Fecovita salió a responder al reclamo de productores vitivinícolas sanjuaninos que denunciaron una reducción en el precio de la uva luego de entregar la cosecha. La cooperativa sostuvo que el valor abonado se encuentra dentro de los parámetros del mercado y aseguró que la crisis estructural que atraviesa la actividad impide mejorar los precios pagados a los viñateros.
La respuesta llegó tras la protesta realizada por productores de distintos departamentos en las instalaciones de MCA, firma vinculada a la cooperativa, donde denunciaron que el precio final para la uva tinta fue de $200 por kilo, cuando afirman que la referencia inicial superaba los $300, una diferencia cercana al 33%.
La explicación de Fecovita
En un comunicado, la federación indicó que el precio fijado para esta vendimia «está dentro de los parámetros del mercado» y remarcó que la vitivinicultura atraviesa una situación compleja por la acumulación de stocks, la caída del consumo interno y el retroceso de las exportaciones.
«Entendemos la difícil situación que están pasando los productores vitícolas y la federación está trabajando para abrir nuevos mercados, aumentar las exportaciones para disminuir stocks y así lograr tonificar el precio del vino», destacó la entidad.
Además, señaló que realizó un «gran esfuerzo económico» para sostener su operatoria en San Juan, incluyendo la apertura de la bodega Resero durante la última vendimia y la recepción de 24 millones de kilos de uva con el objetivo de acompañar a los productores vinculados a la cooperativa.
La empresa también informó que destinó más de un millón de dólares para elaborar esa producción sin financiamiento externo, utilizando fondos aportados por cooperativas mendocinas.
Los valores de referencia
Para respaldar su postura, Fecovita citó los precios de referencia de la Comisión de Precios de la Bolsa de Comercio de Mendoza, que ubican al vino tinto en $370, al blanco en $280 y al mosto en $290. Según la conversión realizada por la cooperativa, esos valores equivalen a $181,50 por kilo para uvas tintas, $154 para blancas y $159,60 para mosto.
La entidad agregó que los registros del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) muestran promedios similares y reiteró que el precio establecido para esta campaña se mantiene alineado con esas referencias.
«El Consejo de Administración de Fecovita está conformada por productores y son los primeros interesados en poder dar el mejor precio a la producción primaria. Pero no se puede dejar pasar por alto que la vitivinicultura está pasando por una crisis estructural», señalaron desde la cooperativa.
El reclamo de los viñateros
El conflicto involucra a unos 200 productores sanjuaninos, quienes sostienen que entregaron la cosecha bajo la expectativa de recibir un valor superior, especialmente en las uvas destinadas a mosto, un segmento que —afirman— presenta actualmente mejores condiciones comerciales.
Según denunciaron, el precio definitivo fue comunicado una vez entregada la producción y, en algunos casos, no existieron adelantos ni margen para negociar con otras bodegas.
La disputa se produce pocos meses después de que Fecovita impulsara una estrategia para fortalecer la producción de mosto en San Juan mediante la reconversión de la bodega Resero y un acuerdo operativo con MCA para ampliar la capacidad industrial. Desde la cooperativa esa iniciativa había sido presentada como una herramienta para absorber excedentes de uva y mejorar los ingresos de los productores, aunque los viñateros sostienen que el resultado final no respondió a las expectativas generadas.
Fecovita respondió a los reclamos de productores sanjuaninos que denunciaron una reducción del precio de la uva tras la entrega de la cosecha. La cooperativa sostuvo que los valores abonados se encuentran dentro de los parámetros del mercado y atribuyó la imposibilidad de pagar más a la crisis estructural que atraviesa la actividad vitivinícola.
De más de $300 prometidos a $200 pagados. En la vendimia, a veces el número final cambia más rápido que el precio de un pasaje de colectivo y siempre aparece una explicación lista para acompañarlo.
La discusión no pasa por unos pesos de diferencia, sino por un tercio del valor. Es como vender un Fiat usado pensando que te lo pagan entero y descubrir en la transferencia que también venía con descuento por «condiciones del mercado». El problema es que la cosecha ya está entregada y la posibilidad de salir a buscar otro comprador quedó archivada junto con el último cajón de uva.
Fecovita eligió responder con planillas, stocks y números. Habló de meses de vino acumulado, de exportaciones en retroceso y de una vitivinicultura que hace tiempo dejó de brindar por los buenos tiempos. El diagnóstico suena conocido: hay demasiado vino, se consume menos y vender afuera cuesta cada vez más.
Del otro lado, los productores sostienen que el precio informado después de entregar la producción no coincide con la referencia inicial. Y cuando la diferencia ronda el 33%, la palabra «referencia» empieza a parecerse bastante a esas promociones que siempre tienen un asterisco escondido en letra microscópica.
La cooperativa también recordó las inversiones realizadas, la apertura de la bodega Resero y el esfuerzo para recibir millones de kilos de uva en una campaña complicada. Los viñateros, en cambio, miran el resultado final depositado por kilo. Dos formas distintas de medir una misma vendimia: una en millones de dólares invertidos y otra en billetes que alcanzan cada vez para menos.
Mientras tanto, la promesa de fortalecer la producción de mosto quedó atrapada entre comunicados, protestas y cuentas que no cierran. Porque cuando todos aseguran estar haciendo el máximo esfuerzo y nadie queda conforme con el resultado, el mercado termina pareciéndose a un brindis donde las copas chocan, pero el vino nunca alcanza.