El ministro de Economía, Luis Caputo, envió una señal al mercado para calmar expectativas antes del próximo vencimiento de deuda en dólares, pactado para principios de julio. Según los movimientos registrados en las cuentas del Tesoro, el Gobierno comenzó a reunir divisas para afrontar ese compromiso.
El pago previsto para julio ronda los u$s4.400 millones entre capital e intereses. De acuerdo con los datos contables conocidos en las últimas horas, el Tesoro realizó una compra de u$s1.683 millones, operación que habría tenido como vendedor al Banco Central.
El Tesoro empezó a juntar dólares para el vencimiento
La operación se concretó el lunes y quedó reflejada luego en los registros contables. A partir de ese movimiento, los depósitos del Tesoro en moneda extranjera dentro de su cuenta en el BCRA aumentaron hasta los u$s2.411 millones.
Ese monto representa poco más de la mitad del vencimiento previsto para julio, estimado en alrededor de u$s4.400 millones. La señal apunta a despejar dudas y evitar que la falta de definiciones a pocos días del pago genere incertidumbre entre los inversores.
Si bien en el mercado existe confianza en que el Gobierno cumplirá en tiempo y forma con sus compromisos, por la rigurosidad mostrada desde el inicio de la gestión, el equipo económico busca anticiparse a posibles tensiones.
Un pago con fondos propios y más captación de divisas
A diferencia de ocasiones anteriores, buena parte del pago se realizaría con fondos propios, en un contexto de fuerte captación de dólares por parte del equipo económico.
Por un lado, el Banco Central continúa comprando divisas en el mercado de cambios, impulsado por la estacionalidad de la oferta del sector agroexportador, las exportaciones de energía y el ingreso de fondos por la vía financiera.
En lo que va del año, las compras del BCRA ascienden a u$s8.847 millones, según los datos mencionados en el sector.
Al mismo tiempo, las colocaciones de títulos de deuda soberana en el mercado doméstico también le aportaron dólares a la administración de Javier Milei.
A través de las licitaciones de los bonos AO27 y AO28, hasta mediados de mayo el Tesoro captó u$s2.779 millones. Con los u$s1.000 millones emitidos mediante el AL29N a fines del año pasado, el total obtenido a través de la serie de nuevos Bonares asciende a u$s3.779 millones.
El riesgo país todavía no cede
En el equipo económico sostienen que los dólares no faltan y que la voluntad de pago de Milei y Caputo es clara. Sin embargo, el riesgo país aún no logra perforar de manera contundente el rango en el que se mantiene desde noviembre del año pasado.
El indicador continúa moviéndose entre los 500 y 600 puntos básicos, según operadores del mercado.
La dinámica se explica, principalmente, por el mal clima internacional que afecta a los activos emergentes a partir de la suba de rendimientos en Estados Unidos, y por la proximidad del proceso electoral.
También influye la preocupación que genera en el mercado el deterioro en la imagen de Milei reflejado por distintas encuestas de opinión pública.
Caputo muestra los dólares antes del pago
Portfolio Personal Inversiones estimó que, por la magnitud de la operación y los datos monetarios, los u$s1.683 millones que sumó el Tesoro a su cuenta habrían sido comprados directamente al Banco Central.
De acuerdo con el bróker de bolsa, como el Gobierno no enfrentará vencimientos importantes en moneda extranjera en el corto plazo, todo indicaría que el objetivo de la transacción es comenzar a reunir fondos para el próximo pago a los tenedores de deuda argentina en dólares.
Ese vencimiento está previsto para el 9 de julio y asciende a aproximadamente u$s4.400 millones entre capital e intereses.
Con este movimiento, el Gobierno busca dar una señal de previsibilidad financiera, reducir tensiones en el mercado y mostrar capacidad de pago antes de una fecha clave para la deuda soberana.
