Las inversiones presentadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya superan los USD 133.000 millones y exhiben una marcada concentración territorial. De acuerdo con un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Neuquén y San Juan reúnen más del 65% del total de los proyectos ingresados al régimen, impulsados principalmente por desarrollos vinculados a energía y minería.
El estudio, realizado por Francisco Cuello Rosso, Guido D’Angelo y Emilce Terré, analiza la evolución de las iniciativas presentadas, su distribución geográfica y la composición sectorial de las inversiones registradas desde la puesta en marcha del programa.
Más de USD 133.000 millones comprometidos
Según el relevamiento, más del 22% del capital presentado ya obtuvo aprobación oficial, mientras que el resto continúa atravesando distintas instancias de evaluación administrativa.
La composición sectorial muestra una fuerte concentración. Energía y minería representan más del 99% del monto total ingresado al RIGI. El sector energético lidera ampliamente con inversiones por más de USD 85.456 millones. De ese total, alrededor de USD 66.353 millones permanecen bajo análisis y USD 19.103 millones ya cuentan con aprobación.
La minería acumula cerca de USD 46.000 millones en proyectos, con USD 9.952 millones ya aprobados. Ambos sectores se consolidan como los principales motores de atracción de capital dentro del régimen.
Petróleo, gas, cobre y litio impulsan las inversiones
Dentro del segmento energético, los proyectos relacionados con petróleo y gas concentran aproximadamente USD 55.300 millones. El informe destaca que las recientes presentaciones de los proyectos LLL Oil y El Trapial por parte de YPF y Chevron fortalecieron significativamente las solicitudes vinculadas a esta actividad.
El gas natural licuado (GNL) aparece como el segundo rubro energético de mayor relevancia, con inversiones aprobadas por USD 15.156 millones, concentradas en el proyecto de licuefacción desarrollado por Southern Energy.
En minería, el cobre lidera el volumen de inversiones comprometidas. Los proyectos El Pachón, Vicuña, Minera Agua Rica (Mara), Los Azules y San Jorge suman aproximadamente USD 31.500 millones. Sin embargo, gran parte de esos fondos aún se encuentra en evaluación. Hasta el momento, se aprobaron inversiones por USD 3.563 millones asociadas a este mineral.
El litio presenta un escenario diferente, con más de USD 4.528 millones ya autorizados, consolidándose como uno de los recursos estratégicos con mayor nivel de avance dentro del régimen.
Neuquén y San Juan concentran la mayor parte del capital
La distribución geográfica de los proyectos refleja una fuerte concentración en pocas provincias. Neuquén encabeza el ranking con inversiones por USD 62.434 millones, equivalentes a cerca del 47% del total relevado.
San Juan ocupa el segundo lugar con USD 25.000 millones, cifra que representa aproximadamente el 19% de las aplicaciones presentadas al RIGI. Entre ambas jurisdicciones reúnen más del 65% del capital comprometido.
En tercer lugar aparece Río Negro con USD 19.588 millones, equivalente al 15% del total. De esta manera, las tres provincias concentran alrededor de USD 107.000 millones y superan el 80% de las inversiones registradas bajo el régimen.
El informe sostiene que esta concentración responde principalmente al perfil productivo de esas jurisdicciones, donde predominan proyectos vinculados a energía y cobre, actividades que requieren elevados niveles de inversión y están orientadas a la generación de exportaciones.
Más atrás se ubican Catamarca, con inversiones cercanas a USD 9.615 millones, y Salta, con aproximadamente USD 8.748 millones, ambas impulsadas por desarrollos relacionados con el litio. El resto de las provincias reúne en conjunto alrededor de USD 7.700 millones.
El trabajo también identifica dos iniciativas de especial interés para el sector agropecuario. Una de ellas es la Terminal Multipropósito Timbúes, en Santa Fe, que ya fue aprobada y se encuentra en ejecución dentro del principal complejo portuario agroexportador del país.
La otra corresponde a Fertil Pampa, el proyecto que Pampa Energía prevé incorporar al RIGI para construir una planta de fertilizantes en el Polo Industrial de Bahía Blanca. Según el informe, la iniciativa podría incrementar la producción nacional de urea en 2,1 millones de toneladas, acercándose a duplicar la capacidad productiva argentina de este insumo estratégico.
Las inversiones presentadas bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya superan los USD 133.000 millones y muestran una fuerte concentración geográfica. Neuquén lidera con el 47% del total y San Juan ocupa el segundo lugar con el 19%, mientras que energía y minería explican más del 99% de los proyectos ingresados al esquema.
La Argentina tiene una habilidad singular para discutir durante horas cómo repartir una torta que todavía está en el horno. Sin embargo, cuando aparecen USD 133.000 millones en proyectos de inversión, el mapa deja de lado la poesía federal y se vuelve bastante concreto: algunos territorios concentran buena parte de la atención mientras otros observan la escena con la misma expectativa de quien mira un sorteo y descubre que su número quedó afuera por apenas unos millones de dólares.
En esta historia, Neuquén y San Juan ocupan los asientos de primera fila. No porque alguien haya alterado el orden de ingreso, sino porque debajo de sus suelos descansan recursos capaces de movilizar inversiones gigantescas. El resultado es un fenómeno que desafía cualquier intento de equilibrio geométrico: mientras algunos despachos celebran anuncios multimillonarios, otros siguen refrescando la pantalla a la espera de novedades que no terminan de llegar.
La lógica detrás de esta concentración tampoco tiene demasiado misterio. El dinero suele mostrar una llamativa preferencia por los lugares donde puede multiplicarse. Petróleo, gas, cobre y litio funcionan como imanes de escala industrial, capaces de atraer proyectos que se cuentan en miles de millones y que convierten cualquier planilla de cálculo en una novela de números largos. El federalismo económico, mientras tanto, asiste al espectáculo recordando que las riquezas naturales rara vez consultan los límites políticos antes de instalarse en una provincia u otra.
El RIGI terminó convirtiéndose en una especie de radar de oportunidades productivas. Allí aparecen gigantes energéticos, desarrollos mineros de gran escala, terminales portuarias y hasta proyectos vinculados a fertilizantes. Todos compiten por aprobación, financiamiento y ejecución en una carrera donde cada expediente promete exportaciones, empleo y movimiento económico. La burocracia, por supuesto, también participa: algunas iniciativas avanzan a velocidad de crucero y otras permanecen en esa dimensión administrativa donde los documentos parecen reproducirse solos.
Mientras tanto, Neuquén consolida su posición impulsada por Vaca Muerta y los proyectos asociados al petróleo y al gas, San Juan fortalece su protagonismo gracias al cobre y Río Negro completa un podio que concentra más de cuatro quintas partes del capital relevado. Una fotografía que revela dónde están hoy las grandes apuestas de inversión y que, de paso, confirma una vieja máxima nacional: cuando aparecen recursos estratégicos, los mapas económicos suelen hablar mucho más fuerte que los discursos.