces desde que llegó Milei al gobierno” y consideró que allí se encuentra una de las claves para explicar la persistencia de la inflación.
Advertencias sobre salarios y actividad
“El problema es que siguen emitiendo moneda, y muy fuerte. Entonces la inflación no le va a bajar. Va a seguir en estos niveles”, afirmó el economista.
Según su análisis, esa situación continuará afectando los ingresos de los trabajadores mientras la actividad económica permanece debilitada.
“Los salarios van a seguir siendo golpeados y mientras tanto la economía sigue sin arrancar”, expresó.
Finalmente, Cachanosky describió un escenario que consideró complejo por la combinación entre precios, actividad y mercado laboral.
“Estamos en una situación bastante delicada: inflación con recesión y aumento de la desocupación con trabajo precarizado, que son todos los que hoy trabajan en el mercado informal y ganan la mitad de lo que gana alguien en el mercado formal”, concluyó.
El economista Roberto Cachanosky cuestionó la estrategia antiinflacionaria del Gobierno y sostuvo que la inflación no baja porque continúa la emisión de pesos, especialmente para la compra de dólares. También rechazó la existencia de un “delay” prolongado entre la política monetaria y los precios, y advirtió sobre salarios, recesión, empleo informal y desocupación
Roberto Cachanosky volvió a cargar contra la política monetaria del Gobierno con una tesis bastante menos sofisticada que cualquier modelo econométrico de 200 páginas: si siguen apareciendo pesos, la inflación difícilmente desaparezca por voluntad propia. Según el economista, el problema está en que el Banco Central continúa emitiendo, especialmente para comprar dólares, mientras el Gobierno insiste en explicar la dinámica de precios a través de un supuesto rezago temporal.
Cachanosky también recordó las distintas fechas en las que Javier Milei proyectó el final de la inflación. Primero fue entre mediados y fines de 2025; después apareció otro calendario que corría el objetivo hacia agosto de 2026. Septiembre terminó con una inflación del 1,9%, bastante lejos del cero prometido. La inflación, una vez más, demostró tener cierta resistencia a respetar cronogramas presidenciales.
El economista rechazó además la idea del “delay” y apeló a trabajos académicos para sostener que los procesos inflacionarios pueden desacelerarse más rápido. A su entender, el diagnóstico oficial pone demasiado énfasis en el déficit fiscal y no suficiente en otras fuentes posibles de emisión monetaria. En otras palabras, para Cachanosky, cerrar una canilla mientras otra sigue abierta no convierte automáticamente el piso en un lugar seco.
Su advertencia final fue más amplia: inflación todavía positiva, actividad estancada, salarios bajo presión y mayor precarización laboral. El cuadro que describe está lejos de ser celebratorio y apunta a una economía que, según su lectura, continúa esperando el despegue mientras discute si el problema es el motor, el combustible o el tablero de instrumentos