<p>El ministro de Economía, Luis Caputo, dio una señal al mercado antes del vencimiento de deuda en dólares previsto para julio. El Tesoro compró u$s1.683 millones y elevó sus depósitos en moneda extranjera en el BCRA a u$s2.411 millones, con el objetivo de comenzar a cubrir el pago estimado en u$s4.400 millones.</p>
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Luis Caputo decidió madrugar al mercado con una señal de esas que en la city se leen con la misma concentración con la que un médico mira una radiografía complicada: el vencimiento de deuda en dólares de julio se paga. Al menos, esa fue la música que empezó a sonar después de que el Tesoro comprara u$s1.683 millones y dejara a más de un operador recalculando ansiedad, riesgo país y café por minuto.
La escena tuvo su dosis de teatro financiero: mientras los inversores miraban el calendario como quien espera una tormenta con paraguas prestado, el Gobierno movió divisas hacia las cuentas del Tesoro y mostró que tiene parte de los fondos para afrontar el compromiso. No es Netflix, pero en el mercado argentino una cuenta en dólares que sube antes de un vencimiento puede generar más suspenso que una serie nórdica con crimen, nieve y tres ministros sospechosos.
El pago de julio ronda los u$s4.400 millones, una cifra que no entra en la categoría “vuelto del kiosco”, precisamente. Con la operación, los depósitos del Tesoro en moneda extranjera llegaron a u$s2.411 millones, poco más de la mitad del monto que deberá afrontar. Es decir, Caputo no mostró toda la película, pero sí un tráiler suficientemente largo como para que el mercado entienda que el protagonista no piensa desaparecer antes del final del primer acto.
La diferencia con otros momentos es que buena parte del pago se haría con fondos propios, en un contexto en el que el equipo económico viene captando dólares por varias ventanillas: compras del Banco Central, oferta del agro, exportaciones de energía, ingresos financieros y colocaciones de deuda. La economía argentina, que suele administrar divisas como si fueran figuritas difíciles en álbum de Mundial, esta vez intenta llegar al vencimiento con algo más que promesas, declaraciones y fe monetaria.
El dato curioso es que, aun con dólares acumulados y voluntad de pago exhibida como bandera de guerra, el riesgo país no termina de ceder con contundencia. Sigue entre los 500 y 600 puntos básicos, ese barrio financiero donde nadie vive tranquilo pero todos dicen conocer el camino de salida. Entre el clima internacional, las tasas de Estados Unidos y el ruido electoral, los bonos argentinos siguen moviéndose con la elegancia de un gato sobre un techo de chapa: pueden avanzar, sí, pero sin dejar de mirar al vacío.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
El ministro de Economía, Luis Caputo, envió una señal al mercado para calmar expectativas antes del próximo vencimiento de deuda en dólares, pactado para principios de julio. Según los movimientos registrados en las cuentas del Tesoro, el Gobierno comenzó a reunir divisas para afrontar ese compromiso.
El pago previsto para julio ronda los u$s4.400 millones entre capital e intereses. De acuerdo con los datos contables conocidos en las últimas horas, el Tesoro realizó una compra de u$s1.683 millones, operación que habría tenido como vendedor al Banco Central.
El Tesoro empezó a juntar dólares para el vencimiento
La operación se concretó el lunes y quedó reflejada luego en los registros contables. A partir de ese movimiento, los depósitos del Tesoro en moneda extranjera dentro de su cuenta en el BCRA aumentaron hasta los u$s2.411 millones.
Ese monto representa poco más de la mitad del vencimiento previsto para julio, estimado en alrededor de u$s4.400 millones. La señal apunta a despejar dudas y evitar que la falta de definiciones a pocos días del pago genere incertidumbre entre los inversores.
Si bien en el mercado existe confianza en que el Gobierno cumplirá en tiempo y forma con sus compromisos, por la rigurosidad mostrada desde el inicio de la gestión, el equipo económico busca anticiparse a posibles tensiones.
Un pago con fondos propios y más captación de divisas
A diferencia de ocasiones anteriores, buena parte del pago se realizaría con fondos propios, en un contexto de fuerte captación de dólares por parte del equipo económico.
Por un lado, el Banco Central continúa comprando divisas en el mercado de cambios, impulsado por la estacionalidad de la oferta del sector agroexportador, las exportaciones de energía y el ingreso de fondos por la vía financiera.
En lo que va del año, las compras del BCRA ascienden a u$s8.847 millones, según los datos mencionados en el sector.
