El papa León XIV visitó este sábado 7 de noviembre el barrio Casavalle, en el norte de Montevideo, en el marco de la primera visita de un pontífice a Uruguay en 38 años, desde el viaje de Juan Pablo II. Durante la recorrida a pie por calles de tierra, el Pontífice estuvo acompañado por el arzobispo de Montevideo, el cardenal Daniel Sturla, y saludó a vecinos en las inmediaciones de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, donde se congregaron alrededor de 12.000 personas.
La actividad en la capital uruguaya se concretó después de que León XIV celebrara, en la misma jornada, su primera misa en el país en la ciudad de Paysandú. En Casavalle, una de las zonas más postergadas de la capital, el Papa bendijo casas construidas por el proyecto parroquial Familias de Guadalupe y pronunció un mensaje enfocado en la situación social y la inseguridad.
En su mensaje, el Pontífice remarcó que la sociedad no puede acostumbrarse a la vulnerabilidad: «No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver». En ese sentido, sostuvo que no es posible acallar la conciencia cuando una madre carece de recursos para alimentar a sus hijos, y pidió que la Iglesia, la comunidad civil y el Estado articulen esfuerzos en conjunto sin que nadie permanezca sumido en sus propios asuntos.
Cómo sigue la gira en la Argentina
La agenda pastoral continuará en territorio argentino. El acto central está programado para el lunes 9 de noviembre frente al Monumento de los Españoles, en el barrio porteño de Palermo. Como antesala de la celebración litúrgica, el papamóvil realizará un trayecto de unos 2,3 kilómetros a lo largo de la Avenida del Libertador para saludar a los asistentes.
El papa León XIV visitó este sábado 7 de noviembre el barrio Casavalle, en Montevideo, donde bendijo viviendas sociales y alertó sobre la pobreza infantil. En la primera visita papal a Uruguay en 38 años, el Pontífice congregó a unas 12.000 personas antes de viajar a Buenos Aires para encabezar una misa el lunes 9 en Palermo.
Treinta y ocho años pasaron desde que Juan Pablo II pisó tierra oriental, pero este sábado 7 de noviembre el papa León XIV decidió saldar la deuda histórica con una maratón digna de un atleta de élite. Tras celebrar su primera misa en Paysandú, el pontífice se trasladó sin escalas al norte de Montevideo para caminar a pie las calles de tierra del barrio Casavalle. Flanqueado por el cardenal Daniel Sturla y ante una multitud fervorosa de unas 12.000 personas frente a la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, bendijo las viviendas sociales del proyecto Familias de Guadalupe, demostrando que la fe vaticana no le teme al polvo ni al desgaste de suelas.
Lejos del protocolo edulcorado, el mensaje papal apuntó directo a la mandíbula de la realidad social y la inseguridad. Sin rodeos diplomáticos, León XIV advirtió que la indiferencia comunitaria no tiene cabida y remarcó: «No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver». Subrayó además que resulta inconcebible acallar la conciencia cuando una madre carece de recursos para alimentar a sus hijos, exigiendo que el Estado, la Iglesia y la comunidad civil articulen esfuerzos conjuntos en lugar de que cada cual permanezca sumido en sus propios asuntos.
La caravana no concede un segundo de descanso y ahora la comitiva prepara las valijas para cruzar a la Argentina. El lunes 9 de noviembre, el acto central se instalará frente al Monumento de los Españoles, en pleno barrio porteño de Palermo. Como antesala litúrgica, el papamóvil desfilará a lo largo de 2,3 kilómetros por la Avenida del Libertador para saludar a los asistentes, en lo que promete ser un verdadero examen de resistencia para el tránsito metropolitano y los nervios de la custodia.
