Bodegas Bianchi despidió a 17 trabajadores como parte del proceso de reestructuración financiera que lleva adelante desde comienzos de este año. La medida forma parte del plan diseñado para reorganizar sus pasivos y evitar un concurso preventivo, en un escenario marcado por el deterioro de sus indicadores financieros.
La empresa comunicó la decisión mediante un comunicado oficial, en el que explicó que realizó una revisión de su estructura para adaptar la operación al contexto que atraviesa la industria vitivinícola.
«Esta revisión implicó la desvinculación de un número acotado de colaboradores, cuyas indemnizaciones han sido puestas a disposición dentro del marco de la legislación laboral vigente. Asimismo, la compañía ofreció programas de retiro voluntario como una alternativa adicional dentro de este proceso», señaló la firma.
De acuerdo con la información disponible, las modificaciones no afectan el funcionamiento operativo y las actividades productivas, comerciales y de exportación continúan desarrollándose con normalidad.
Más de $1.600 millones en cheques rechazados
Los registros oficiales del Banco Central reflejan el agravamiento de la situación financiera. En enero, la empresa acumulaba 80 cheques rechazados por $1.012 millones. Seis meses después, esa cifra ascendió a 205 cheques rechazados por $1.623 millones.
Del total informado, la compañía regularizó únicamente 11 documentos por poco más de $12 millones.
Además, mantiene una deuda bancaria superior a los $17.000 millones, distribuida entre más de una decena de entidades financieras. Entre los principales acreedores figuran Banco Supervielle, Banco Macro, Banco Provincia, ICBC, Banco Comafi y Banco Nación, además de BBVA, Galicia, Santander, Banco Industrial, Bibank y Credicoop.
Como parte de las medidas para obtener liquidez, la empresa concretó durante este año la venta de una finca histórica en San Rafael, una operación valuada en alrededor de u$s10 millones, cuyos fondos fueron destinados a afrontar compromisos inmediatos.
En paralelo, contrató a Southern Cone Partners y Ernst & Young como asesores financieros, mientras que el estudio Beccar Varela quedó a cargo del asesoramiento legal para diseñar un plan integral de reestructuración.
Cambios en la conducción
El proceso también incluyó modificaciones en la conducción de la compañía. En mayo, Pablo Glöggler dejó su cargo como CEO, en medio de las negociaciones con bancos, proveedores y otros acreedores para reorganizar los pasivos de la empresa.
Glöggler había asumido la dirección general en 2024, aunque formaba parte de la compañía desde 2021, cuando ingresó como director. Posteriormente fue designado presidente y más tarde quedó al frente de la gestión diaria, en reemplazo de Rafael Calderón.
Hasta el momento, Bodegas Bianchi no informó quién ocupará la conducción ejecutiva.
Otras bodegas con dificultades financieras
La situación de Bianchi se suma a otros casos registrados en los últimos meses dentro del sector vitivinícola, donde distintas empresas enfrentan problemas para sostener la cadena de pagos.
Uno de los casos más relevantes es el de Bodega Norton, cuya apertura de concurso preventivo fue autorizada por la Justicia de Mendoza tras solicitar la convocatoria de acreedores para reestructurar una deuda cercana a los u$s30 millones.
En la presentación judicial, la empresa sostuvo que la crisis respondió tanto al contexto económico como a los conflictos societarios surgidos tras la muerte de Gernot Langes Swarovski, principal accionista del grupo, ocurrida en 2021. Según el expediente, las disputas por el control de la compañía y los cambios en la conducción afectaron la toma de decisiones en un período complejo para el negocio.
Los registros del Banco Central muestran además que Norton acumula 355 cheques rechazados por $4.530 millones, de los cuales regularizó apenas 22 documentos por alrededor de $391 millones. La empresa figura actualmente en situación 4 dentro del sistema financiero.
Fundada en 1895 y controlada por el grupo austríaco Swarovski desde 1989, la bodega posee más de 1.200 hectáreas de viñedos, trabaja con más de 140 productores y exporta sus vinos a más de 70 países.
Otro caso es el de Casa Montes, ubicada en el Valle de Tulum, en San Juan. Según la Central de Deudores del Banco Central, la empresa acumuló 286 cheques rechazados por $471,4 millones, aunque logró regularizar 99 documentos por $171,3 millones, equivalente al 34,6% del monto informado.
