El presidente Javier Milei le tomó juramento este martes a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete durante una ceremonia realizada en el Salón Blanco de la Casa Rosada. El dirigente asumió formalmente en reemplazo de Manuel Adorni, quien presentó su renuncia en medio de cuestionamientos de sectores aliados al oficialismo por la investigación judicial que enfrenta por presunto enriquecimiento ilícito.
Luego de que el escribano de Gobierno leyera el Decreto Presidencial 548/26, Diego César Santilli prestó juramento y quedó oficialmente al frente de la Jefatura de Gabinete. Tras el acto protocolar, el flamante funcionario compartió un abrazo con Milei y con el saliente Adorni.
Una ceremonia con fuerte respaldo político
El acto comenzó a las 17.30 y reunió a 14 gobernadores de distintos espacios políticos, en una señal interpretada como un respaldo institucional al Gobierno nacional en el marco del recambio de uno de los principales cargos del Poder Ejecutivo.
Entre los mandatarios presentes estuvieron Marcelo Orrego, Raúl Jalil, Leandro Zdero, Juan Pablo Valdés, Carlos Sadir, Alfredo Cornejo, Rolando Figueroa, Alberto Weretilneck, Claudio Vidal, Osvaldo Jaldo, Rogelio Frigerio, Gustavo Sáenz, Jorge Macri y Martín Llaryora.
El cambio en la Jefatura de Gabinete
Con la jura de Santilli, el Gobierno nacional concretó un cambio clave en el Gabinete y buscó exhibir una imagen de respaldo político con la presencia de gobernadores de distintos distritos, en un contexto marcado por la salida de Adorni y la intención de fortalecer la gestión del Poder Ejecutivo.
El presidente Javier Milei tomó juramento este martes a Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete durante un acto en la Casa Rosada. La ceremonia contó con la presencia de 14 gobernadores de distintos espacios políticos y se produjo tras la renuncia de Manuel Adorni, en un contexto de cuestionamientos judiciales que precipitaron su salida del cargo.
Catorce gobernadores en el Salón Blanco para una jura. No es la foto de un nuevo pacto federal, pero tampoco una reunión de consorcio: cuando semejante cantidad de mandatarios coincide en una ceremonia, el mensaje suele pesar más que el decreto.
En política, las imágenes viajan más rápido que los expedientes. Mientras un funcionario sale por una investigación judicial, otro entra con abrazos, aplausos y una escenografía que parece diseñada para recordar que el Gobierno todavía consigue llenar la foto oficial con dirigentes de distintos colores. Como cuando un concesionario acomoda los autos más brillantes en la vidriera aunque el taller siga trabajando puertas adentro.
La salida de Manuel Adorni dejó un casillero demasiado importante como para resolverlo con discreción. Por eso la ceremonia tuvo todo el protocolo posible: decreto leído, juramento, abrazo y una fila de gobernadores que funcionó como respaldo institucional y, al mismo tiempo, como recordatorio de que la política nunca desperdicia una oportunidad para comunicar sin decir una palabra.
Entre los presentes hubo mandatarios de diferentes espacios políticos, una postal poco habitual en tiempos donde los acuerdos suelen durar menos que una promoción bancaria. La escena buscó transmitir estabilidad en medio del recambio de una de las áreas más sensibles del Poder Ejecutivo.
Diego Santilli asumió así la conducción de la Jefatura de Gabinete con una señal política cuidadosamente construida alrededor de su desembarco. Porque en la Argentina un abrazo protocolar puede valer más que veinte conferencias de prensa. Y una buena foto, por un rato, siempre discute menos que la realidad.
