Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a mostrar dificultades profundas en los sistemas educativos de América Latina, con retrocesos en distintos países y desempeños que continúan considerablemente por debajo de los promedios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
La evaluación internacional mide las capacidades de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias. Argentina y México registraron caídas especialmente pronunciadas en matemáticas; Chile retrocedió en matemáticas y lectura, mientras Brasil, Colombia y Costa Rica exhibieron resultados mayormente estancados o con variaciones menores.
Argentina registró su peor resultado histórico en matemáticas
Argentina obtuvo 367 puntos en matemáticas, frente a los 378 de 2022 y los 379 de 2018. Se trata del peor resultado desde que comenzó su serie PISA en 2006 y representa una caída de 11 puntos en tres años.
Solo el 24% de los estudiantes argentinos alcanzó al menos el nivel 2 de competencia en matemáticas, considerado el piso básico para interpretar y reconocer situaciones sencillas mediante conceptos matemáticos. El promedio de la OCDE fue del 65%.
También hubo retrocesos en ciencias y lectura. Argentina obtuvo 393 puntos en ciencias, 13 menos que en 2022, y solo el 41% alcanzó el nivel mínimo, frente al 74% de la OCDE.
En lectura, el resultado fue de 389 puntos, contra 401 en 2022. Además, aumentó entre 2022 y 2025 la brecha entre los estudiantes con mejores y peores desempeños en matemáticas y ciencias, mientras que en comprensión lectora se mantuvo prácticamente estable.
Argentina quedó por detrás de Uruguay, Chile, Colombia, México, Brasil y Perú en los resultados evaluados.
Uruguay presentó un desempeño mixto. En ciencias alcanzó su mejor resultado histórico desde que participa en PISA, aunque durante la última década retrocedió en matemática y lectura.
El 64% de los estudiantes uruguayos alcanzó al menos el nivel básico en ciencias, frente al 74% de la OCDE. En matemáticas lo logró el 42%, contra 65%, y en lectura el 57%, frente al 69%.
Solo el 1% alcanzó los niveles superiores en matemática y el 2% lo hizo en ciencias y lectura. A su vez, la brecha en ciencias entre el 25% de estudiantes con mayor nivel socioeconómico y el 25% más desfavorecido fue de 87 puntos.
El informe reveló además que el 57% de los alumnos uruguayos dijo que sus compañeros se distraen frecuentemente con dispositivos digitales durante las clases de ciencias, contra el 28% promedio de la OCDE. El 53% afirmó utilizar chatbots de inteligencia artificial para aprender al menos una vez por semana.
En Uruguay participaron 6.573 estudiantes pertenecientes a 225 escuelas, representativos de alrededor de 35.700 adolescentes de 15 años.
Chile retrocedió en matemáticas y lectura, mientras mantuvo estable su desempeño en ciencias. Desde 2015, la proporción de alumnos con rendimiento insuficiente aumentó 10 puntos porcentuales en matemáticas y lectura, hasta llegar al 59% y 38%, respectivamente.
Solo el 41% de los estudiantes chilenos alcanzó las competencias mínimas en matemáticas. En lectura lo consiguió el 62%, mientras que en ciencias llegó al 63%.
La brecha en ciencias entre estudiantes de mayores y menores recursos se redujo durante la última década, aunque todavía alcanza los 76 puntos.
Otro cambio se observó en la regulación de celulares: el porcentaje de escuelas chilenas que los prohíben aumentó 25 puntos entre 2022 y 2025 y llegó al 59%, por encima del promedio de la OCDE, situado en 49%.
México, Brasil, Colombia y Costa Rica: caídas y estancamiento
México continuó retrocediendo en matemáticas y lectura. Sus estudiantes obtuvieron 388 puntos en matemáticas, siete menos que en 2022, y 408 en lectura, también siete menos.
El resultado matemático fue el más bajo del país desde 2006. Solo el 30% de los alumnos logró alcanzar las competencias básicas, frente al 65% de la OCDE.
Desde 2015, la proporción de estudiantes mexicanos sin conocimientos básicos en matemáticas aumentó 13 puntos porcentuales. En lectura, el incremento fue de ocho puntos. En ciencias, en cambio, México obtuvo 414 puntos, cuatro más que en 2022.