Los primeros rechazos comenzaron a registrarse en mayo de 2025 y se extendieron durante varios meses. La empresa elabora las etiquetas Alzamora, Baltazar y Ampakama y hasta agosto del año pasado fue propietaria del Diario de Cuyo, activo que la familia Montes vendió a los actuales dueños del diario mendocino Los Andes. Actualmente, la compañía permanece bajo la conducción de los hijos de su fundador, Francisco Salvador Montes.
Bodegas Bianchi inició una reestructuración financiera que incluyó el despido de 17 empleados, en un contexto de fuerte deterioro de sus indicadores económicos. La empresa busca reorganizar sus pasivos para evitar un concurso preventivo, mientras acumula más de $1.600 millones en cheques rechazados y una deuda bancaria superior a los $17.000 millones.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
205 cheques rechazados, más de $1.600 millones comprometidos y 17 despidos. Hay balances que parecen una lista de reproducción en modo repetición: cada actualización trae un número más grande que la anterior. En una industria que vende tradición, la urgencia financiera se volvió el producto con mayor rotación.
La vitivinicultura mendocina siempre supo convivir con heladas, granizo y mercados complicados. Lo que cuesta más explicar es cuando el enemigo aparece sentado en la planilla de Excel. Es como descubrir que el viejo tractor del abuelo consume menos recursos que una reunión de directorio para hablar de «optimización».
La empresa asegura que la producción, las ventas y las exportaciones continúan con normalidad. Porque, en estas historias, la palabra «normalidad» suele trabajar horas extras. Mientras tanto, los bancos hacen cuentas, los proveedores esperan definiciones y los acreedores miran el calendario con más atención que un hincha revisando la tabla en la última fecha.
La venta de una finca histórica, la incorporación de asesores financieros y legales y la salida del CEO forman parte de un mismo rompecabezas: conseguir tiempo para acomodar una estructura que empezó a mostrar grietas cada vez más visibles. La estrategia apunta a evitar el concurso preventivo, esa instancia que ninguna empresa quiere pronunciar hasta que deja de poder evitarla.
El caso tampoco aparece aislado. Otras bodegas de peso atraviesan dificultades similares, con cheques rechazados, problemas para sostener la cadena de pagos y procesos judiciales abiertos. La industria del vino sigue hablando de cosechas, exportaciones y terroir, pero cada vez dedica más reuniones a otra variedad que nadie pidió: la del pasivo financiero. El descorche, por ahora, lo hacen las planillas.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Bodegas Bianchi despidió a 17 trabajadores como parte del proceso de reestructuración financiera que lleva adelante desde comienzos de este año. La medida forma parte del plan diseñado para reorganizar sus pasivos y evitar un concurso preventivo, en un escenario marcado por el deterioro de sus indicadores financieros.
La empresa comunicó la decisión mediante un comunicado oficial, en el que explicó que realizó una revisión de su estructura para adaptar la operación al contexto que atraviesa la industria vitivinícola.
«Esta revisión implicó la desvinculación de un número acotado de colaboradores, cuyas indemnizaciones han sido puestas a disposición dentro del marco de la legislación laboral vigente. Asimismo, la compañía ofreció programas de retiro voluntario como una alternativa adicional dentro de este proceso», señaló la firma.
De acuerdo con la información disponible, las modificaciones no afectan el funcionamiento operativo y las actividades productivas, comerciales y de exportación continúan desarrollándose con normalidad.
Más de $1.600 millones en cheques rechazados
Los registros oficiales del Banco Central reflejan el agravamiento de la situación financiera. En enero, la empresa acumulaba 80 cheques rechazados por $1.012 millones. Seis meses después, esa cifra ascendió a 205 cheques rechazados por $1.623 millones.
Del total informado, la compañía regularizó únicamente 11 documentos por poco más de $12 millones.
Además, mantiene una deuda bancaria superior a los $17.000 millones, distribuida entre más de una decena de entidades financieras. Entre los principales acreedores figuran Banco Supervielle, Banco Macro, Banco Provincia, ICBC, Banco Comafi y Banco Nación, además de BBVA, Galicia, Santander, Banco Industrial, Bibank y Credicoop.
Como parte de las medidas para obtener liquidez, la empresa concretó durante este año la venta de una finca histórica en San Rafael, una operación valuada en alrededor de u$s10 millones, cuyos fondos fueron destinados a afrontar compromisos inmediatos.
En paralelo, contrató a Southern Cone Partners y Ernst & Young como asesores financieros, mientras que el estudio Beccar Varela quedó a cargo del asesoramiento legal para diseñar un plan integral de reestructuración.
