Las maniobras navales RIMPAC 2026 comenzaron oficialmente en la Base Conjunta Pearl Harbor-Hickam, en Hawái, consolidándose una vez más como el mayor ejercicio internacional de adiestramiento marítimo y uno de los principales escenarios de cooperación militar en el Indo-Pacífico.
Durante la conferencia inaugural, el vicealmirante Jeff Jablon, comandante de RIMPAC 2026 y de las Fuerzas de Tarea Combinadas, destacó que estas maniobras buscan fortalecer la seguridad y la estabilidad regional mediante entrenamientos conjuntos que incrementan la preparación operacional, perfeccionan las capacidades de combate y mejoran la interoperabilidad entre las armadas participantes.
Entrenamiento en múltiples escenarios
El cronograma contempla una amplia variedad de operaciones, entre ellas ejercicios anfibios, prácticas de artillería y lanzamiento de misiles, guerra antisubmarina, defensa antiaérea, medicina militar, asistencia humanitaria y respuesta ante desastres, lucha contra la piratería, contramedidas contra minas, desactivación de explosivos, buceo y salvamento.
También está prevista una nueva edición del tradicional SINKEX, ejercicio durante el cual dos buques retirados de la Armada de Estados Unidos serán utilizados como blancos para evaluar capacidades de combate en condiciones reales. Hasta el momento, las autoridades no informaron cuáles serán las unidades seleccionadas.
Participación sudamericana
Entre las armadas de Sudamérica, la Marina de Guerra del Perú participa con el buque de desembarco multipropósito B.A.P. Pisco (AMP-156) y el submarino modernizado B.A.P. Chipana (SS-34), uno de los despliegues más importantes realizados por esa institución en el marco de RIMPAC.
Mientras el Pisco aportará capacidades anfibias y logísticas, el Chipana permitirá evaluar en un entorno de alta exigencia operacional las mejoras incorporadas durante su proceso de modernización como submarino Tipo 209/1200.
Un escenario de relevancia estratégica
Con el inicio de las operaciones, las fuerzas participantes desarrollarán durante varias semanas ejercicios destinados a fortalecer la coordinación multinacional en una de las regiones de mayor importancia geopolítica del mundo.
La participación conjunta de grandes buques de superficie, submarinos, aviación naval, fuerzas anfibias y nuevas tecnologías autónomas vuelve a posicionar a RIMPAC 2026 como una referencia internacional en materia de entrenamiento naval y cooperación militar, en un contexto marcado por la creciente competencia estratégica en el Indo-Pacífico.
Con el inicio oficial de RIMPAC 2026 en Hawái, las principales armadas del mundo comenzaron semanas de ejercicios navales conjuntos orientados a fortalecer la interoperabilidad y la preparación operativa en el Indo-Pacífico. El programa incluye maniobras anfibias, guerra antisubmarina, defensa aérea y operaciones humanitarias, con participación de países sudamericanos como Perú.
Resumen generado automáticamente por inteligencia artificial
Decenas de buques, submarinos, aeronaves y miles de efectivos comenzaron a desplegarse en el mayor ejercicio naval del planeta. En el Indo-Pacífico, entrenar también es una forma de enviar mensajes.
RIMPAC nunca fue solamente una serie de maniobras militares. Es el escenario donde las principales marinas prueban tecnologías, afinan procedimientos y demuestran hasta dónde pueden operar juntas si la situación internacional deja de ser un ejercicio. Mientras unos hablan de cooperación, otros toman nota de cada movimiento.
Las prácticas incluyen desde operaciones anfibias y guerra antisubmarina hasta lanzamiento de misiles, defensa antiaérea y asistencia humanitaria. El abanico de escenarios refleja los desafíos que enfrentan hoy las fuerzas navales en una región donde convergen intereses estratégicos, comerciales y militares de alcance global.
Como cada edición, el tradicional SINKEX volverá a ocupar un lugar destacado. Dos antiguos buques de la Armada de Estados Unidos serán utilizados como blancos para evaluar capacidades de combate real. Es una demostración técnica, pero también una postal de lo que significa entrenar con fuego real cuando el equilibrio internacional atraviesa uno de sus momentos más sensibles.
En ese contexto, la presencia de marinas sudamericanas, entre ellas la del Perú, aporta experiencia regional y permite validar capacidades en un escenario de alta complejidad. La cooperación militar sigue siendo el discurso oficial; la competencia estratégica continúa escribiéndose entre líneas.
