Una pericia incorporada a la investigación judicial determinó que los teléfonos de Moyano y Arizaga registraron actividad en celdas cercanas al Aira Apart Hotel durante el 1, el 7 y el 11 de septiembre.
El análisis comparó registros de antenas correspondientes a dos empresas de telefonía con el objetivo de establecer la ubicación aproximada de los dispositivos durante las fechas que quedaron bajo investigación.
La medida forma parte de una pesquisa paralela por una presunta desobediencia a la prohibición de acercamiento vigente entre ambos.
Las coincidencias detectadas por la pericia
La coincidencia más extensa registrada por los investigadores se produjo entre la noche del 1 de septiembre y la tarde del 3.
El teléfono de Arizaga comenzó a emitir señal en la zona a las 23:42 del 1 y permaneció activo hasta las 15:55 del 3, durante casi 40 horas. Durante ese mismo período, el dispositivo de Moyano registró actividad desde las 4:29 del 1 hasta las 23:50 del 3.
El 7 de septiembre volvió a detectarse actividad de ambos teléfonos en celdas próximas al establecimiento. El celular de la joven registró señal entre las 00:20 y las 11:06, mientras que el de Moyano lo hizo desde las 2:33 hasta las 21:27.
La tercera coincidencia apareció el 11 de septiembre. Ese día, el dispositivo de Arizaga permaneció activo en la zona entre las 00:08 y las 23:42, mientras que el del dirigente sindical registró actividad entre las 3:13 y las 9:12.
Investigan una posible desobediencia
La fiscal Florencia Nocerez incorporó al expediente una investigación destinada a determinar si ambos coincidieron en el Aira Apart Hotel, ubicado en avenida Belgrano 538, pese a la existencia de una prohibición judicial de acercamiento.
El expediente paralelo comenzó luego de publicaciones en redes sociales que señalaban la posibilidad de que ambos hubieran estado en ese establecimiento.
Con el objetivo de establecer si Arizaga ingresó al hotel mientras Moyano permanecía alojado allí entre el 31 de agosto y el 11 de septiembre, la Fiscalía solicitó información al establecimiento, secuestró grabaciones de las cámaras de seguridad e incorporó registros telefónicos.
También fueron agregados los resultados del análisis de geolocalización de los celulares, realizado por la Unidad Especializada en Violencia de Género, Diversidad y Discriminación del Cuerpo de Investigaciones Judiciales, organismo dependiente del Ministerio Público Fiscal porteño.
La Fiscalía especializada en violencia de género busca además garantizar el resguardo de la joven y prevé que pueda ampliar su declaración con acompañamiento de un equipo interdisciplinario y bajo condiciones especiales de protección.
Por el momento no existe una fecha determinada para esa instancia, ya que la convocatoria dependerá del regreso de Arizaga al país.
La restricción judicial continúa vigente
Mientras avanza la investigación, la medida judicial que impide el contacto entre ambos continúa vigente en territorio argentino. La disposición establece que Moyano no puede acercarse a menos de 300 metros de Arizaga ni comunicarse con ella.
La causa original se inició el 4 de agosto, después de que Arizaga fuera vista corriendo semidesnuda por avenida del Libertador, en el barrio porteño de Belgrano. La intervención de la Policía de la Ciudad derivó en la apertura de un expediente destinado a establecer qué había sucedido previamente en el departamento del ex diputado.
En medio de la investigación, el dirigente sindical realizó además una publicación en redes sociales en la que escribió: “Antes roto que doblarme, antes muero que dejarte”.
En una de las fotografías difundidas también pudo observarse un collar que habría sido un regalo del ex diputado para su novia. La Justicia continúa evaluando todos los elementos incorporados mientras permanece abierta la investigación sobre el eventual incumplimiento de la medida de restricción.
Una pericia de geolocalización incorporada a una causa judicial determinó que los teléfonos de Moyano y Arizaga registraron actividad en celdas cercanas a un hotel de la Ciudad de Buenos Aires durante el 1, 7 y 11 de septiembre. La Fiscalía investiga una presunta desobediencia a la restricción que impide al dirigente acercarse a menos de 300 metros o comunicarse con la joven.
La investigación judicial sumó uno de esos elementos capaces de convertir una antena de telefonía en testigo involuntario: los registros de los celulares de Moyano y Arizaga mostraron actividad en celdas próximas al mismo hotel durante tres jornadas de septiembre. No alcanza, por sí solo, para colocar a dos personas dentro de una misma habitación, pero sí para agregarle al expediente una coincidencia geográfica bastante más precisa que el clásico “andaba por la zona”.
La Fiscalía intenta determinar si ambos estuvieron en el Aira Apart Hotel pese a que existe una restricción judicial que prohíbe el acercamiento y la comunicación. Para despejar la duda, el expediente reunió registros del alojamiento, grabaciones de cámaras y datos telefónicos. Una combinación que confirma algo que la era digital viene enseñando con notable insistencia: desaparecer del mapa resulta considerablemente más difícil cuando el teléfono sigue conversando con antenas.
La coincidencia más prolongada se dio entre el 1 y el 3 de septiembre. Los dispositivos registraron actividad durante extensas franjas horarias en la zona, mientras otras coincidencias aparecieron el 7 y el 11. Ahora la Justicia deberá determinar qué significado tienen esos registros y si constituyen evidencia suficiente de un eventual incumplimiento de la medida.
La causa original, además, continúa atravesada por un episodio delicado ocurrido en agosto, cuando Arizaga fue encontrada corriendo semidesnuda por avenida del Libertador. Por eso, el expediente mantiene intervención especializada en violencia de género y prevé nuevas medidas de resguardo antes de una eventual ampliación de su declaración.
Mientras tanto, la restricción sigue vigente. La tecnología ya aportó horarios, antenas y zonas aproximadas; ahora queda la parte menos automática del procedimiento: que fiscales y jueces determinen qué ocurrió realmente. Porque hasta nuevo aviso, una antena puede decir dónde estuvo un teléfono, pero todavía no redacta sentencias.
