El encuentro se disputó este sábado 7 de noviembre en la cancha del Club Atlético San Isidro, conocida tradicionalmente como La Catedral. Con este resultado, Newman sumó su segunda corona consecutiva en la máxima categoría del rugby de Buenos Aires, luego de haber obtenido el campeonato en 2025 ante el San Isidro Club.
El desarrollo comenzó con ventaja inicial para Newman a partir de un penal de su apertura Gonzalo Gutiérrez Taboada. La primera etapa mantuvo un trámite cerrado y dinámico que concluyó con un marcador parcial de 20-17 en favor de Newman.
La remontada decisiva y el desenlace por un punto
En el segundo tiempo Hindú logró revertir la cuenta hasta posicionarse 32-26 al frente. Newman reaccionó con una maniobra colectiva que culminó en el try de Santiago Marolda, convertido de inmediato por Gutiérrez Taboada para fijar el 33-32 definitivo.
A doce minutos del cierre, Hindú dispuso de una oportunidad neta para recuperar el liderazgo en el tanteador. El back Bautista Farisé ejecutó un penal de posición accesible, pero el envío se estrelló contra uno de los postes y evitó los dos puntos que habrían modificado el desenlace.
La intensidad de la final dejó sanciones disciplinarias en ambas formaciones: Martín Cancelliere recibió tarjeta amarilla en Hindú, mientras que Lucas Marguery y el propio Gutiérrez Taboada debieron salir diez minutos en Newman. Además, el centro Simón Prince abandonó la cancha por una lesión en la rodilla y fue sustituido por Justo Ortiz Basualdo, protagonista del último despeje defensivo.
Newman se consagró bicampeón del URBA Top 14 al vencer 33-32 a Hindú este sábado 7 de noviembre en la cancha de CASI. Tras ir perdiendo 32-26 en el segundo tiempo, el equipo dio vuelta el marcador con un try de Santiago Marolda y la patada de Gonzalo Gutiérrez Taboada. Hindú falló un penal al palo en el cierre.
El sábado 7 de noviembre en La Catedral del Club Atlético San Isidro, el universo deportivo ratificó que las leyes de la física y el azar conspiran abiertamente a favor de Newman. Tras haber alcanzado la gloria en 2025 ante el San Isidro Club, el conjunto bordó de Benavídez conquistó su bicampeonato en el URBA Top 14 tras doblegar 33-32 a Hindú, en una final no apta para hipertensos que merecía banda sonora de suspenso cinematográfico. La contienda comenzó con la brújula calibrada por un penal de Gonzalo Gutiérrez Taboada, preludio de una primera mitad asfixiante que concluyó con un parcial de 20-17 favorable a los de Benavídez y dejó las coronarias de ambas parcialidades al borde del colapso.
La segunda etapa se transformó en un drama con tintes de tragedia griega cuando Hindú dio vuelta el marcador para adelantarse 32-26, forzando una reacción heroica de Newman que culminó con el try de Santiago Marolda y la posterior conversión del incansable Gutiérrez Taboada para sellar el 33-32 definitivo. No obstante, el guion todavía reservaba un pico de histeria colectiva a doce minutos del epílogo: Bautista Farisé dispuso de un penal en posición sumamente accesible para inclinar la balanza, pero el remate se estrelló con violencia contra el poste, comprobando que hasta la madera de los palos decidió alinearse con el destino del campeón.
El desenlace fue una ruleta rusa disciplinaria donde Martín Cancelliere vio la tarjeta amarilla en Hindú, mientras que Lucas Marguery y el propio Gutiérrez Taboada purgaron diez minutos afuera en Newman para emparejar los nervios. Ni siquiera la dolorosa salida de Simón Prince por una lesión en la rodilla desmoronó la trinchera bordó, gracias al providencial ingreso de Justo Ortiz Basualdo, responsable de ejecutar el último despeje salvador que desató el delirio y coronó una hazaña resuelta por la distancia microscópica de un solo punto.
