Al miércoles 28 de octubre, el proyecto impulsado por María Laura Lucchini Minuzzi, jueza del Juzgado de Familia N.º 9 de Morón, esperaba autorización de la Suprema Corte bonaerense para una prueba piloto, según informaron medios locales. El directorio de la Suprema Corte bonaerense confirma su cargo.

La propuesta no es un servicio disponible en San Juan ni una aplicación de descarga libre. El acceso previsto sería mediante un enlace del circuito judicial, para progenitores con causas en trámite.

Cómo revisaría los mensajes

Según las descripciones publicadas, antes de enviar un mensaje la inteligencia artificial detectaría expresiones que podrían agravar una discusión y sugeriría una formulación más asertiva. Quien escribe podría rechazar la propuesta y enviar su texto original.

El diseño conservaría el mensaje inicial, la sugerencia y la versión finalmente enviada. Los intercambios no podrían modificarse después de enviados. El registro buscaría conservar la conversación completa para una eventual presentación judicial.

Según informaron medios locales, el proyecto prevé exportar la conversación para su eventual presentación judicial, con opciones como un PDF para adjuntar al expediente digital y una exportación con firma digital. La revisión judicial no sería permanente: podría activarse a pedido del abogado de una de las partes.

Qué organiza y cómo prevé tratar los datos

Además de la mensajería, Vínculos reuniría un calendario compartido, organización de gastos e información escolar para coordinar aspectos cotidianos de la crianza. La IA podría proponer cambios en los mensajes, pero las decisiones seguirían a cargo del juez; la herramienta no reemplazaría a abogados ni a equipos interdisciplinarios.

Lucchini Minuzzi dijo que la plataforma no se entrenó con casos reales ni con mensajes de las familias. También afirmó que los mensajes se encriptan y que no se usan para entrenar la IA. Esas afirmaciones no cuentan con una auditoría técnica o una política de privacidad pública que permita comprobar su alcance.

No se informó quién alojaría los datos, qué proveedor de inteligencia artificial procesaría los mensajes, quién podría acceder a ellos, cuánto tiempo se conservarían los chats ni si podrían borrarse. Tampoco se comunicaron el costo, la eventual existencia de una versión gratuita, la cantidad de familias del piloto o una fecha posible de inicio.