El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 53 desestimó por inexistencia de delito y archivó la denuncia por usura contra Marcos Galperin, vinculada con los préstamos de Mercado Pago. La decisión fue dictada el lunes 28 de septiembre y trascendió públicamente durante los últimos días.
La presentación había sido impulsada por Gabriel Solano, dirigente del Partido Obrero. Cuestionaba los costos del financiamiento y solicitaba frenar los cobros mientras se investigaban las condiciones de los préstamos.
El fundamento del archivo
La fiscalía consideró que no se había acreditado el aprovechamiento de la necesidad, la ligereza o la inexperiencia de una persona determinada. El juzgado coincidió con ese análisis y dispuso cerrar el expediente penal.
Ese requisito está contemplado en el artículo 175 bis del Código Penal. La norma sanciona la obtención de intereses o ventajas económicas evidentemente desproporcionadas mediante el aprovechamiento de esas circunstancias personales, así como la exigencia de garantías extorsivas.
De acuerdo con los fundamentos difundidos, la fiscalía ubicó las controversias sobre tasas e intereses en el ámbito civil y comercial o ante los organismos de defensa del consumidor.
Qué había solicitado Solano
El dirigente presentó la denuncia inicial en agosto contra Galperin y los responsables de la política de tasas de la compañía. Posteriormente amplió el planteo y solicitó una medida cautelar para suspender el cobro de los préstamos.
En el comunicado que acompañó su pedido, Solano sostuvo que los costos eran desproporcionados y reclamó revisar las obligaciones de los deudores. También planteó recalcular saldos y reintegrar pagos si se determinaba que se habían cobrado importes abusivos.
La discusión sobre el financiamiento digital continuó en el plano público. El lunes 12 de octubre, Galperin cuestionó la forma en que se informa el costo financiero de los préstamos, mediante un ejemplo de crédito ofrecido por Mercado Pago.
El archivo del expediente siguió el criterio fiscal sobre los requisitos de la figura penal. Para los cuestionamientos sobre las condiciones contractuales, el dictamen señaló las vías civiles, comerciales y de defensa del consumidor.
El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 53 archivó la denuncia por usura contra Marcos Galperin por créditos de Mercado Pago. La resolución del 28 de septiembre coincidió con la fiscalía, que consideró no acreditado el aprovechamiento de la necesidad, ligereza o inexperiencia de una persona determinada. Gabriel Solano había cuestionado los costos y pedido suspender los cobros.
La denuncia por usura contra Galperin terminó archivada y la discusión sobre los intereses quedó señalada para otras ventanillas. El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 53 compartió el criterio fiscal y desestimó la presentación. El expediente encontró una respuesta penal; el debate sobre cuánto cuesta financiarse sigue teniendo bastante más recorrido que el trámite que acaba de cerrarse.
El punto decisivo fue el aprovechamiento de la necesidad, la ligereza o la inexperiencia de una persona determinada, uno de los requisitos del delito. La fiscalía consideró que esa circunstancia no estaba acreditada. El Código Penal tiene su propia lista de condiciones: una cifra puede encender toda la discusión pública y, aun así, el expediente exige completar cada casillero antes de avanzar.
Gabriel Solano había denunciado los costos de los préstamos y después pidió suspender los cobros mientras se investigaba. Su planteo también incluía recalcular las deudas y devolver pagos si se determinaba que correspondía. La presentación proponía revisar la cuenta completa, aunque el camino penal terminó antes de llegar al resultado que buscaba el denunciante.
Según el criterio fiscal difundido, las controversias sobre tasas e intereses deben discutirse en el fuero civil y comercial o ante defensa del consumidor. La disputa cambia así de mostrador posible. El financiamiento digital promete resolver operaciones desde el teléfono; cuando aparecen los desacuerdos, la arquitectura institucional recupera toda su afición por los pasillos y las competencias.
En paralelo, Galperin cuestionó públicamente cómo se informa el costo financiero de los créditos, otro capítulo de la discusión sobre préstamos digitales. Entre tasas, indicadores y vías judiciales, hay explicaciones para varias pantallas. La experiencia conserva una curiosa asimetría: para pedir un crédito alcanza una aplicación; para discutir sus condiciones hace falta entender bastante más que el botón de aceptar.