Cambios en la conducción
El proceso también incluyó modificaciones en la conducción de la compañía. En mayo, Pablo Glöggler dejó su cargo como CEO, en medio de las negociaciones con bancos, proveedores y otros acreedores para reorganizar los pasivos de la empresa.
Glöggler había asumido la dirección general en 2024, aunque formaba parte de la compañía desde 2021, cuando ingresó como director. Posteriormente fue designado presidente y más tarde quedó al frente de la gestión diaria, en reemplazo de Rafael Calderón.
Hasta el momento, Bodegas Bianchi no informó quién ocupará la conducción ejecutiva.
Otras bodegas con dificultades financieras
La situación de Bianchi se suma a otros casos registrados en los últimos meses dentro del sector vitivinícola, donde distintas empresas enfrentan problemas para sostener la cadena de pagos.
Uno de los casos más relevantes es el de Bodega Norton, cuya apertura de concurso preventivo fue autorizada por la Justicia de Mendoza tras solicitar la convocatoria de acreedores para reestructurar una deuda cercana a los u$s30 millones.
En la presentación judicial, la empresa sostuvo que la crisis respondió tanto al contexto económico como a los conflictos societarios surgidos tras la muerte de Gernot Langes Swarovski, principal accionista del grupo, ocurrida en 2021. Según el expediente, las disputas por el control de la compañía y los cambios en la conducción afectaron la toma de decisiones en un período complejo para el negocio.
Los registros del Banco Central muestran además que Norton acumula 355 cheques rechazados por $4.530 millones, de los cuales regularizó apenas 22 documentos por alrededor de $391 millones. La empresa figura actualmente en situación 4 dentro del sistema financiero.
Fundada en 1895 y controlada por el grupo austríaco Swarovski desde 1989, la bodega posee más de 1.200 hectáreas de viñedos, trabaja con más de 140 productores y exporta sus vinos a más de 70 países.
Otro caso es el de Casa Montes, ubicada en el Valle de Tulum, en San Juan. Según la Central de Deudores del Banco Central, la empresa acumuló 286 cheques rechazados por $471,4 millones, aunque logró regularizar 99 documentos por $171,3 millones, equivalente al 34,6% del monto informado.
Los primeros rechazos comenzaron a registrarse en mayo de 2025 y se extendieron durante varios meses. La empresa elabora las etiquetas Alzamora, Baltazar y Ampakama y hasta agosto del año pasado fue propietaria del Diario de Cuyo, activo que la familia Montes vendió a los actuales dueños del diario mendocino Los Andes. Actualmente, la compañía permanece bajo la conducción de los hijos de su fundador, Francisco Salvador Montes.
Bodegas Bianchi inició una reestructuración financiera que incluyó el despido de 17 empleados, en un contexto de fuerte deterioro de sus indicadores económicos. La empresa busca reorganizar sus pasivos para evitar un concurso preventivo, mientras acumula más de $1.600 millones en cheques rechazados y una deuda bancaria superior a los $17.000 millones.
205 cheques rechazados, más de $1.600 millones comprometidos y 17 despidos. Hay balances que parecen una lista de reproducción en modo repetición: cada actualización trae un número más grande que la anterior. En una industria que vende tradición, la urgencia financiera se volvió el producto con mayor rotación.
La vitivinicultura mendocina siempre supo convivir con heladas, granizo y mercados complicados. Lo que cuesta más explicar es cuando el enemigo aparece sentado en la planilla de Excel. Es como descubrir que el viejo tractor del abuelo consume menos recursos que una reunión de directorio para hablar de «optimización».
La empresa asegura que la producción, las ventas y las exportaciones continúan con normalidad. Porque, en estas historias, la palabra «normalidad» suele trabajar horas extras. Mientras tanto, los bancos hacen cuentas, los proveedores esperan definiciones y los acreedores miran el calendario con más atención que un hincha revisando la tabla en la última fecha.
La venta de una finca histórica, la incorporación de asesores financieros y legales y la salida del CEO forman parte de un mismo rompecabezas: conseguir tiempo para acomodar una estructura que empezó a mostrar grietas cada vez más visibles. La estrategia apunta a evitar el concurso preventivo, esa instancia que ninguna empresa quiere pronunciar hasta que deja de poder evitarla.
El caso tampoco aparece aislado. Otras bodegas de peso atraviesan dificultades similares, con cheques rechazados, problemas para sostener la cadena de pagos y procesos judiciales abiertos. La industria del vino sigue hablando de cosechas, exportaciones y terroir, pero cada vez dedica más reuniones a otra variedad que nadie pidió: la del pasivo financiero. El descorche, por ahora, lo hacen las planillas.