Veintiún días después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, el número de personas afectadas ascendió a 449.442, correspondientes a 225.024 familias, según el balance más reciente difundido por las autoridades.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) informó este lunes que el movimiento sísmico, cuyo epicentro se ubicó en el municipio de San José del Palmar, en Chocó, dejó 331 personas fallecidas, 4.505 heridas y 136 que todavía permanecen desaparecidas.
Las tareas de búsqueda y asistencia continuaron durante las tres semanas posteriores al desastre. Hasta el momento, 364 personas fueron rescatadas en las distintas zonas alcanzadas por el terremoto.
Casi medio millón de afectados en 16 departamentos
La magnitud territorial del desastre también quedó reflejada en los números oficiales. El terremoto provocó consecuencias en 497 municipios distribuidos en 16 departamentos de Colombia.
Entre las regiones que registraron mayores afectaciones se encuentran Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Quindío.
En el caso de las principales ciudades, Quibdó, Cali y Pereira estuvieron entre las más golpeadas por el movimiento sísmico y sus consecuencias.
El balance actualizado señala que las 449.442 personas damnificadas forman parte de 225.024 familias afectadas, una cifra que muestra la dimensión social que alcanzó la emergencia.
Continúa la búsqueda de 136 desaparecidos
Uno de los principales desafíos continúa siendo la localización de las personas cuyo paradero todavía se desconoce. Según el último informe, 136 ciudadanos permanecen desaparecidos después de 21 días de tareas de búsqueda.
Al mismo tiempo, el número de heridos llegó a 4.505 personas, mientras que la cantidad de víctimas fatales fue establecida en 331.
Los operativos permitieron hasta ahora rescatar a 364 personas en medio de las zonas afectadas.
La emergencia también alcanzó a los animales. De acuerdo con los registros oficiales, 2.976 animales fueron salvados de los escombros, mientras que otros 2.874 fueron reportados como afectados.
Con las tareas de asistencia todavía en marcha, Colombia continúa enfrentando las consecuencias de uno de los movimientos sísmicos más devastadores registrados recientemente en el país, mientras los equipos de emergencia mantienen la búsqueda de los desaparecidos y la atención de cientos de miles de damnificados.
A 21 días del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, el número de personas afectadas ascendió a 449.442, correspondientes a 225.024 familias. El último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres reportó 331 fallecidos, 4.505 heridos y 136 desaparecidos, con daños registrados en 497 municipios de 16 departamentos.
Pasaron tres semanas y Colombia todavía intenta dimensionar una tragedia que se resiste a entrar completa en cualquier planilla. 449.442 personas afectadas, 331 muertos, 4.505 heridos y 136 desaparecidos: números que pueden acomodarse prolijamente en columnas, pero representan historias que ningún Excel tiene capacidad de procesar. El terremoto dejó además una geografía del desastre extendida por 497 municipios, como si la tierra hubiera decidido recordar de la manera más brutal posible que los límites departamentales son una preocupación exclusivamente humana.
Los equipos de emergencia lograron rescatar a 364 personas y también salvaron de los escombros a 2.976 animales. Cada rescate fue una pequeña victoria dentro de un escenario donde las buenas noticias tuvieron que abrirse paso entre edificios dañados, rutas afectadas y comunidades enteras tratando de reconstruir una normalidad que desapareció en cuestión de segundos.
Chocó, Valle del Cauca, Risaralda y Quindío aparecen entre los territorios más golpeados, mientras Quibdó, Cali y Pereira concentran algunas de las mayores consecuencias en las zonas urbanas. Después de 21 días, la emergencia ya no se mide solamente por la fuerza del movimiento inicial, sino por todo lo que quedó después: familias desplazadas, desaparecidos que siguen siendo buscados y comunidades que necesitan reconstruir mucho más que paredes.
En estas tragedias suele aparecer inevitablemente la maquinaria de las cifras oficiales, actualizando muertos, heridos y afectados como si cada nuevo boletín fuera simplemente una versión corregida del anterior. Pero detrás de cada casillero hay alguien esperando noticias. Por eso, mientras las réplicas dejan de ocupar titulares y la atención internacional empieza lentamente a mirar hacia otro lado, Colombia continúa haciendo el trabajo más difícil: buscar a quienes faltan y reconstruir lo que el terremoto derrumbó en apenas unos segundos.