BCRA: las razones por las que el mercado desconfía de la nueva reforma de Milei

Redacción Cuyo News
Redacción Cuyo News
10 min

El anuncio del presidente Javier Milei sobre una nueva reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a instalar un viejo debate: si una modificación legal alcanza para garantizar la independencia de la autoridad monetaria o si, como sostienen varios economistas, el verdadero problema ha sido históricamente la facilidad con la que distintos gobiernos intervinieron sobre la institución.

Una historia marcada por las intervenciones

Uno de los antecedentes más recordados ocurrió durante el verano de 2010, cuando Martín Redrado resistió su salida de la presidencia del BCRA luego del conflicto con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por el uso de las reservas internacionales. Tras una breve disputa institucional, fue reemplazado y el Ejecutivo avanzó con su estrategia.

Su sucesora, Mercedes Marcó del Pont, cuestionó desde el inicio el mandato que establecía como función principal del Banco Central «preservar el valor de la moneda». Esa visión derivó en la reforma aprobada en 2012, que amplió los objetivos de la entidad para incluir la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social.

Con el paso del tiempo, críticos de aquella modificación sostuvieron que el nuevo marco permitió una mayor asistencia financiera al Tesoro mediante adelantos transitorios y transferencias de utilidades contables, una práctica que alcanzó su mayor magnitud durante la gestión de Alberto Fernández.

En ese período, el Banco Central emitía pesos para financiar al Estado y luego absorbía parte de esa liquidez mediante instrumentos como las Leliqs, cuyos intereses incrementaban los pasivos monetarios. Según los datos mencionados, esos pasivos llegaron a representar más de cuatro veces la base monetaria.

Las críticas también alcanzan a otros gobiernos

Los cuestionamientos sobre la autonomía del Banco Central no se limitan a administraciones peronistas. Durante la gestión de Mauricio Macri también hubo episodios señalados por economistas como muestras de intervención política, entre ellos las presiones sobre la política cambiaria y el anuncio del abandono del esquema de metas de inflación realizado junto al entonces presidente del BCRA, Federico Sturzenegger.

Durante la campaña presidencial, Javier Milei sostuvo que el Banco Central era uno de los principales responsables de la inflación y llegó a proponer su cierre junto con la dolarización. Sin embargo, una vez en el gobierno, el rumbo fue diferente.

Actualmente, el presidente del BCRA, Santiago Bausili, mantiene una estrecha coordinación con el ministro de Economía, Luis Caputo, quien en diversas oportunidades se ha referido públicamente a decisiones vinculadas con tasas de interés, reservas, encajes bancarios y acuerdos financieros.

El debate por las utilidades y la emisión

Otra de las discusiones surgió tras el anuncio de una transferencia de $24,4 billones en concepto de utilidades del Banco Central al Tesoro. Paralelamente, el Estado devolvería $18,4 billones para cancelar parte de las letras intransferibles, mientras conservaría un saldo neto de aproximadamente $6 billones.

De acuerdo con la explicación oficial, esas utilidades surgieron por la revalorización contable de activos del organismo. Sin embargo, economistas críticos calificaron el mecanismo como un «maquillaje contable» y advirtieron que implica una forma indirecta de expansión monetaria.

El propio Luis Caputo reconoció que las letras intransferibles constituyen activos sin liquidez ni valor de mercado, aunque defendió la operación como parte del proceso de saneamiento del balance del Banco Central.

Escepticismo frente a una nueva reforma

El proyecto para otorgar mayor autonomía al Banco Central encontró rápidamente cuestionamientos entre distintos analistas. Para varios especialistas, el problema no radica exclusivamente en el texto de la Carta Orgánica sino en la facilidad con la que las mayorías políticas modifican o reinterpretan las normas cuando enfrentan necesidades fiscales.

El economista Marcos Falcone sostuvo que las reformas legales, por sí solas, no garantizan la estabilidad monetaria. En la misma línea, Nicolás Cachanosky recordó que la Carta Orgánica fue modificada en diversas oportunidades desde mediados del siglo XX y consideró que ninguna de esas reformas logró impedir futuras intervenciones.

También Agustín Etchebarne expresó dudas sobre la capacidad de una ley para limitar el uso político del Banco Central y sostuvo que la única garantía definitiva sería avanzar hacia una dolarización plena.

El espejo peruano

En la discusión volvió a aparecer como referencia el caso del Banco Central de Reserva del Perú, una institución frecuentemente destacada por mantener estabilidad monetaria pese a la inestabilidad política del país.

Entre los elementos señalados figuran el elevado nivel de reservas internacionales, una inflación reducida y la continuidad de Julio Velarde al frente de la autoridad monetaria desde hace casi dos décadas. La legislación peruana limita además la posibilidad de financiar al gobierno mediante emisión.

Como resultado, el artículo destaca que Perú cerró 2025 con una inflación anual de 1,5%, mientras el sol mostró una apreciación frente al dólar respecto de los niveles registrados en 2021.

¿Puede replicarse ese modelo?

No todos consideran que la experiencia peruana sea trasladable a la realidad argentina. Entre quienes expresan esa posición aparece Emilio Ocampo, quien sostiene que buena parte del éxito peruano también responde a las características de su sistema político y al perfil de quienes condujeron el Banco Central.

Según su análisis, cuando los resultados dependen principalmente del prestigio y la capacidad de determinados funcionarios, la estabilidad institucional puede volverse frágil frente a futuros cambios de liderazgo.

Mientras el proyecto de reforma comienza su recorrido legislativo, el Congreso volverá a debatir el alcance de la autonomía del Banco Central, el financiamiento del Estado y el futuro del régimen monetario argentino. La discusión promete enfrentar nuevamente a quienes consideran suficiente fortalecer la institución y a quienes insisten en que la única solución definitiva pasa por abandonar el peso.

Compartir
🔺 Tendencia
Redacción Cuyo News