Al mismo tiempo, las colocaciones de títulos de deuda soberana en el mercado doméstico también le aportaron dólares a la administración de Javier Milei.
A través de las licitaciones de los bonos AO27 y AO28, hasta mediados de mayo el Tesoro captó u$s2.779 millones. Con los u$s1.000 millones emitidos mediante el AL29N a fines del año pasado, el total obtenido a través de la serie de nuevos Bonares asciende a u$s3.779 millones.
El riesgo país todavía no cede
En el equipo económico sostienen que los dólares no faltan y que la voluntad de pago de Milei y Caputo es clara. Sin embargo, el riesgo país aún no logra perforar de manera contundente el rango en el que se mantiene desde noviembre del año pasado.
El indicador continúa moviéndose entre los 500 y 600 puntos básicos, según operadores del mercado.
La dinámica se explica, principalmente, por el mal clima internacional que afecta a los activos emergentes a partir de la suba de rendimientos en Estados Unidos, y por la proximidad del proceso electoral.
También influye la preocupación que genera en el mercado el deterioro en la imagen de Milei reflejado por distintas encuestas de opinión pública.
Caputo muestra los dólares antes del pago
Portfolio Personal Inversiones estimó que, por la magnitud de la operación y los datos monetarios, los u$s1.683 millones que sumó el Tesoro a su cuenta habrían sido comprados directamente al Banco Central.
De acuerdo con el bróker de bolsa, como el Gobierno no enfrentará vencimientos importantes en moneda extranjera en el corto plazo, todo indicaría que el objetivo de la transacción es comenzar a reunir fondos para el próximo pago a los tenedores de deuda argentina en dólares.
Ese vencimiento está previsto para el 9 de julio y asciende a aproximadamente u$s4.400 millones entre capital e intereses.
Con este movimiento, el Gobierno busca dar una señal de previsibilidad financiera, reducir tensiones en el mercado y mostrar capacidad de pago antes de una fecha clave para la deuda soberana.
Luis Caputo decidió madrugar al mercado con una señal de esas que en la city se leen con la misma concentración con la que un médico mira una radiografía complicada: el vencimiento de deuda en dólares de julio se paga. Al menos, esa fue la música que empezó a sonar después de que el Tesoro comprara u$s1.683 millones y dejara a más de un operador recalculando ansiedad, riesgo país y café por minuto.
La escena tuvo su dosis de teatro financiero: mientras los inversores miraban el calendario como quien espera una tormenta con paraguas prestado, el Gobierno movió divisas hacia las cuentas del Tesoro y mostró que tiene parte de los fondos para afrontar el compromiso. No es Netflix, pero en el mercado argentino una cuenta en dólares que sube antes de un vencimiento puede generar más suspenso que una serie nórdica con crimen, nieve y tres ministros sospechosos.
El pago de julio ronda los u$s4.400 millones, una cifra que no entra en la categoría “vuelto del kiosco”, precisamente. Con la operación, los depósitos del Tesoro en moneda extranjera llegaron a u$s2.411 millones, poco más de la mitad del monto que deberá afrontar. Es decir, Caputo no mostró toda la película, pero sí un tráiler suficientemente largo como para que el mercado entienda que el protagonista no piensa desaparecer antes del final del primer acto.
La diferencia con otros momentos es que buena parte del pago se haría con fondos propios, en un contexto en el que el equipo económico viene captando dólares por varias ventanillas: compras del Banco Central, oferta del agro, exportaciones de energía, ingresos financieros y colocaciones de deuda. La economía argentina, que suele administrar divisas como si fueran figuritas difíciles en álbum de Mundial, esta vez intenta llegar al vencimiento con algo más que promesas, declaraciones y fe monetaria.
El dato curioso es que, aun con dólares acumulados y voluntad de pago exhibida como bandera de guerra, el riesgo país no termina de ceder con contundencia. Sigue entre los 500 y 600 puntos básicos, ese barrio financiero donde nadie vive tranquilo pero todos dicen conocer el camino de salida. Entre el clima internacional, las tasas de Estados Unidos y el ruido electoral, los bonos argentinos siguen moviéndose con la elegancia de un gato sobre un techo de chapa: pueden avanzar, sí, pero sin dejar de mirar al vacío.