Brasil mantuvo resultados prácticamente estables respecto de 2022 y siguió por debajo del promedio de la OCDE en las tres disciplinas. Según el informe, esa estabilidad “se extiende desde hace más de una década”.
En ciencias consiguió 409 puntos, seis más que en 2022; en matemáticas cayó de 379 a 377 puntos, mientras en lectura bajó de 410 a 408.
Colombia también mostró un deterioro, aunque menos pronunciado. Su principal caída se produjo en lectura, donde pasó de 409 a 399 puntos. En matemáticas descendió de 383 a 381, mientras que en ciencias mejoró levemente, de 411 a 414.
La OCDE consideró que esos resultados “parecen más positivos” cuando se analiza la expansión de la cobertura escolar y sostuvo que “el declive aparente en matemáticas y lectura está relacionado con la integración de más estudiantes de poblaciones marginadas”.
Pese a esa aclaración, solo el 29% de los estudiantes colombianos alcanzó las competencias básicas en matemáticas, el 46% en lectura y el 50% en ciencias.
Costa Rica mantuvo resultados similares a la edición anterior. Obtuvo 387 puntos en matemáticas, contra 385 en 2022, y 416 en lectura, frente a 415.
El principal avance costarricense se produjo en ciencias, donde el 56% alcanzó el nivel 2 o superior, todavía por debajo del 74% promedio de la OCDE.
La expansión de la matrícula secundaria incorporó durante la última década a jóvenes de sectores históricamente marginados. Sin embargo, las condiciones materiales siguen mostrando dificultades: el 68% de los estudiantes asiste a instituciones cuyos directores reportan falta de materiales educativos, mientras el 64% concurre a edificios con infraestructura deficiente.
Perú quedó debajo del promedio de la OCDE en las tres áreas y retrocedió en matemáticas y lectura respecto de 2022. Solo el 30% de los estudiantes alcanzó el nivel mínimo en matemáticas, el 42% en lectura y el 47% en ciencias.
El 36% de los estudiantes peruanos se ubicó dentro del cuartil internacional de menor nivel socioeconómico, mientras esa condición explicó el 14% de las diferencias observadas en rendimiento científico.
La inteligencia artificial tiene una presencia importante: el 54% utiliza chatbots semanalmente para aprender, el 43% para investigar temas nuevos, el 40% para resumir textos y el 36% para redactar tareas.
Además, el 39% faltó al menos un día durante las dos semanas previas a la prueba, el 69% llegó tarde y el 24% dijo haber sufrido bullying varias veces al mes o más. Participaron 6.991 estudiantes de 260 escuelas.
Ecuador también quedó por debajo del promedio de la OCDE. Solo el 20% alcanzó el nivel mínimo en matemáticas, el 38% en lectura y el 40% en ciencias.
El nivel socioeconómico explicó el 20% de la variación del rendimiento científico, frente al 12% de la OCDE. Los estudiantes más favorecidos superaron a los más vulnerables por 86 puntos.
El 52% dijo utilizar inteligencia artificial al menos una vez por semana para aprender, mientras el 31% había faltado al menos un día en las dos semanas anteriores a la evaluación y el 23% señaló haber sufrido bullying de manera recurrente.
Los resultados más bajos y los problemas que atraviesan la región
El Salvador registró resultados inferiores a la OCDE, aunque mejoró en ciencias frente a 2022. Solo el 12% de los estudiantes alcanzó las competencias mínimas en matemáticas, el 29% en lectura y el 35% en ciencias.
El 38% dijo haber faltado al menos un día durante las dos semanas previas a la prueba y el 25% reportó bullying frecuente. En contraste, el 87% afirmó que sus docentes muestran interés por el aprendizaje de cada alumno.
El uso de inteligencia artificial para aprender al menos una vez por semana llegó al 40%, mientras que el acompañamiento familiar semanal bajó del 66% en 2022 al 47% en 2025.
República Dominicana presentó porcentajes todavía menores: solo el 9% de los estudiantes alcanzó el nivel mínimo en matemáticas, el 23% en lectura y el 26% en ciencias.
Cerca del 50% faltó al menos un día durante las dos semanas anteriores a la evaluación y el 45% se ausentó de al menos una clase. Además, el 27% reportó episodios frecuentes de bullying.
La inteligencia artificial es utilizada semanalmente para aprender por el 50% de los alumnos, mientras el acompañamiento familiar también disminuyó: pasó del 65% en 2022 al 49% en 2025.
