Leonel Pernía quedó en el centro de una nueva polémica dentro del automovilismo argentino después de responderle a Julián Santero por sus recientes declaraciones sobre la falta de apoyo entre pilotos.
El conflicto aparece en un contexto atravesado por la disputa entre la ACTC y la Comisión Deportiva Automovilística del Automóvil Club Argentino (CDA del ACA), una pelea institucional que continúa condicionando la participación de corredores argentinos en categorías internacionales.
Pernía, quien durante esta temporada compite en la Clase 3 del TN APAT, aseguró que fue invitado a correr en el Stock Car de Brasil pero que no recibió autorización para hacerlo.
En diálogo con el programa “Puesta a punto”, expresó: “No está bueno que el piloto sea rehén de una disputa dirigencial. Me invitaron (al Stock Car) y me lo prohibieron. Ya es hora de que se sienten y limen asperezas. Me parece que está bueno que tiremos para adelante por un automovilismo unido. No es fácil vivir del automovilismo. Las categorías viven de los pilotos, y para nosotros no es fácil juntar presupuesto, y mucho menos si no podemos correr libremente donde queremos”.
El cruce con Julián Santero
La polémica escaló cuando Pernía fue consultado por declaraciones recientes de Julián Santero, quien había cuestionado la falta de respaldo de otros pilotos después de que se le impidiera competir en Brasil por participar en categorías vinculadas a la ACTC. Una situación similar atravesó José Manuel Urcera.
Santero había señalado: “Cero, ningún mensaje recibí. Imagina la unión que hay entre pilotos. Por eso digo que nosotros también somos los culpables; si todos fuésemos unidos y saldrían a defenderme a mí o a Urcera que fuimos los que nos dieron las licencias, será otra historia”.
Pernía respondió recordando uno de los episodios más graves que atravesó en su carrera deportiva.
“Con eso que dijo Santero, tampoco me llamó cuando me tiraron los cuatro tiros. Y estamos hablando de cuatro tiros, no estaba hablando de una declaración. Entonces, cuando Julián dice eso, también se tiene que acordar que el tampoco me llamó por los tiros ni hizo nada”.
El antecedente de los disparos en Viedma
El episodio mencionado por Pernía ocurrió durante el fin de semana del 25 de noviembre de 2023, cuando disputó la definición de la Clase 3 del TN APAT en el autódromo de Viedma, donde terminó consagrándose campeón.
Tras la competencia, el piloto encabezó una conferencia de prensa en la que informó que el Ford Focus del equipo MG-C Pergamino había recibido impactos de bala durante la actividad.
Los disparos fueron detectados en la zona frontal del vehículo, con impactos localizados en una de las ópticas y en la parrilla que recubre el radiador.
En aquella conferencia, Pernía explicó: “Convoqué a esta conferencia debido a los hechos que son de público conocimiento y que informó la categoría. Hechos que pasaron el fin de semana de definición de campeonato en Viedma, los cuales después de la carrera se encontró en la técnica lo que parecía un disparo de bala, por lo que el equipo efectuó la denuncia ni bien el equipo llegó a Pergamino y se constató mediante un périto que no sólo había un disparo, sino que eran dos, de los cuales uno todavía tiene la bala incrustada en alguna parte del radiador, pero bueno tampoco quiero ahondar en detalles porque sería imprudente de mi parte».
Luego agregó: «Obviamente que como piloto y persona esto me tiene muy shockeado porque amo este deporte y porque siento que tiene una pureza como tiene que ser y duele que haya pasado, pero somos todos parte de esto. Lo único que pido de ahora en adelante es que dejemos actuar a la justicia, que se llegue a la verdad de esto por el bien de todos. Que se haga justicia”.
Una disputa que excede a los pilotos
El cruce entre Pernía y Santero expone también las consecuencias deportivas de la disputa institucional entre la ACTC y la CDA del ACA. Según denuncian distintos corredores, la falta de acuerdos entre ambas entidades termina limitando las posibilidades de competir en categorías internacionales.
Pernía reclamó que los dirigentes encuentren una solución y sostuvo que los pilotos no deberían quedar condicionados por un conflicto institucional que excede su actividad deportiva.
Mientras el enfrentamiento continúa, corredores de distintas categorías reclaman mayor unidad y libertad para competir, en una temporada que encuentra al Turismo Carretera y al TC2000 en plena definición de sus respectivos campeonatos.
Leonel Pernía cuestionó a Julián Santero luego de que el piloto mendocino reclamara falta de apoyo entre colegas tras quedar impedido de competir en Brasil. El “Tanito” recordó que tampoco recibió un llamado suyo cuando denunció que su auto había recibido disparos en 2023, en medio de una interna dirigencial que mantiene enfrentadas a la ACTC y la CDA del ACA.
El automovilismo argentino decidió que no alcanzaba con tener autos a más de 200 kilómetros por hora, presupuestos imposibles y campeonatos que se definen con calculadora: también hacía falta una interna institucional capaz de convertir cada licencia en un documento con más suspenso que una largada bajo lluvia. En ese escenario, Leonel Pernía terminó cruzándose con Julián Santero por algo que debería resultar bastante elemental: quién llamó a quién cuando las cosas se pusieron realmente feas.
Santero había reclamado que nadie lo acompañó cuando quedó afuera de la posibilidad de competir en Brasil por correr bajo la órbita de la ACTC. Pernía, lejos de activar el modo diplomático, abrió el archivo y recordó que cuando denunció haber recibido impactos de bala en su auto durante la definición del TN APAT en Viedma, tampoco tuvo noticias del mendocino. El automovilismo unido, por ahora, parece ser una categoría experimental todavía en etapa de homologación.
El problema de fondo es bastante menos anecdótico. La pelea entre la ACTC y la CDA del ACA sigue condicionando la actividad de los pilotos y ya tuvo consecuencias concretas: permisos bloqueados, licencias restringidas y corredores impedidos de participar en competencias internacionales. Todo mientras los protagonistas intentan juntar presupuesto, sostener contratos y hacer una profesión de un deporte que ya venía con suficientes obstáculos incorporados de fábrica.
Pernía fue claro al reclamar que los dirigentes se sienten a resolver la disputa y dejen de usar a los pilotos como territorio de batalla. Pero la discusión con Santero agregó una capa adicional: la falta de solidaridad entre quienes, paradójicamente, son los principales perjudicados. Así, mientras las entidades discuten jurisdicciones y autoridad deportiva, los pilotos descubren que el compañerismo también puede depender del reglamento particular de cada domingo.
La paradoja es considerable: todos reclaman un automovilismo más unido, pero cada nueva declaración parece agregar otra curva al conflicto. Y mientras nadie encuentre la recta principal, los pilotos seguirán corriendo carreras que, a esta altura, no siempre se disputan dentro de una pista.