Contenido humorístico generado por inteligencia artificial
Las maniobras navales RIMPAC 2026 comenzaron oficialmente en la Base Conjunta Pearl Harbor-Hickam, en Hawái, consolidándose una vez más como el mayor ejercicio internacional de adiestramiento marítimo y uno de los principales escenarios de cooperación militar en el Indo-Pacífico.
Durante la conferencia inaugural, el vicealmirante Jeff Jablon, comandante de RIMPAC 2026 y de las Fuerzas de Tarea Combinadas, destacó que estas maniobras buscan fortalecer la seguridad y la estabilidad regional mediante entrenamientos conjuntos que incrementan la preparación operacional, perfeccionan las capacidades de combate y mejoran la interoperabilidad entre las armadas participantes.
Entrenamiento en múltiples escenarios
El cronograma contempla una amplia variedad de operaciones, entre ellas ejercicios anfibios, prácticas de artillería y lanzamiento de misiles, guerra antisubmarina, defensa antiaérea, medicina militar, asistencia humanitaria y respuesta ante desastres, lucha contra la piratería, contramedidas contra minas, desactivación de explosivos, buceo y salvamento.
También está prevista una nueva edición del tradicional SINKEX, ejercicio durante el cual dos buques retirados de la Armada de Estados Unidos serán utilizados como blancos para evaluar capacidades de combate en condiciones reales. Hasta el momento, las autoridades no informaron cuáles serán las unidades seleccionadas.
Participación sudamericana
Entre las armadas de Sudamérica, la Marina de Guerra del Perú participa con el buque de desembarco multipropósito B.A.P. Pisco (AMP-156) y el submarino modernizado B.A.P. Chipana (SS-34), uno de los despliegues más importantes realizados por esa institución en el marco de RIMPAC.
Mientras el Pisco aportará capacidades anfibias y logísticas, el Chipana permitirá evaluar en un entorno de alta exigencia operacional las mejoras incorporadas durante su proceso de modernización como submarino Tipo 209/1200.
Un escenario de relevancia estratégica
Con el inicio de las operaciones, las fuerzas participantes desarrollarán durante varias semanas ejercicios destinados a fortalecer la coordinación multinacional en una de las regiones de mayor importancia geopolítica del mundo.
La participación conjunta de grandes buques de superficie, submarinos, aviación naval, fuerzas anfibias y nuevas tecnologías autónomas vuelve a posicionar a RIMPAC 2026 como una referencia internacional en materia de entrenamiento naval y cooperación militar, en un contexto marcado por la creciente competencia estratégica en el Indo-Pacífico.
Con el inicio oficial de RIMPAC 2026 en Hawái, las principales armadas del mundo comenzaron semanas de ejercicios navales conjuntos orientados a fortalecer la interoperabilidad y la preparación operativa en el Indo-Pacífico. El programa incluye maniobras anfibias, guerra antisubmarina, defensa aérea y operaciones humanitarias, con participación de países sudamericanos como Perú.
Decenas de buques, submarinos, aeronaves y miles de efectivos comenzaron a desplegarse en el mayor ejercicio naval del planeta. En el Indo-Pacífico, entrenar también es una forma de enviar mensajes.
RIMPAC nunca fue solamente una serie de maniobras militares. Es el escenario donde las principales marinas prueban tecnologías, afinan procedimientos y demuestran hasta dónde pueden operar juntas si la situación internacional deja de ser un ejercicio. Mientras unos hablan de cooperación, otros toman nota de cada movimiento.
Las prácticas incluyen desde operaciones anfibias y guerra antisubmarina hasta lanzamiento de misiles, defensa antiaérea y asistencia humanitaria. El abanico de escenarios refleja los desafíos que enfrentan hoy las fuerzas navales en una región donde convergen intereses estratégicos, comerciales y militares de alcance global.
Como cada edición, el tradicional SINKEX volverá a ocupar un lugar destacado. Dos antiguos buques de la Armada de Estados Unidos serán utilizados como blancos para evaluar capacidades de combate real. Es una demostración técnica, pero también una postal de lo que significa entrenar con fuego real cuando el equilibrio internacional atraviesa uno de sus momentos más sensibles.
En ese contexto, la presencia de marinas sudamericanas, entre ellas la del Perú, aporta experiencia regional y permite validar capacidades en un escenario de alta complejidad. La cooperación militar sigue siendo el discurso oficial; la competencia estratégica continúa escribiéndose entre líneas.