Paraguay se ubicó entre los países con peores resultados. Apenas el 10% de los alumnos alcanzó las competencias mínimas en matemáticas y solo el 24% lo logró tanto en lectura como en ciencias.
El ausentismo resultó especialmente elevado: el 59% dijo haber faltado al menos un día en las dos semanas previas y el mismo porcentaje aseguró haberse salteado al menos una clase. El 55% admitió haber llegado tarde.
También aumentó la distracción por dispositivos digitales: el 38% afirmó que sus compañeros se distraían con celulares u otros dispositivos durante la mayoría o todas las clases de ciencias.
El 33% de los alumnos paraguayos perteneció al cuartil internacional de menor nivel socioeconómico, el 28% reportó situaciones de acoso frecuentes y el 45% declaró utilizar herramientas de inteligencia artificial para aprender al menos una vez por semana.
Guatemala registró los resultados más bajos entre los países de América Latina y el Caribe participantes. Solo el 8% de los estudiantes alcanzó el nivel mínimo en matemáticas, el 17% en lectura y el 21% en ciencias.
Frente a 2017, el porcentaje de alumnos con bajo rendimiento en lectura aumentó 13 puntos porcentuales. La OCDE volvió a señalar que la ampliación de la cobertura secundaria incorporó a sectores históricamente marginados, factor que puede influir parcialmente en los resultados generales.
El 43% de los estudiantes guatemaltecos faltó al menos un día durante las dos semanas anteriores a la prueba, el 35% se ausentó de alguna clase y el 25% informó haber sufrido bullying de manera recurrente.
La mitad de los estudiantes utiliza inteligencia artificial para aprender al menos una vez por semana y el 53% asiste a escuelas donde la falta de materiales educativos dificulta la enseñanza.
En conjunto, los resultados de PISA 2025 exponen una región que amplió en varios casos el acceso a la educación secundaria, pero continúa enfrentando dificultades para garantizar aprendizajes básicos, reducir las desigualdades y achicar la distancia respecto de los países de la OCDE.
Los resultados de PISA 2025 mostraron un nuevo deterioro educativo en buena parte de América Latina. Argentina registró su peor desempeño histórico en matemáticas desde 2006, mientras México, Chile, Perú y otros países también retrocedieron. Brasil, Colombia y Costa Rica permanecieron estancados o con mejoras limitadas, todavía lejos de los promedios de la OCDE.
Argentina logró que apenas el 24% de sus estudiantes de 15 años alcance el nivel mínimo en matemáticas. El promedio de la OCDE es 65%. No es una diferencia estadística: es una distancia suficientemente grande como para que hasta la regla de tres pida licencia.
PISA 2025 volvió a mostrar que buena parte de América Latina sigue acumulando años escolares sin conseguir transformar esa permanencia en aprendizajes equivalentes a los países desarrollados. México cayó a su peor resultado matemático desde 2006, Chile retrocedió, Brasil lleva más de una década prácticamente estacionado y Colombia apenas encuentra consuelo en haber incorporado más estudiantes al sistema.
Argentina obtuvo 367 puntos en matemáticas, 11 menos que en 2022. También bajó en lectura y ciencias y quedó detrás de Uruguay, Chile, Colombia, México, Brasil y Perú. Una trayectoria regional donde el famoso “ya va a mejorar” empieza a necesitar más respaldo documental que un crédito hipotecario.
La fotografía tampoco se explica únicamente desde el aula. Desigualdad socioeconómica, ausentismo, infraestructura deficiente, falta de materiales, bullying y distracción por celulares atraviesan los resultados de varios países. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial ya aparece con una presencia considerable: en Perú la utiliza semanalmente para aprender el 54% de los estudiantes y en Uruguay el 53%.
La OCDE también advierte que algunos retrocesos deben leerse junto con una expansión de la escuela secundaria hacia sectores antes excluidos. Es un dato importante: incorporar más adolescentes puede reducir temporalmente los promedios, pero ampliar cobertura sin garantizar aprendizajes básicos deja la mitad del trabajo festejando sola.
En Paraguay, apenas el 10% alcanzó las competencias mínimas en matemáticas; en República Dominicana, el 9%; y en Guatemala, el 8%. La vara internacional está en 65%.
La región consiguió que más chicos entren a la escuela; el problema sigue siendo qué encuentran cuando llegan.